16 enero, 2020

Desmontando la mentira de las subidas de pensiones

No hacemos más que evitar hablar del tema, más que plantar eufemismos, más que preconizar un "todo se arreglará sólo", mientras nuestro sistema actual de pensiones no aguanta el más mínimo análisis. Hay que cambiarlo ya, sí o sí, y para empezar algo muy importante, que es la tremenda injusticia de la subida porcentual de las mismas.

Os voy a plantear un escenario en el que podríamos ahorrar cada año 500 millones de euros (puede que más), lo que ahora mismo supone la cuarta parte de la hucha de las pensiones, que ya es decir. Otra cosa es que a alguien le interese perder votos por esto, que es lo único...

Brevemente y siendo claros, algunas cifras previas:

-La pensión media de jubilación actualmente en España es de unos 1150 euros.
-Hay unos 9 millones de pensionistas, cifra que va a subir muchísimo en el futuro.
-El 60% de los pensionistas cobra menos de 1000 euros.
-Casi un 15% cobra más de 2000 euros.
-La subida de las pensiones se va a hacer siempre con el IPC.
-Con un mínimo de conocimiento de números, se observa que si subimos la pensión en porcentaje usando el IPC, cada año, la pensión de los que más cobran subirá más que la de los que cobran menos (injusticia brutal que debería estar incendiando las calles ahora mismo, pero que da igual a todo el mundo porque somos anuméricos)
-En la hucha de las pensiones quedan actualmente unos 2000 millones de euros.



Bien, basándonos en la desigualdad ya comentada que beneficia a los más ricos y perjudica a los más pobres, planteo un sistema para evitar esto, que además nos ahorraría miles de millones de esta hucha.

Antes de empezar, entendamos que los números que pongo son aproximados, de ejemplo podríamos decir. Y no han de servir para invalidar el sistema por no ser exacto ahora mismo, sino para pensar que realmente podría ser muy interesante implantarlo.


Si subimos todas las pensiones en porcentaje, dentro de 10 años, las pensiones habrán subido más o menos un 10%. (por ejemplo, los que cobran 700 al mes ahora ganarían unos 770, y los que cobran 2000, ahora ganarían 2200; sí, le damos 130 euros más al que más cobra y nadie dice nada).

¿Qué pasaría si ajustáramos este desigual sistema para que las pensiones siempre suban lo mismo para todos?

Sería tan fácil como poner un índice de referencia, como podría ser el salario mínimo interprofesional. Cada año y usando como referencia el salario mínimo, se calcularía la subida de pensiones. Así, si el salario mínimo es de 900 euros y el IPC sube un 1%, el año que viene TODOS los pensionistas ganarían 9 euros más (en vez de 7 euros para los de 700 y por ejemplo 24 euros para los de 2400 euros).



Además, como decimos, esta subida hecha con el salario mínimo haría que las pensiones más altas subieran mucho menos que ahora. Por ejemplo, ese 15% de pensionistas que cobra más de 2000 euros, en vez de subir a 2020€, se quedaría en 2009€, con el ahorro anual de 11 euros al mes, por 14 pagas y por un millón y medio de pensionistas. Total, un ahorro de 231 millones al año sólo por ese 15% de pensionistas (que probablemente sea superior teniendo en cuenta que hay gente que cobra 2500 al mes de pensión y que pronto estos de 2000 serán más del 15% que hablamos).

A eso, habría que sumar el ahorro que se produciría en un 25% de pensionistas (los que cobran más de 1000 y menos de 2000), que si plantamos la media en unos 1400 euros, ganarían 9 euros más al mes en vez de 14 como hasta ahora. Las cuentas pues igual: 5 euros ahorrados x 14 meses x 2,25 millones de personas. Total, un ahorro de 157 millones al año ahorrados por ese otro 25% de pensionistas.

Respecto al restante 60%, parte de ellos ya cobran más del salario mínimo, así que estos compensarían al resto que sí que cobrarían con el nuevo sistema más o casi lo mismo que hasta ahora, por lo que el ahorro anual total podría rozar los 500 millones de euros, es decir, la cuarta parte de la hucha actual.

Entiendo que los técnicos del ministerio habrán ya hecho antes estas cuentas, pero como ellos son los que van a cobrar estas pensiones altas, les importa un carajo. Entiendo también que los ancianos que se manifiestan a favor de la subida de pensiones aplicando el IPC no entienden demasiado del tema, porque si lo hicieran mandarían al carajo a esos que ganan 2500 y que ganarían 3 veces más en esa subida porcentual. Entiendo que a nadie le interesa, y como eso veo, simplemente lanzo la botella al mar, como siempre, a claras sabiendas de que cuando me jubile dentro de algo más de 30 años, pensión no tendré, y muchos de vosotros tampoco, porque mientras, todos estos: técnicos y pensionistas actuales de alta prestación, se lo funden tan campantes sin acordarse de los demás, faltaría más.

