29 diciembre, 2018

Carta ñoña a los Reyes Magos

Queridísimos monarcas prestidigitadores, espero que os acordéis de mí, soy yo, el que os pidió en el 95 el Scattergories y en 2013 Cambiar el Mundo:

La verdad es que hacía ya mucho que no os escribía, y también hace mucho que se me pasó la típica edad para escribiros, pero la ilusión sigue presente, y me hacen falta muchas cosas, así que os hago directamente la lista y según os quepa en los camellos que traéis desde Holanda como dice el villancico, ya me ponéis:

-Una consola (como no podía ser menos para empezar), ya sea la NES, Play, SEGA o lo que sea "mini", o directamente una Nintendo Switch o la Pleisteison. Que traiga los dos mandos y juegos chulos y divertidísimos

-Un balón de baloncesto que sirva para la calle (que no se despedace en poco tiempo), y a ser posible que al dueño le haga mejor que a los demás (para lucirme en las pachangas). *

-Un Movistar Fusión con la Champions, los partidos del Barça y todas las series guays para entretenernos en las frías noches de este invierno.

-Una cartera nueva, que aunque la que tengo es una vieja herencia familiar, se cae a pedazos. A ser posible llena de billetes de 500 pavos. *

-Una antena de coche * (que la gente es una mangante de cuidado y ya me han robado dos) para poder oír las cadenas raras entre montañas y no sólo Radio María.

-Entradas para el Barça (que se agota la 'generación gloriosa' azulgrana y no voy a llegar ni a verla), pero que no sean en un día del club, que entonces os arruináis.

-La tercera expansión del Munchkin (aunque reconozco que aún no hemos estrenado la segunda, pero nos hacen gracia los nombres de los monstruos, aunque por otro lado creo que en la caja ya no cabe casi nada).

-Un trabajo para ememe, que desde que cumplió los 30 es víctima de la discriminación por edad que sufren los treintañeros en Andalucía, y pese a que vale un potosí, nadie la contrata porque a los de 25 sí les dan un bono joven, y los gobiernos para nada contribuyen a cambiarlo, (ojalá se les apolillen los votos y a sus votantes sus ganas de votarlos).

-De ropa: un chaquetón nuevo *, que hace frío y los años no pasan en balde (para el viejo), unas zapatillas de estar en casa (ojo, que no sean muy calentitas, que las quiero poder usar todo el año), una gorra del Celta de Vigo (que siempre han sido las preferidas de mi padre) y un chándal (que este ya lo usaba cuando Julio Salinas todavía marcaba goles o si lo preferís más para millenials jóvenes y generación Z: cuando Xavi Hernández aún era juvenil).

-Un crucero por el Mediterráneo, a ser posible que llegue a Roma y Florencia. Vosotros sabéis mucho de viajes, sobre todo por el invierno, pero me haría falta mejor en primavera que hace bueno y pega un estraberri margarita (ememe sabe de lo que hablo, ella ya os lleva pidiendo 4 años lo mismo, si no me lo traéis a mí, traédselo a ella, que es lo mismo que da lo mismo).

-El Spotify Premium (que los anuncios son insoportables y hay muchas canciones en el mar como para no poder cambiar a la siguiente y tener que aguantar el aleatorio).

-Un bebé (que acaban de salir hace poco las cifras de nacimientos y defunciones en España y dan lugar a una pirámide poblacional que da miedo, y en lo que podamos que contribuyamos al sostenimiento futuro de nuestra patria y los servicios públicos, esperemos que con un nuevo trabajador, que no con un nuevo parado).

-Un bluetooth para el coche y un soporte para el móvil * (que así puedo tener las manos libres y mi copiloto también).

-Entradas para un musical de los buenos * (ya sea Cats o El Rey León o El Médico o el que sea, que nunca he visto uno y es una de esas cosas pendientes)

-Ah, y La paz del mundo y todo eso, que todos los años os lo pido al Olentxero, Ratoncito Pérez, San Nicolás de Bari, Santa Rita, San Judas Tadeo, Virgen de Guadalupita, Nuestras Señoras de Leire, Begoña y la Inmaculada Conchi, San Donald Trump y a vosotros, pero no hay manera...
 


PD: Os dejaremos en la terraza un brik de leche del Mercadona, unos mantecados de Rute y unos rabos de pasa, que os vendrán bien para la memoria ya que la vez anterior no me trajisteis el juego de "Cambiar el Mundo".

Sinceramente vuestro, el que os pidió (y bien que lo trajisteis, por eso confío en vosotros) el Meccano en el 89, espero que al menos me traigáis 17 de las 19 cosas que pido (así que podéis quedaros la expansión y la paz del mundo de momento, total para lo que nos iba a durar ...)


-Actualización (12/01/2019): Bueno, parece que de momento no se han portado mal, y van 6 regalos, pero el año es muy largo, y espero que sigan trayendo cosas... Pongo un asterisco verde al lado de cada uno recibido.

25 diciembre, 2018

Tras 40 primitivas echadas, la estadística no vale para nada, o sí...

Antes de nada voy a comenzar por el post que habría escrito (y que había empezado a preparar el 22 de noviembre con los datos que tenía), que hubiera sido tal que así:
 
Tras 15 semanas echando la primitiva con los números que me dio la estadística tras mi análisis en este artículo, he de decir que la estadística no sirve para nada, pues después de 30 sorteos consecutivos de Lotería Primitiva jugados desde el 6 de agosto de 2018 hasta esta semana, hemos conseguido la friolera de 0 euros. Sí, cero euros.

Ojo, y ya es decir, pues estadísticamente (y si no me equivoco) hay 5% de probabilidad de no conseguir ni un solo reintegro en 30 sorteos de la primitiva, por lo que la cosa es harto complicada (de hecho, acertar una primitiva de 3 en un sorteo concreto tiene 1,77% de probabilidad, así que no anda muy lejos).

Ya como curiosidad, y haciendo mis cálculos de nuevo (que serían multiplicar tantas veces como sorteos haya, el número 0,9 por sí mismo, que es la probabilidad de no ganar el reintegro en un sorteo, y finalmente multiplicar por 100 para dar un porcentaje), es más fácil conseguir una primitiva premiada con 3 aciertos que echar 39 veces seguidas la primitiva sin conseguir nunca el reintegro. Por lo que, aunque finalmente tras los 10 sorteos que nos restan no nos llevemos ni un céntimo, ya nos daríamos satisfechos de conseguir tamaña hazaña, sin obviar por supuesto que como decía al principio, la estadística no sirve para nada.



Y ya a continuación escribo este post una vez terminada la prueba de 40 primitivas:

Tras 20 semanas echando la primitiva con los números que me dio la estadística tras mi análisis en este artículo, he de decir que la estadística no sirve para hacerse millonario, pero sí que sirve para mejorar lo que podríamos llamar "la probabilidad 50% o la media estadística".

Dado que eran 40 sorteos, la lógica estadística nos dice que si hay probabilidad 0,1 de conseguir un reintegro en un sorteo, en 40 sorteos lo más probable sería conseguir 4 reintegros, y por tanto 4 euros de ganancia. En nuestro caso hemos conseguido un total de 2 reintegros, así que ha estado algo por debajo de lo esperado, pero eso sí, la estadística (y era por lo que luchábamos al analizar los números más probables desde 1986) nos ha premiado con 3 aciertos, justo el día que con 30 primitivas sin reintegro, nos habíamos dado por vencidos, consiguiendo por tanto 10 euros de ganancia.

Además, como indiscutible nuevo récord de fortuna esquiva, nuestra nueva marca vigente (y Guinness por supuesto) de Primitivas seguidas sin conseguir ganar ni un reintegro, quedó en ¡30 sorteos! ¡Superadla, valientes!

Entonces, por un lado conseguimos una primitiva de 3 (que se supone que sería lógico tras 57 sorteos), y por otro esos 30 sorteos seguidos (que habría un 5% de conseguir)

En fin, este año, como dijimos hace meses, tenía pensado comprar 2 décimos de Lotería de Navidad, que canjeé por esta diversión de 20 semanas que hoy termina. ¡Enhorabuena a los premiados!, a nosotros, nos ha tocado el reintegro de medio décimo (que comparado con otros años, ya es decir, y era el objetivo buscado, ya que como decía antes, me aseguraba 4 reintegros, aunque en cierto momento pensé que la fortuna iba a ser tan rematadamente esquiva y cruel que no íbamos a ganar ninguno pese a lo improbable de conseguir algo así).

20 diciembre, 2018

El malabarista del frío asfalto

Llego con mi coche a la gran ciudad, y tras pasar el primer semáforo en verde, el siguiente se encuentra cerrado, con su rojo pasión encendido, obligando a pararnos. Los peatones comienzan a pasar, y levanto la vista un par de coches más adelante, hasta el paso de cebra, y ahí está...

Lanzando al aire sus pelotas, haciendo malabarismos de 5 ó 6 nada menos, para divertir a los conductores que esperan en el semáforo, para entretener a un público que ya no está acostumbrado a esperar, a respetar esos tiempos muertos que la vida nos regala, a pensar, a recordar, a simplemente dejar la mente en blanco; pero no, casi todos piensan en coger el teléfono que tienen al lado, para mirar alguna chorrada de whatsapp, sólo para ver si tienen alguna notificación.

Él, mientras, sigue jugando con sus bolas, que surcan acompasadamente la ciudad, en una avenida gris, triste e impersonal, fría y distante, en la que no parece haber sitio para la improvisación, para el arte, para la alegría, y en la que todo se reduce a un abanico de estreses, velocidades, tiempo que perder y alienamiento, porque esos cuarenta segundos son para la mayoría un fastidio, algo que sobra, un momento que desechar, una situación a erradicar que ojalá no se repita.



De pronto el semáforo de peatones empieza a parpadear, avisándonos de que las hordas de automóviles van a arrancar en breve, arrasando todo, volviendo aún más gris la avenida con sus masas de dióxidos y nitrógenos, con sus humaredas, sus ruidazos mecánicos, sus impactos suspensivos, sus ruedas horadando microscópicamente el asfalto. Y deja de hacerlo y se pone rojo, paralizando a los seres de dos patas, inmovilizándolos de miedo, y los motores se dejan llevar, los frenos se sueltan y comienza la sinfonía.

El malabarista muestra sus pelotas por si alguien quiere dejarle unos céntimos, pero es literalmente engullido por los carros de fuego, por los tanques de colores metalizados, por las máquinas del diablo que nuestros tatarabuelos ni soñaron, y se retira a la mediana para esperar un par de minutos a que vuelva a comenzar la sinfonía de frescura que él encarna y que se despliega sólo cuando el crudo cemento y sus endiablados artefactos de cuatro ruedas descansan por un momento.

Sí, esta vez ha sacado las mazas y una pelota de fútbol, y hace malabarismos con las tres mientras con la cabeza da toques, impresionando a los primeros coches, que no dudan en aplaudirle y darle un par de eurillos, mientras él, con cara agradecida piensa que quizá no todo está perdido, y ante el nuevo parpadeo del muñequito de los peatones, se retira de nuevo, esta vez con un pequeño botín monetario; pero nada, una insignificancia frente a esa satisfacción del trabajo bien hecho, de estar siendo ese soplo de aire limpio que necesita la ciudad, durante un rato, y de ser un respiro en la ajetreada vida de tantos de nosotros, que no queremos perder ni un segundo ni en mirarlo, desesperados por ver el verde de nuevo...

El malabarista tiene pinta de perroflauta, de los de manual, con sus ropajes hippies y un bigote muy negro, con la piel bastante curtida y oscura, con una sonrisa pícara y por supuesto una técnica malabarística impecable y excepcional. Mientras espera ve pasar coches y motos a más de ochenta por hora, cuando deberían hacerlo a cincuenta como mucho. Motos trucadas para hacer más ruido, conductores de bus que piensan que llevan sacos de garbanzos, coches utilitarios envejecidos que marchan junto a carísimos prototipos de marca que cada pocos años se renuevan con algún tipo de alquiler 'leasing'. Entre polvo y suciedad, partículas cancerígenas, humo negro y un ensordecedor e insoportable rumor que a todos nos ciega y atonta.



Y cae la noche, y en vez de irse a casa, el malabarista tira de recursos y se la juega aún más, cogiendo varios artefactos en llamas, jugándose literalmente el pellejo, mientras el espectáculo resulta sobrecogedor, con ese fuego volando, orquestado por sus manos que hábilmente evitan quemarse milagrosamente, extasiando a los ocupantes de los coches delanteros, asustando a otros que piensan en una explosión de gasolina, todo mientras quizá por un momento la magia del fuego y esa cosilla embriagadora que a veces tiene la noche, crea un ambiente espectacultar que sólo algunos en ese momento estamos siendo capaces de degustar. Ya, es que para la mayoría la prisa sigue siendo mala consejera, y no pueden paladear el momento, mientras desean llegar ya a casa, que mañana es miércoles, porque tienen mucho que hacer, o más trabajo, o acostar al niño que entre semana casi ni ven, o incluso ver la Champions, que juega el Atleti...

Yo lo miro, y no puedo evitar verlo como un héroe, como un valiente, heredero de personalidades míticas, capaces de no dejarse sucumbir por la cruda realidad, por lo gris, lo feo, lo frío, lo impersonal, por no dejarse arrasar por la corrupción, por un sistema que nos atonta y no permite improvisación alguna. Y mientras todo eso pasa, él simplemente ve ponerse de nuevo el semáforo en rojo, coge sus bártulos y repite una y otra vez su sinfonía, igual da que le paguen, igual da que lo miren, pero es la sensación del trabajo bien hecho, de morir por tus principios, y eso, ante un asfalto tan frío, es una visión que no puede hacer al mundo más que reconciliarse por sí mismo. Olé tú, malabarista del frío asfalto.

16 diciembre, 2018

Jugando al rol con dados, creando un personaje

Hace no demasiado tiempo hablé por aquí de los juegos de rol con dados, esos en los que simulamos la vida real utilizando los dados para sortear las opciones disponibles y los avatares del destino. En aquel post hablé de cómo simular deportes con dados, dando varios ejemplos, y hoy me voy a fijar en lo que sería la vida real o en "cómo simular una vida con dados".

Sería un poco como los Sims de toda la vida, simulando el nacimiento, las características físicas, los avatares, la salud, el dinero, trabajo, amor, ocio, etc... incluso la muerte... Todo a base de tirar con dados y eligiendo por supuesto lo mejor posible las variables a sortear con el dado.



Vamos con la creación del personaje, y vamos a ir siguiendo una serie de items:

-Continente de nacimiento (1-2 Europa, 3-4 América, 5-Asia, 6-África/Oceanía [forzamos un poco más a que sea de un país más sencillo]):  5 Asia

-País (1-Japón, 2-China 3-India, 4-Oriente Medio, 5-Sudeste, 6-ExURSS/Corea): 2 China

-Época de nacimiento (1- Antes siglo XVI, 2- Antes siglo XX, 3- Antes 1920, 4- Antes 1945, 5- Antes 1970, 6- Antes 1995): 2 Antes siglo XX

-Años (1- 1600, 2- 1700, 3- 1800, 4- 1833, 5- 1866, 6- 1899): 4 1833

Como vemos, ya tenemos un chino nacido en 1833, aún en la época de los Emperadores, y que va a vivir en su juventud las dos Guerras del Opio. A partir de aquí y teniendo en cuenta esos datos vamos a seguir preguntando a los dados. 

-Lugar Nacimiento (1/2 Campo, 3/6 Ciudad): 4 Ciudad

-Ciudad concreta (1-Hong Kong, 2-Pekín, 3-Shanghai, 4-Cantón, 5-Nankin, 6-Wuhan): 4 Cantón [o Guangzhou]

Para el nombre, usaremos el lanzamiento de una lata, como suele ocurrír con los chinos, y para el apellido elegiremos entre los más comunes. Ya a estas alturas, las probabilidades de error histórico o incongruencia son altas, pero perdónenme, que no voy a hacer demasiada documentación para no perderme en un post kilométrico, ya que esto es más a nivel demostrativo.

-Apellido: (1- Li, 2- Wang, 3-Zhang/Liu, 4-Chen/Yang, 5- Zhao/Huang/Zou/Wu, 6- Otro): 6 ¡Porras! [no me queda más remedio que usar esta lista y tirar el dado 4 veces multiplicando a ver] 2x3x6x1=48 Ding

-Nombre Primera letra: (1- B-G, 2- H-M, 3- N-R, 4-S-V, 5-W-Z, 6-WauWau):  5 W/Y/Z -> 1 W
-Nombre Vocal (A/E/I/O/U/H): 6 H
-Nombre Vocal (A/A/E/I/O/U): 6 U
-Nombre ¿Sigo? (1/2- Sí, 3/6- No): 2 Sí
-Consonante (1- B-G, 2- H-M, 3- N-R, 4-S-V, 5-W-Z, 6-Vacío): 6 Vacío

-¿Casado? (1/5- Sí, 6-No): 4

-¿Hijos? (1-1, 2-2, 3-3, 4-1, 5-2, 6-0): 2 2

-Edad muerte (1-20, 2-30, 3-40, 4-50, 5-60, 6-70) [forzamos a ser mayor de 20 para que dé algo más de juego): 6 +70

-Edad final (1-71, 2-74, 3-78, 4-81, 5-85, 6-90): 3 78


[Nos damos cuenta de que hubo una Guerra del Opio cuando tenía 23 años y de que se murió justo un año antes de la abdicación del "Niño Último Emperador", que curiosísimamente fue una película de Bernardo Bertolucci, fallecido ayer, 26-11-2018, ya que el post no suelo prepararlo el día que lo publico]

-¿Fue a la guerra del Opio? (1/4 Sí, 5/6 No): 5 No



-¿Cómo de rico fue? (1-Pobre solemnidad, 2/3 Clase Baja, 4/5 Clase Media trabajadora, 6-Rico): 1 Pobre solemnidad

-Trabajos (1-Recadero, 2/3- Campesino, 4- Ladrón, 5- Contrabandista (mula), 6- Otro): 5 Contrabandista (mula)

Y así sucesivamente podríamos seguir. No, no ha dado con una vida muy interesante, pero tendríamos lo siguiente:

**Ding Whu (Cantón, China, 1833-1911). Fue un hombre pobre que trabajó como contrabandista, seguramente relacionado con productos que tenían que ver con los desembarcos de europeos en busca del Opio. Se casó y tuvo 2 hijos, y realmente no se supo mucho más de él, aunque seguramente los dados nos podrían haber indicado muchísimo más...

10 diciembre, 2018

Las redes, maquiavélicos sesgos de lo que nos rodea

Hace un par de post ya os comenté cómo se me ocurrió este de hoy, aunque derivó como muchas otras veces pasa en un "metapost", en el que hablaba simplemente de cómo se me ocurrió otro. En fin, al grano.

¿Quién no ha echado un vistazo a sus redes sociales, a su muro, y se ha dado cuenta de lo feliz que es la gente? Es sencillo: id bajando, id viendo las fotos, los comentarios... Todo el mundo parece estar ahora mismo en un viaje por Asia o Norteamérica. Todo el mundo parece estar todo el día de cumpleaños, de super-ruta de senderismo o bicicleta por las montañas. Todo el mundo parece estar todo el día en la piscina. Todos parecen gurús de la fotografía. Todos tienen sonrisa perfecta, cuerpos perfectos, ángulos imposibles que les hacen parecer semidioses que en Grecia encumbrarían...

Y es eso (y ahora copio parte de lo que escribí en el otro post), las redes sociales nos enseñan sólo la parte buena de las personas, su felicidad, sus momentos de alegría, sus maravillosos 5 minutos del día, mientras nos ocultan toda su miseria del resto de 23 horas y 55 minutos. Sí, de esa manera se convierten en unos maquiavélicos sesgos que nos muestran una gran mentira que estamos dispuestos a creernos para pensar en cuán desdichados somos al lado de esas personas que en muchos casos ni conocemos, que simplemente idolatramos innecesariamente.


Ojo, no es una manía persecutoria mía, sino que el fenómeno ya ha sido estudiado, e incluso ha habido personas que han caído en depresión grave por culpa de todo ese chute de felicidad digital que al compararlo con nuestra rutina diaria resulta delirantemente paradisíaco. Es sencillo, es buscar el sesgo a todo, coger un momento, un instante, una captura concreta de un día específico, encontrando la perfección o acercándose a ella, así leemos magníficos posts en los blogs, dignos del mejor Galdós, vemos maravillosas fotos en Instagram dignas de Pulitzer, con modelos dignas del Victoria Secret, degustamos con la mirada estupendos platos que salen en Facebook dignos del mayor de los chefs franceses, y leemos la última ocurrencia en Twitter digna del requiebro más elegante de Oscar Wilde o el chiste más mordaz del caricato ese... Y así, a nuestro alrededor, personas que no tendrían por qué diferenciarse mucho de nosotros, parecen semidioses, privilegiados, irreales...

¿Qué podemos hacer para defendernos de esto? Pues dar de baja todas nuestras redes, pero sí, tampoco es eso, y la manera es intentar protegernos y pensar, entender, valorar y relativizar todo. He visto gente que dice ser muy desdichada y que siempre publica fotos de cada café que se toma, mientras le cuenta a un amigo sus enormes penas y a veces llora, pero eso sí: las fotos son dignas de adornar un bistrot francés, con preciosas obras de arte hechas con la espuma, con bonitas tazas, con tapas de galleta Oreo... He visto gente que parece estar todo el año viajando, cuando realmente son siempre las mismas fotos del mismo viaje de hace tres años, mientras los dos últimos veranos se tuvo que quedar en casa por las circunstancias... He visto gente que parece irreal, publicando en Twitter a todas horas, magníficos e interesantes enlaces sobre tecnología o sobre su blog, como si todos los días publicase varias entradas interesantes a un ritmo endiablado e imposible de seguir, pero al final no eran más que posts republicados y noticias extraídas de un RSS que se repiten todos los días sin cesar...



Todo es una ilusión, todo parece mejor aquí, si no sabes pensar, y cuando cierras la pantalla del portátil, apagas la del smartphone o desconectas el ordenador, te queda una enorme sensación de vacío, de tristeza, de inexistencia propia, por aquello de que parece que si no estás en las redes, no existes... ¿Postureo lo llaman? Sí, y hace mucho daño a los que no tienen esa posibilidad de vivir una vida tan genial y publicarla, pero no, al final todos somos más o menos iguales, disfrutamos con más o con menos, pero el ser humano necesita momentos buenos y momentos malos para saber valorar unos y otros.

Simplemente, no os preocupéis si parece lo que no es... todas esas sonrisas, todos esos maravillosos momentos, son sólo invenciones digitales irreales, nunca existieron realmente. Imaginad ese momento en el que estáis tranquilamente sentados en un bar y de pronto alguien dice: "eh, hagámonos una foto". ¿Sonreís todos como si no hubiera un mañana? ¿Estabais sonriendo justo antes de proponer lo de la foto? ¿Entonces por qué pretendemos hacer parecer que estamos felices? ¿Por qué antes la gente no sonreía tanto en las fotos? Son tonterías, sí, al final uno quiere verse feliz si rememora viejos recuerdos, si visiona viejas fotografías, es normal. ¿Quién querría publicar una foto suya que le hicieron cuando estaba enfadado? ¿Para qué mostrarnos de verdad como somos o mostrar que tenemos momentos en que no somos tan perfectos?

Es simple, sí, las redes no son la realidad, hay que tenerlo claro, son sólo maquiavélicos bocados sesgados de lo que nos rodea, no le den más vueltas, no tiene sentido; y disfruten de sus vidas, dejando a los demás que hagan lo que quieran publicando o no las suyas.

05 diciembre, 2018

El terremoto de las elecciones andaluzas

Tras el terremoto de las elecciones andaluzas, que ha sacudido España e incluso ha tenido eco en Europa, muchos me han pedido que dé mi opinión (mentira cochina, pero bueno), y no voy a desperdiciar la oportunidad, ahora que tengo el gallinero tan revuelto.

No creo que haya nadie que sea desconocedor de lo que ha ocurrido, pero para resumirlo, el PSOE ha bajado de 47 a 33 escaños, el PP y Podemos han perdido unos pocos, Ciudadanos ha subido de 9 a 21 y VOX ha aparecido por primera vez pasando de 0 a 12. Entre los que no han contando como "votos útiles", destacan PACMA y EQUO, entre algunos muy minoritarios proyectos andalucistas y los ya casi desaparecidos UPyD.  La gran noticia es que por primera vez un partido catalogado de Extrema Derecha ha conseguido representación en unas elecciones en España, y eso ha provocado el miedo en muchos, el llamamiento a la movilización de otros y en general muchas dudas sobre quién va a gobernar Andalucía, ya que uniéndose con VOX, a muchos les saldrían las cuentas para llegar a la mayoría absoluta. De camino, destaca la baja participación, de sólo el 58%, que muchos se adjudican (casi todos piensan que ese 42% de no votantes serían votos suyos), y que al final es culpa del mal hacer de todos ellos.



Comencemos repasando cada partido de los de arriba, de izquierda a derecha:

Adelante Andalucía: Son la marca blanca de Podemos, en coalición con Izquierda Unida (ahora difuminada en la coalición), que han pasado de 20 escaños entre ambas a 17, más o menos manteniendo el tipo frente al avance de la derecha. Tras las elecciones, siguen enrocados en consignas obvias, levantar mucho el puño casi llamando a cantar "la Internacional", hablar mucho de luchar por los pobres e insistir en que las mujeres han de estar igual o por encima de los hombres, aparte de lo del lenguaje inclusivo (llegando a decir palabros como "hola a todes"). Mientras tanto, son incapaces de pactar cuando la situación lo exige (aunque en Cataluña sí son capaces de pactar con independentistas), por el bien común de esos pobres y mujeres e incapaces de hacer autocrítica, sin darse cuenta de que ahora que hay una extrema derecha, ellos son de facto “extrema izquierda”. En lo personal, como integrante de aquella marea del 15M, siento que poco a poco se han ido alejando del pueblo, de la mayoría de indignados de entonces, abrazando una ideología cada vez más radicalizada (y quedando por desgracia en sus manifestaciones ya poco más que estudiantes y "perroflautas"). Podrían echar marcha atrás y moderarse, pero sus líderes parece que van por otro lado.




PSOE: Baja de 47 a 33 escaños, su peor resultado de siempre, aunque aún vencedores de las elecciones. Derrumbado como nunca, ganador como siempre. Ha cometido el gran error de culpar a su propio electorado de la alta abstención. Empeñado en gobernar un cortijo que cree suyo y cuyos habitantes hace mucho que perdieron su fe en ellos, pero su red clientelar urdida durante décadas les mantiene ahí, con votantes que los vitorean como a una religión. Se aferran al poder como lapas, como el PP hizo también siempre, hayan robado y mentido a mansalva a su gente, hayan salido o no impunemente, y cuesta horrores siquiera hacerles sombra en Andalucía. Hace 8 años el PP los superó, pero el frente de izquierda con Izquierda Unida (ahora testimonial y sustituida por Adelante Andalucía) evitó el desastre. Esta vez, un PP con la mitad de escaños que entonces, es más que nunca candidato a acabar con el régimen. Por una vez, Andalucía se merece un cambio, aunque sea cuatro años, a ver qué pasa. Luego, siempre se puede volver atrás...




Ciudadanos: En un sorprendente mejor momento andaluz, cuando parecen estancados en el resto de lugares y empezando a no llegar a la expectativa que generaron junto con Podemos hace un par de años. Con la siempre complicada papeleta de ser ‘gallegos’, de ser el centro entre los dos colosos, y a partir de ahora, el centro equidistante entre los dos extremos, pese a que esta vez para dar lugar al cambio necesiten a uno de ellos. Al final, el electorado español no sabemos si está preparado aún para alguien capaz de dar una de cal y otra de arena, a izquierda y derecha, y el propio Ciudadanos no sabemos si realmente se cree ese papel o son algo vestido con piel de otra cosa que no termina de aclararse (a veces se les ve un poco el plumero muy de derechas cuando no son capaces de contestar ciertas preguntas sobre temas como la ley de memoria histórica o el franquismo). Por un lado ideas nuevas, frescas y liberales, y por el otro enrocamientos de otra época y demasiada tendencia a criar caspa, aparte de aún mucha bisoñez en sus filas y presencia de demasiados ‘chaqueteros’ de otros partidos. Tras haber estado en un pacto con el PSOE esta legislatura y haberlo tenido que romper porque no les hacían caso (lo que queramos o no, ha provocado estas elecciones), quieren gobernar, pero probablemente tendrán que ser el apoyo de otro, y lo mismo tienen que aceptar a la ultraderecha. Difícil papeleta.




PP: Han ido perdiendo votos a mansalva durante estas dos legislaturas, ante la dejadez de funciones de sus líderes andaluces y ante el desgaste que el gobierno de Rajoy ha provocado a todo el partido. Lo que sería un muy mal resultado, perdiendo 7 escaños, se salva por el batacazo del PSOE. Aparte, han perdido muchos votos por el ascenso de VOX, por primera vez a su derecha, adelantándolos desde un lugar que ni existía y tenían como suyo. Han robado como nadie en los últimos años en España, y no habían podido hacerlo en Andalucía hasta ahora, que puede haberles llegado la oportunidad. Al menos, que me roben otros, piensan algunos. Les lastra la insistencia en decir que ha de gobernar siempre la lista más votada, cosa que propusieron, aunque nadie les secundó, así que quizá ahora no tendrían por qué ser consecuentes. Si son capaces de unirse con toda la derecha, tendremos por fin el cambio, aunque a pocos nos ilusione quiénes lo encarnan.




VOX: En una nube por el sorprendente desenlace de las votaciones. Sin un programa creíble (más allá de autodenominarse "anticomunistas"), que casi tendrían que matizar al completo para ser medianamente entendible o aceptable, con demasiadas consignas y brazos en alto para taparse el sol, agobio de banderas de España, y ciertas convicciones decimonónicas. Son el aire fresco que viene de demasiado a nuestra derecha, pero si juegan bien sus cartas, aún con mucho que ganar, alimentándose del desprecio a los independentistas catalanes, de las nefastas políticas de inmigración de derechas e izquierdas y de erráticas leyes como la de violencia de género y memoria histórica que no terminan de servir para nada porque o no se cumplen o no tienen incidencia real. Han pasado de 0 a 12 escaños, y han conseguido la victoria en pueblos como El Ejido, y buenos puestos en otros como La Línea o Roquetas, lugares con mucha inmigración o con problemas fronterizos. Su discurso es nacionalista español, católico, liberal, familiar a ultranza, anti-inmigración ilegal y anti-feminista (entendiendo el feminismo como "supremacismo de la mujer", no como "igualdad"), pero el hecho de que los haya votado tanta gente demuestra lo mal que lo han hecho los demás, y eso no se puede negar.




Así y con estas, hay que observar por ejemplo que el 46% de los votos los han conseguido 3 partidos que ni existían cuando el 15M, lo que nos habla de un bipartidismo agotado. También se observa que la derecha tiene más escaños que la izquierda, cosa inédita en Andalucía, último feudo junto con la alemana Baviera en el que un partido resiste desde comienzo de los 80 (en Baviera es desde los 50, pero bueno).

Y luego está el manido tema de la "ultraderecha", que a tantos nos asusta porque es el germen de totalitarismos que no queremos recordar, y que en Europa comienza a ser la moda, donde cada país tiene su poquito de extremismo. Las izquierdas se han lanzado a criticarlos a muerte, casi como único argumento, mientras que las derechas (sobre todo el PP que les necesita sí o sí) lo han tomado con más calma. Entretanto, VOX se frota las manos con las cercanas elecciones europeas, donde visto el percal actual en nuestra política, y la dejadez de los que hasta ahora nos han gobernado, nos muestra un hartazgo enorme en los votantes, así que se pueden hinchar.

¿Qué pasará? Pues no lo sé, he escuchado gurús que dicen de todo, así que seguro que unos aciertan y otros no, ya sea otros 4 años de Susana, otras elecciones, un gobierno del PP con VOX y puntualmente Ciudadanos, un pacto a tres bandas de derechas e incluso más remotamente un extraño pacto izquierdas-derechas... Al final se la pegarán muchos y sólo acertarán unos pocos. A Andalucía lo que le viene bien es el cambio, estancada como nunca, paralizada como nadie por una enfermedad cancerosa que la ha maniatado tanto... Realmente habría bastado con 4 años del PP (quizá en 2012 fue una oportunidad perdida) para limpiar un poco el gallinero, y ahora nos encontraríamos quizá a una izquierda animosa y no anquilosada, con ganas de comerse el mundo y recuperar lo suyo, pero no, son los mismos perros y algunos incluso con el mismo collar, desde que algunos no habíamos ni nacido aún. ¡Que llevan desde el 82, que ya es decir!

Respecto a los ultras, poco que decir de momento, pero entre la ultraizquierda que cada vez más es Podemos y la ultraderecha de VOX, suman 29 escaños, que ayuda a polarizar muy bien y definir perfectamente nuestro espectro ideológico-político, pero empieza a dar una sensación de pasotismo del votante, ya que o no va a votar o acaba votando extremos, y eso es peligroso.

Pongo ya antes de terminar algo que nos representa a todos, aunque sólo sean unos colores, escudo o trapo, según quien lo mire, pero que ha salido poco o nada estos días. ¡Ojo, que esto eran elecciones andaluzas!, que a algunos se les olvida:



En fin, a finales de mes tendremos una primera votación para ver quién será presidente, pero no nos extrañaría volver a repetir elecciones, ya que muchos piensan que la gente es tonta y va a votar diferente, o que la gente que no ha votado se asustará y votará justo lo que ellos quieren que vote o creen que hubiera votado... Ah, ilusos, justo como las encuestas que se volvieron a dar de bruces con la realidad, intentando con métodos antediluvianos entender la sociedad 3.0 actual, de nuevo: ilusos.

Simplemente, espero que todo vaya bien, como hasta ahora, si hemos sobrevivido al Chavismo (de Chaves, no de Chavez) y a todos sus continuadores, Andalucía podrá con todo. Quizá algún día, esos que piensan que el día que Andalucía despierte, será imparable, tengan razón...