31 marzo, 2015

Qué duro es llegar a viejo

Qué duro es llegar a viejo, y me lo dices tú, leyenda viva, tú que has conocido medio mundo, tú que has explorado recónditos rincones, tú que has conocido a las grandes personalidades, tú que has creado grandes obras, artista mítico ya cuyas creaciones se revalorizarán muchísimo cuando nos dejes.

Qué duro es llegar a viejo, me dices sentado en tu viejo sillón, con la mirada algo más triste, sin el vigor de siempre en la voz, con los cabellos algo engrisecidos pero aún pintados, con las manos más arrugadas, con la piel más impura, me dices, y yo no alcanzo a entender que te sientas así, no quiero, no es posible.

Un auténtico caballero histórico carne de Wikipedia, que como a todos ojalá nos llegue algún día, ha pasado ese punto de no retorno que suponen los 70, que te convierten seas lo que seas, seas como seas, fueres lo que fueres, en un anciano, en un ser que acaba de tomar con su mano el pomo de la puerta y está echando una última ojeada antes de mirar hacia el otro lado y con un suave gesto decirnos adiós para siempre. Quizá aún no lo hagas en bastante tiempo, pero sí, tienes asida la puerta del otro lado.

No puedo reconocerlo, no lo quiero hacer, pero el viejo gran caballero que tantos días de glorias dio, ahora es sólo un anciano. Yo lo veo aún alto, fuerte, robusto, como era cuando yo sólo levantaba unos palmos del suelo, pero ya eso lo perdió, es sólo la imagen que siempre tuve de él, pero no me engaño... cualquier leve brisa, cualquier empujón daría con sus huesos en el suelo, rompiéndole seguro alguno de ellos... Ley de vida, curiosa ley que se aplica a todos y cada uno de los ciudadanos del país, iguales por fin, ante la ley...

No hay comentarios: