27 junio, 2020

Nueva normalidad, ya no podemos...

Desde esta semana, la comunidad autónoma en que vivo ha superado la Fase 3 y por tanto llega para nosotros la "Nueva Normalidad". Ya había alguna en España desde hace una semana en ella, y aún varias más deberán esperar un poco para llegar.

Yo, miro a mi alrededor y comparo con hace 3 meses y no puedo... no puedo encontrar atisbos de normalidad por ningún lado, me cuesta. Nos vendieron que esto iba a ser la nueva normalidad, una normalidad al fin y al cabo. Creímos que esto iba a ser normal, pero no lo es, porque ya no podemos...

-Irnos a la playa con el bañador, la sombrilla y la toalla, ponernos donde queramos y pasear con toda tranquilidad (ahora también llevamos la mascarilla, nos ponemos en un cuadradito habilitado y tenemos cuidado de no cruzarnos con nadie).
-Salir a tomar una cerveza sin mascarilla.
-Ir a comprar ropa sin que todo el rato nos la estén desinfectando.
-Ir a un concierto o rave sin miedo a que nos contagien nada.
-Asistir a una boda, tanto a la celebración como a la comida, sin ver mascarillas o estar más separados en las mesas, o montar un bodorrio de 800 invitados como dios manda.
-Llegar de la comprar sin tener que pensar en desinfectar todo.
-Ver una película sin pensar "¡locos, guardad la distancia!".
-Ir todos juntos a animar a nuestro equipo al estadio.
-Dar dos besos a nuestros padres y abuelos sin cuidado.
-Compartir una litrona o un porrón.
-Disfrutar de la gula sin freno en un buffet.
-Hacer planes futuros sin plantearnos la opción de que por entonces estemos confinados de nuevo

No, tantas y tantas cosas más que formaban parte antes de la "normalidad" ya no podemos hacerlas, y tampoco podemos quejarnos demasiado, pues no es culpa de nadie, no se veía venir y tampoco se pudo prever. De hecho los cambios en la vida son así, ni siquiera son evitables una vez que se dan, pues las circunstancias son las que son, y hay muchos cambios que modifican para siempre nuestra normalidad, más allá de que esta vez haya sido este virus, nos haya pasado justo a nosotros y a todos a la vez:

-Cuando creces ya no puedes entrar en muchos de los sitios que entrabas de pequeño
-Cuando tienes un accidente y acabas en silla de ruedas, no pudiendo correr
-Cuando una ley obliga a llevar burka a partir de ahora y someternos a nuestros maridos
-Cuando ya no puedes llamar por teléfono a tus padres o cuando no puedes visitar a tus abuelos porque se fueron para siempre.
-Cuando pierdes el pelo y ya no te puedes hacer ciertos peinados
-Cuando hay una guerra y no puedes comprar casi de nada, ni tener ocio
-Cuando una dictadura llega a tu país y la libertad sale por la ventana...
-Cuando una ley prohíbe hacer aquello que te gusta
-Cuando la vejez ya no te permite ir de comilonas como antes
-Cuando el cambio climático hace imposible irte a esquiar
-Cuando los periódicos online son todos de pago y ya no puedes informarte porque no tienes dinero

Que sí, que este es un simple cambio más, y hablamos sólo de los cambios a peor, pero es que este es un cambio a peor, ni más ni menos. No nos va a hacer mejores personas, ni mejor sociedad, simplemente es un atentado a lo que éramos, y tendremos que capear el temporal como se pueda, pero sin renunciar a la esperanza de volver a la normalidad, pese a que en todas las situaciones anteriormente comentadas sea casi imposible...

23 junio, 2020

Mis peores entradas (8)

Vamos con la séptima entrega, que al paso que vamos entrarán todas en época de confinamiento.

--Peores post, del 701 al 800 (Julio-2014 a Enero-2016)

La verdad es que nuevamente se incluyen interesantes entradas y bien trabajados ensayos, en una época en la que me quejaba por no tener demasiado tiempo para escribir en el blog, en cualquier caso me siento orgulloso por supuesto de mucho de lo que ahí plasmé.

Como decía, he encontrado algunos prescindibles escritos, por ejemplo este mal relato breve, simulacro sin demasiado sentido ni capacidad de relleno, un pequeño alegato político a favor de Podemos y Ciudadanos que tampoco aportaba demasiado o una mínima reseña sobre cánticos en los videojuegos deportivos, que igualmente tenía poca profundidad.

Si pudiera borrar sólo uno: Borraría seguramente el alegato político a favor de Podemos y Ciudadanos, que se ha revelado inútil con el paso del tiempo, en un país ahora vuelto al bipartidismo claramente, y que poco a poco certifica la muerte de uno de ellos, y no se sabe si la reconversión del otro... Además, una vez pasadas las elecciones e incluso los años, este tipo de post, que son muy temporales, pierden su vigor.

Si pudiera salvar sólo uno: Salvaría quizá el relato breve, como lanza en favor de la imaginación, del fluir, del pensar y lanzar todo eso a fuera para que no se pierda, incluso pese a que su valor sea casi nulo. Quizá alguien pueda encontrarle más valor del que tiene para mí el relato, quizá a alguien lo "salve", quién sabe, y sólo por eso, el arte, o la intención, que es lo que cuenta, deben ser salvados.



Y justo desde este pasado lunes se acabó el Estado de Alarma en toda España, así que finalizo los hashtags con los que durante los últimos 3 meses he animado o recomendado cosas a todos mis teleleyentes. Aquí va el último y tenedlo presente de aquí en adelante:

#NoOlvidesLaMascarillayGuardaLaDistanciaElVirusAúnVive

19 junio, 2020

Otra de estadísticas del confinamiento (2)

Esta vez ya no serían estadísticas del confinamiento propiamente dichas, como las que preparé hace un tiempo, sino que las he circunscrito a las mascarillas, objeto innecesario hace meses, optativo luego y ahora totalmente obligatorio, por cosas de la política y la ineptitud de los políticos mentirosos que nos merecemos.

La verdad es que el gobierno nos quiso proteger como a niños pequeños del uso de mascarillas, porque no las había y eran caras. Nos dijo que no valían para nada, y hoy que sí sabemos que valen (aunque sea para no contagiar a los demás), ya las podemos adquirir por un máximo de 0,96 euros, por lo que se han hecho obligatorias siempre que no se pueda mantener la distancia de 2 metros.

No es esto un telediario, pero ya sabemos que hay varios tipos: las que protegen a los demás, que son esas azules que parecen de médico, las que nos protegen a nosotros, que son las FFP2 y que parecen de alérgico o para proteger a un trabajador, y las que parecen un pico de pato, que esas protegen a los demás y a nosotros. En cualquier caso, debemos usarlas sí o sí cuando no haya distancia de 2 metros posible.



Desde que se comenzó la Fase 0 en toda España, comencé mis paseos vespertinos en bicicleta, y os puedo dar una curiosa estadística sobre el uso de mascarillas en la calle, que ha ido creciendo o decreciendo durante estas fechas según circunstancias:

Siempre la estadística es sobre una muestra de 150 personas:




SEMANA 1 (Fase 0 en toda España menos 4 islas en Fase 1)

-Día 1-Sábado: 100 mascarillas (67%) 
-Día 2: 75 mascarillas (50%)
-Día 3: 86 mascarillas (7 no bien puesta) (57%)
-Día 4: 73 mascarillas (7 no bien puesta ) (49%)

SEMANA 2 (Fase 0 aún en Granada y Málaga, pasa a Fase 1 el resto de Andalucía)

-Día 1- Sábado (se comunica que no pasamos a Fase 1): 113 mascarillas (4 no bien puesta) (75%)
-Día 2: 105 mascarillas (5 no bien puesta) (70%)
-Dia 3: 96 mascarillas (7 no bien puesta) (64%)

SEMANA 3 (Toda España en Fase 1)

-Día 1: 109 mascarillas (6 no bien puesta) (73%)
-Día 2: (último día sin obligación de ponerse mascarilla): 120 mascarillas (8 no bien puesta) (80%)
-Día 3: (mascarilla es obligatoria): 138 mascarillas (16 no bien puesta) (92%)




SEMANA 4 (Fase 1 aún para Granada y Málaga, pasa a Fase 2 el resto de Andalucía)

-Día 1: 135 mascarillas (14 no bien puesta)
-Día 2: 124 mascarillas (19 no bien puesta)
-Día 3: 122 mascarillas (24 no bien puesta)

SEMANA 5 (Toda Andalucía en Fase 2, aún zonas de España en Fase 1)

-Día 1: 128 mascarillas (20 no bien puesta)
-Día 2: 120 mascarillas (24 no bien puesta)

SEMANA 6 (Toda Andalucía en Fase 3, aún zonas de España en Fase 2)

-Yo no sé vosotros, pero esa semana desconfinaron las provincias y me fui para la Vieja Obulco, es lo que tiene... Así que ya no tuve la posibilidad de contar mascarillas en mis vueltas en bici granaínas, por lo que es buen momento para cortar el recabamiento de estadísticas aquí.


Concluyendo, vemos que al principio la gente sí empezó a ponérselas, pero visto que tampoco se les hacía mucho caso, empezaron a pasar de todo durante la primera semana, no llevándola puesta ni la mitad. Luego llegó el palo por no pasar a Fase 1, de modo que la gente comenzó a llevar mascarilla de nuevo, aunque relajándose un poco también. El día previo a hacerse obligatorias ya casi todo el mundo las llevaba (récord), y una vez se produjo el hecho, ya vemos que la cosa se generalizó y no bajó demasiado. La pasada semana llegó la Fase 3 y siguiendo la obligación de llevar mascarillas, la gente continuó haciendo caso.

En fin, veremos qué pasa de aquí en adelante, algunas Comunidades Autónomas ya han salido de la Fase 3 y puede haber movilidad entre ellas. En cualquier caso,  si hay alguna revisión de estadísticas, por suerte, por fin, ya no serán del confinamiento...


#QuédateEnTuProvinciaSiAúnNoTeDejanSalirDeElla
 y #NoOlvidesLaMascarilla


14 junio, 2020

Creímos que eran imbatibles, pero no

Es increíble recordar cómo veíamos el mundo de pequeños, tan grande, tan inalcanzable, tan imposible de explorar completamente, y a los mayores, tan lejanos, tan insondables, tan incomprensibles, tan inalcanzables también. Sin duda que es una visión tierna, cándida, inocente, porque ahora al crecer uno ve que ni tan inalcanzables, ni tan inmaculados, ni tan incomprensibles (bueno, las mujeres sí, y entiéndase la broma, que hoy en día todo hay que explicarlo).

Y ojo, es increíble recordar cómo veíamos el mundo de pequeños, pero es que también los mayores lo veían así en España, se creían tan pequeños y limitados frente a los demás países, ya fuera en lo físico, en lo mental, en lo económico, en lo social, en lo deportivo, en lo tecnológico, incluso en el propio ser, en la honradez, la rectitud y la ausencia de pecados capitales, víctimas ellos del desconocimiento, del salir que se cura saliendo, del no haber leído que se cura leyendo, demostrando todos ellos que sin duda los españoles somos seres humanos, nada más, en un estado u otro de nuestro desarrollo, pero en este mundo capitalista y global, es mucho más difícil aislarse, así que poco a poco todos nos volvemos más iguales, espero que igualados por arriba, en virtudes, que no por abajo, en defectos como parece.

A lo que iba, que de pequeño idolatramos a los ídolos deportivos (a muchos más, pero hoy nos centramos en estos), y sobre todo en aquella España de finales de 80 y principios de 90, idolatrábamos más a esos equipos imbatibles e infinitamente superiores a los nuestros, aquellos "cocos" de videojuego, jefes finales de juegos en los que ibas venciendo partidos hasta llegar al ingobernable equipo final, imbatible.

De pequeño creía que el Milán era imbatible, pues así lo era en los juegos, y así se estrelló el Madrid con él, e incluso luego el Barça crepuscular de Cruyff (el Milán ganó 2 Champions seguidas por entonces). Curiosamente no pensaba en un Brasil así para nada, pese a que todos se volvían locos con ella (llevaba 1 título en 30 años y una sola final en total), aunque luego es cierto que encadenó 3 finales cuando tuve uso de razón, y nuevamente 20 años sin llega a una, no, no eran tan imbatibles. La que sí recuerdo como imbatible era Alemania, claro, ganó el mundial del 90, y al tocarnos en el grupo del de 1994 di el partido por perdido, luego lo empatamos y fue glorioso...



En baloncesto, siempre pensé que la Jugoplastika era imbatible, o el Kinder de Bolonia, a saber... los primeros sí que lo eran pero desaparecieron para siempre. Nuestros mayores pensaban que los equipos universitarios americanos lo eran, luego que lo eran los equipos con NBA, y finalmente que lo eran los Dream Teams, hasta que incluso supimos que probablemente tampoco lo serían. En 2002 ganamos a los de la NBA y pareció imposible...

En ciclismo no llegamos a tener un extranjero imbatible, porque el imbatible era Miguel, al que el tiempo y la sombra del dopaje generalizado batieron sin piedad batiéndose en retirada a tiempo.

En balonmano, nuestros mayores creyeron imbatibles a los del Este, luego se vio que no, y para mí los imbatibles fueron suecos en los 90, croatas en los 2000 y daneses en los 2010 (todo mientras Francia, a la que sí creía batible, se hinchaba a títulos), y claramente asustados llegamos a esas rondas finales y les ganamos también.

Sí, imbatibles batibles, quién nos lo iba a decir, gente de carne y hueso como nosotros que simplemente cogía la pelota e intentaba superar a los nuestros, que con ganas, tesón, entrenamiento y una dosis de esfuerzo añadido conseguían por fin ganarles ya fuera por maña o por fuerza. Sí, los nuestros, los inferiores acababan siendo los reyes del mundo (ojo, que por ejemplo en fútbol el país europeo más pequeño que ha ganado alguna vez el Mundial es España, eso habla muy bien de cómo conseguimos codearnos con los grandes a base de bemoles).

Total, que en su tiempo también creí que Morceli y Aouita eran imbatibles, hasta que llegó Cacho, que las saltadoras del este lo eran hasta que llegó Ruth Beitia, o que los africanos podían serlo hasta que llegaron Fiz y Antón en maratón, gente que abrió caminos, caminos que a lo mejor no volvamos a cruzar, pero que al menos sabemos que se puede, que ya es importante.



En su tiempo creí que Peterhansel era imbatible, y quizá el tiempo, quizá Roma o quizá Sainz demostraron que no. Creí que Schumacher podía serlo, pero llegó Fernando, que Rossi lo era, y llegó Lorenzo, que Loeb lo era y se retiró siéndolo, que Steffi Graf lo era, y llegó Arantxa, o que Federer claramente lo era y llegó Nadal. Llegamos asustados a las finales waterpolísticas frente a italianos, yugoslavos o húngaros y también fuimos campeones. Incluso pensamos que algún día Hortelano habría ganado a los fibrosos individuos de color de no ser por su accidente.

Todo esto ha de aplicarse a la vida, a nosotros mismos, que quizá no tenemos la misma genética, la misma capacidad de sacrificio, el mismo entorno o los mismos apoyos que todos estos tuvieron, incluso a lo mejor tenemos más que alguno de ellos, y que debemos pensar que podemos superar las metas imbatibles, poco a poco, no el primer día, claro, pero avanzando y cubriendo poco a poco más terreno, subiendo cada día un poquito más hasta llegar a la cumbre, sin duda que lo que antaño parecían gigantes, ahora son solo colosales montañas, que una vez encimadas nos parecerán tan bajitas como un simple montículo de arena en la playa. Esa sería la enseñanza: hoy el reto te parece insuperable porque miras desde abajo del todo y dando un paso no lo podrás superar, pero paso a paso, día a día estarás en la mitad sin darte cuenta, y repitiendo de nuevo el proceso acabarás llegando arriba, no sin un esfuerzo brutal, pero sí, se puede...

#QuédateEnTuComunidadAutónomaSiTeDejanSalirDeTuProvincia
#QuédateEnTuProvinciaSiAúnNoTeDejanSalirDeElla
 y #NoOlvidesLaMascarilla

10 junio, 2020

Elige es con ge, también para gamers

Esta me llegó de repente, con una especie de anuncio pop-up que me salió en el navegador un día después de haber estado descargándome un par de emuladores para juegos antiguos de consola. ¡El sistema funciona perfecto!, en cuanto buscas algo, al día siguiente te llueven anuncios.

Esta vez es de MSI una compañía que diseña productos informáticas, y que en este caso organiza un evento internacional para 'gamers', que son esos niños grandes que juegan con las consolas (y no tan grandes). La pena es que jueguen mucho menos con el diccionario o la ortografía, y en este anuncio de monitores para participar mejor en la competición, se columpian un poco:




En fin, también para 'gamers' de talla mundial: elige es con ge.

#QuédateEnTuComunidadAutónomaSiTeDejanSalirDeTuProvincia
#QuédateEnTuProvinciaSiAúnNoTeDejanSalirDeElla
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06 junio, 2020

La eterna normalidad, la sexta y última prórroga

Esta vez, porque el señor que está en el gobierno ha dicho que es la última del todo, y como todos sabemos, los señores del gobierno nunca mienten, que si no... no me lo creía.

En fin, que esta vez sí, o que sí sí sí, nos vamos a París (que dijera aquel cuando no estaba en mitad de un severo confinamiento).

Durante la semana, y tras una dura negociación con Ciudadanos que pretendía la inmensa barbaridad de que todas las Comunidades Autónomas sean tratadas de igual forma en la desescalada. Escándalo franquista, fascista, nazi, dictatorial y antidemocrático que a quién se le ocurre..., el gobierno finalmente cedió y acepto esas leoninas y draconianas condiciones, cercanas al genocidio y a la destrucción mundial y universal juntas en el mismo incendio.

Todo eso ha desembocado en la sexta prórroga del estado de alarma, que en principio es muy distinta de las anteriores, porque son las Comunidades Autónomas las que van a gestionar como quieran el paso de fase, el salto a la "nueva normalidad" y lo que en ellas se podrá hacer, salvo la movilidad en las que siguen en Fase 2, única restricción que sigue de momento bajo el yugo el gobierno socialista, ese que ha cabreado enormemente a vascos y catalanes, que desde una simple región española que son, pretendían ser países, o como poco, más que el resto, demócratas ellos donde los haya...



Esta semana comienza para todos con esperanza, para mí de poder salir por fin de la provincia, y en general sabiéndonos casi ya en la Fase 3, que nos dará más aperturas. Por todas lados se ven mascarillas y gente haciendo el gamba sin ellas, incluso macrobotellones de adolescentes aneuronales que tendrán que pagar nuestras pensiones (aunque si todos pillamos el virus no haya pensiones que pagar). Por todos lados comienza a verse una alegría que tiempo atrás era quimérica, que hoy huele a reconstrucción, a nueva normalidad, incluso a la antigua en muchos momentos, que es lo que nuestra sociedad necesita.

Luego, al pasar el verano nos daremos cuenta de los que han quedado atrás, de los que han ido al paro o se han salvado gracias al famoso ingreso mínimo vital. Otros seguirán con sus chanchullos vitales, y seguiréis reconociéndolos porque son los mismos que sistemáticamente se han saltado el confinamiento, o los mismos que han viajado a otras provincias sin permiso, todos y cada uno de ellos.

Mientras toda esa normalidad llega, y dado que aún está prohibido, ya por última vez para ciertas regiones españolas:

#QuédateEnTuProvincia y #NoOlvidesLaMascarilla

02 junio, 2020

Insumisos al capitalismo que nos manda al paro

Adiós para siempre a tantos...

La persona que nos recibía en la gasolinera preguntando "cuánto va a poner", con su uniforme y su riñonera para los dineros, que enchufaba la manguera al depósito con esa habilidad y luego nos sonreía y nos daba las buenas tardes.

La persona que nos vendía el billete de autobús, que nos respondía amablemente cuánto queda, que nos informaba de si venía lleno o no, que simplemente nos alegraba el día con su simpatía.

La persona que nos atendía en el banco para sacar dinero. "Cuánto va a ser", buenos días, qué tal, cómo estás, que vaya bien, cómo está tu madre, ¿y los niños?

La del videoclub, que nos recomendaba la última de Harrison Ford, que nos preguntaba si nos gustó aquella de miedo de la otra vez, que nos fiaba incluso o nos perdonaba cuando nos pasábamos por un día.

La que nos traía la pizza o las hamburguesas de los sábados, quizá la carta certificada, firme aquí mucha gracias.

La que barría nuestras calles todas las mañanas a primera hora a mano, como siempre se había hecho, conversando a la vez con los vecinos.

La que vendía la fruta, sabía de nosotros, conocía nuestra familia, nos decía lo guapos que eran nuestros niños, y nos recomendaba los plátanos que nos llevamos la otra vez.

La que nos cobraba en el Decathlon, casi sin tiempo para decir nada, pero sí al menos darnos una sonrisa, a la vez que nos soltaba un discurso robótico aprendido sobre la nueva tarjeta de puntos.

La que conducía el taxi que nos llevaba de vuelta a casa tras una noche loca, sin conversar, conversando, siendo discreta o todo lo contario.

La que nos llamaba de una compañía telefónica para ofrecernos la oferta de nuestras vidas, la borde, la superamable que daba ganas de añadirla al Facebook.

La de recepción del hotel, que nos ofrecía toda la simpatía posible, que estaba a total disposición, que nos explicaba la ciudad, que nos daba un mapa y nos recomendaba el restaurante de su primo. Buenas noches, buenos días, gracias por todo y hasta siempre, vuelvan pronto.

La que recogía las aceitunas, las naranjas, las cerezas, las lechugas...



Sí, muchos dirán desde su poltrona que esto es un simple progreso, que hay que saber ir hacia adelante, evolucionar, y que la culpa es de los que han ido al paro, que no han sabido adaptarse y eso les ha hecho desaparecer, sí, muchos que se creen ahora intocables, pero luego serán los que ahora se creen intocables:

Los maestros, sustituidos por tablets y plataformas online
Los cirujanos y dentistas, sustituidos por robots
Los programadores de robots, sustituidos por otros robots programados por ellos previamente
Los políticos, sustituidos por una anarquía total distópica
Los actores, sustituidos por hologramas
Los dibujantes y artistas, médicos, abogados y jueces, sustituidos por inteligencia artificial con todo el conocimiento existente y la capacidad para inferir más aún
Los periodistas, sustituidos por bots
Los entrenadores deportivos o atletas, sustituidos por robots
Los chefs, sustituidos por la Thermomix
Los curas y monjas, sustituidos en sí mismos por la muerte de la religión.
Los de recursos humanos, sustituidos por un ordenador

Y nos quedará muy poca cosa: el jefe de policía y el de bomberos, que más bien serán gestores del 112, los robots lo harán todo. El jefe de mecánicos y algún que otro peón, para cualquier dispositivo electrónico de los existentes. El jefe de la fábrica que tiene el poder de darle al botón on y off. Pocos, sólo los que interactúen, apaguen y enciendan los robots, las cadenas de montaje, todos los cacharritos que tenemos.



Y luego, simplemente pasearemos sin rumbo, o viviremos confinados en casa por el último virus distópico. Recibiremos una pequeña renta básica que apenas dará para un par de placeres al mes. Comeremos por simple placer, pues existirán esas pastillitas que nos alimentarán. Costará un pastón comer, claro, por ser un placer de ricos, pero nadie pasará hambre. Aburridos, saldremos a pasear como digo, pero todo estará vedado, habrá que pagar para ir a ciertos lugares, y habrá que hacer interminables colas para entrar en los aforos limitadísimos. Viviremos en pequeños habitáculos, nada de superar los 10 metros cuadrados por persona en las viviendas, y sucesivamente habremos perdido toda la libertad que teníamos a comienzos de 2020. Esto no tiene que ver con un virus, es el simple futuro que nos espera, que les espera, cuando ya es casi imposible revertirlo...


Y si quisiéramos hacerlo, quizá ya no sería tan sencillo, porque tendríamos que cambiar nuestra vida actual, aún humana, y perder cierta eficiencia que habíamos ganado, ciertas ventajas como no tener que interactuar con las personas que nos atienden, que se nos va olvidando y nos hacía humanos, tendríamos que hacer cosas como:

-Cambiar de compañía cuando la nuestra tiene atendiendo al teléfono a una máquina
-Echar gasolina sólo en gasolineras atendidas
-No usar las máquinas de pago automático en el Decathlon
-Negarnos a usar el transporte por dron en los envíos de Amazon
-No usar autobuses sin conductor
-Sacar el dinero de todo banco que obligue a usar sólo el cajero
-Seguir yendo al único videoclub que queda
-Seguir yendo a los restaurantes, no quedarnos a pedir desde casa
-Ir a las tiendas a probarnos ropa y comprarla allí, no tomar nota y hacerlo luego online.
-Negarnos a participar en esa pantomima de los hoteles robóticos
...

Y negarnos a participar básicamente en este capitalismo actual que a tantos, que a todos nos está mandando al paro como gente que ve a su vecino con las barbas pelando y no se nos ocurre más que mirar a otro lado porque no nos pasará.

No, no vamos hacia buen sitio, y como buenos borregos sumisos nos dejaremos conducir. Mientras tanto, a los que podáis saliros un momento del camino: haceros insumisos al capitalismo, quizá vuestros nietos lo agradezcan.


#QuédateEnTuProvincia y #NoOlvidesLaMascarilla