23 marzo, 2018

Lencería para mujeres, sin las mujeres

Hoy, aprovechando que últimamente el mundo es un poco más feminista (que no "femenino") estas semanas, aprovecharemos para irnos un poco de ese palo, y hablar de un tema de mujeres, donde pocos hombres podemos entrar (algunos suertudos quizá sí), pero que ya digo, suele ser, ha sido y será cosa de ellas: hablamos de los sujetadores, y por supuesto de las tiendas de sujetadores.

Ojo, no me voy a explayar explicando lo que es un sujetador, que como todos ustedes saben, sirve para lo que su propio nombre indica, sujetando esas 2 cosas que ellas tienen y nosotros los que pesamos menos de 100 kilos, no, salvo algún tipo de desorden genético, que los hay.

Bien, el otro día paseaba junto a mi señora por las calles de una determinada ciudad de la geografía mundial, y cediendo ante el empuje del marketing publicitario no pudimos evitar entrar en una de esas tiendas de ropa interior femenina que pululan por ahí. Hemos de reconocer que en los escaparates suele ser fácil encontrar alguna fotografía digna de ver, vamos, de esas que a uno le pueden alegrar un mal día. Pero no, no vamos a eso, vamos a echar un vistazo dentro de la tienda...



Lo primero que uno se da cuenta es que el 80% de los sujetadores llevan la coletilla "push up", lo que significa que son bien apretaditos a la pechuga, y que por tanto van a dar la sensación de que la que tiene una copa A tiene una B, y la de una B una C, lo que me hace deducir por lo que allí se ve que el objetivo de toda mujer en la vida es tener las tetas de la Yasmine Bleeth o la Sofía Vergara, incluso cuando una sea tan plana y bella como una tabla de planchar. No, no ayuda demasiado a que se liberen como hemos hablado estos días (ojo, las virtudes para la salud del sujetador ahí están, así que no hablamos de liberar del todo), no las ayuda demasiado a escapar del yugo de la moda, de los que les dicen lo que tienen que hacer, cómo tienen que ser, cómo tienen que verse a sí mismas, cómo tienen que mostrarse ante el mundo, femeninas, porque sólo tener una copa D o E parece que es ser femenina. Y no, no olvidemos lo que quieren buscar: atraer a los hombres... misma cantinela de siempre de la que es imposible escapar.

Pues sí, el primer caso es de manual, pero tampoco quiero dejar de mirarlo desde la otra parte, y es que si la tienda está plagada de push up es porque es lo que vende, es lo que demandan las mujeres, eso es lo que hay, pese a que podamos luego decir que la culpa es del marketing, de la sociedad que las ata... sí, pero aunque hay que cambiar la sociedad, también ellas han de dar el golpe sobre la mesa conformándose con su copa...

Luego está lo segundo, que a mí es lo que me parece más indignante de todo, y es echar un vistazo a las fotografías publicitarias que muestran lo bien que les queda el sujetador a otras mujeres. Principalmente veo 2 modelos que copan casi todas las fotografías: una es una chica morena, con cierta pinta de ser brasileña, puede que caribeña, muy muy delgada, muy muy joven, y en actitud más o menos provocativa, como queriendo decir que a pesar de ser un palo de fregona, gracias al push up parece Pamela Anderson, cosa que perdóneme la chica, no le llega ni a la altura de una babucha, ni falta que le hace, pues al menos no está recauchutada como la rubia playera. Y después está la otra, también como mucho de veinticinco años, rubia, con gesto más dulce, menos sexy, y de nuevo muy delgada. Aquí habría dos preguntas: ¿es que en la tienda no hay clientas que pesen más de 50 kilos? ¿Es que la tienda es sólo para adolescentes?

Personalmente vuelvo a achacarlo a la sociedad machista actual, y por supuesto a las que se dejan llevar por ello y no reivindican el derecho de las "mujeres reales" a aparecer en las fotos de publicidad. Ojo, no hablo de poner mujeres obesas llamándolas "reales", como suelen hacer algunas marcas para lavar su imagen, sino de poner mujeres que pesen 60 kilos y hayan cumplido los 35, que al final son la mayoría de las clientas que pueden tener estas tiendas. Sí, reconozco que el público al que van dirigidas son esas niñas de 19 que quieren echarse novio a base de aumentar/engañar con el tamaño del busto, pero ahí se está excluyendo a mucha gente, y ya digo, hay muchas mujeres con menos de 25 de índice de masa corporal que claramente quedan excluidas, y muchas mayores de 35 ó 40 que para ellos quisieran los novios de las de 19...



En fin, aquí lo dejo, está claro que la sociedad nos cría y nosotros nos juntamos. Quizá una de las patas más importantes a cortar de la sociedad machista es la publicidad, porque es persuasión, es mostrarnos el mundo como quieren que lo veamos para que consumamos, es engañarnos para cambiar nuestra mente a su favor, y mientras hacen eso, modifican la idea que del mundo tienen niños y niñas desde pequeños, y así de mayores servirán para renovar la clientela con nuevos seres alienados que no piensan por sí mismos.

Sí, si atacaran de verdad la publicidad harían mucho daño al machismo y empezarían seriamente a amenazar con conseguir la igualdad, pero no censurando anuncios que realmente no está claro que busquen ninguna discriminación a la mujer, sino censurando que se las invisibilice, que se visibilice sólo a algunas de ellas, porque en eso consiste la igualdad, porque la igualdad no parte de cuatro que se llaman feministas y dan discursos obvios y misándricos (odiando a los hombres), la igualdad parte de las mujeres reales que están a nuestro alrededor y son iguales (quizá debiera decir "parecidas" o "similares") que nosotros, la igualdad es la normalidad, dentro de la diversidad; la desigualdad es que una mujer o un hombre no puedan tener las mismas oportunidades que cualquier otra persona simplemente por tener un sexo diferente a esta, eso sí es desigualdad, pero en todos los aspectos de la vida y en los dos sentidos; y los que entienden la lucha por la igualdad de otra forma, que se vayan, que no ayudan, simplemente se sirven, se lucran o se benefician de la lucha de las personas reales con problemas verdaderos por ser hombre o mujer, esas no me encontrarán a su lado, para las otras, por supuesto, ¡vamos a luchar!

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