10 enero, 2020

Fin de década, los años 10

Hoy aparezco por aquí brevemente, sólo para comentar un hecho curioso en este caso, y es que el post de "fin de década" como primera década del siglo XXI lo hice en enero de 2011, ya que la primera década del siglo acabó el 31 de diciembre de 2010, pero si dividimos las épocas como se suelen hacer la cultura popular al modo: "los años 20", "los años 80", etc., los años "10" del siglo XXI son los que van desde el 1 de enero de 2010 al 31 de diciembre de 2019. Por tanto, 2010 estaría a la vez en "los años 10" del siglo XXI y en "la primera década" del siglo XXI. Cosas del año cero...

Como podréis adivinar: sí, el año 2000 está a la vez en el siglo XX, y en los "años 00" del siglo XXI, otra genial paradoja causada por la concurrencia a la vez del lenguaje, la costumbre, la historia y las matemáticas, que no siempre se llevan bien (más de uno implosionará al leer esto, pues incluso hay una liga de "intransigentes" en redes sociales que no son capaces de ver los matices que existen cuando no hay verdad absoluta, y sostienen que el año 2000 forma parte de los "años 90" sin bajarse del burro o reconocer que podría haber otros modos de verlo, así que cuidado si se los encuentran).

Total, que la semana pasada se nos fueron los "años 10", y por fin estamos en "los felices años 20", que en el siglo pasado así lo fueron, y seguramente y por qué no, lo serán, y buen momento es para recordar lo bueno o lo interesante que dejamos atrás cada uno de esos años comenzados por "201..." lo que sea.



Por mi parte, y dado que ya hice el resumen en 2011, esta vez podría mantener el criterio y volver a hacerlo en 2021 (ya acabada la segunda década del siglo) o quizá, quién sabe, cambie el criterio y haga el resumen ya, en 2020, acabada ya la década de "los 10" (o decenio, que es más preciso y enfada menos a los intransigentes del pensamiento único). En cualquier caso, dos criterios válidos y no excluyentes hay (salvo anumerismo, analfabetismo o incultura), según tengamos en cuenta una u otra cosa. Para ellos: sigan peleándose. Para el resto: ¡Felices años 20!

05 enero, 2020

15 temas bomba para discutir (13- Mascotas)

Hoy le llega el turno al tema número 13, mal número si no crece, pero siendo hoy día distinto de martes o de viernes (para anglosajones), no hay problema en dar a luz un post situado en ese lugar. El turno es el de las mascotas, esos bichos con los que compartimos nuestra vida.

Desde siempre hemos sido muy de mascotas, muy de domesticar animales salvajes, que poco a poco han ido haciéndose parte de nuestras vidas, dándonos, ya sea simplemente cucamonas, yendo a por nuestro frisbee, alimentándonos de huevos y leche, ayudándonos a pastorear o divirtiéndonos con sus cantos y silbidos.

Ojo, también habría un poco que aclarar a qué nos referimos por "mascota", pero en este caso hablaremos tanto de los típicos animales domésticos que viven con nosotros dentro de la casa, y los animales domesticados que por razones de tamaño, tipo de vida o higiene, viven al lado, ya sea en cobertizos, cuadras, pocilgas, etc... Incluso poco a poco, cualquier animal por salvaje que sea es susceptible de ser domesticado (o al menos de tenerse en casa). De hecho, los antiguos esclavos, pese a ser hombres, no serían más que mascotas de sus dueños, por desgracia, pero es así.



Es un hecho que a muchos no les gustan las mascotas, por lo que en un mundo que tiende a cuidar cada vez mejor a los animales, entramos en confrontación entre los que ven absurdo tanto trato a 'simples bichos' y los que los aman incluso más que a los propios humanos.

En cualquier caso, no habría mejor manera de definirlos como 'amigos', pese a que algunos a veces no los traten como tales y acaben maltratándolos impunemente.

Echemos un vistazo a los puntos principales a valorar:


1-Cuál es exactamente la discusión: La discusión es un poco ese "mascotas sí - mascotas no", y depende muchísimo de la naturaleza de cada uno, por lo que a unos les parecerá inimaginable la vida sin ellas, y a otros les dará exactamente igual, pero incluso a otros les parecerán muy molestas (ladridos del perro del vecino, gatos que se te suben a los zapatos y los estropean, canarios que molestan de noche, etc...

Al final es importante la conciencia ecológica o naturalista de cada uno, por lo que los "verdes" suelen ser más dados a tener mascotas que los "no verdes".


2-Posturas posibles:  Por un lado tenemos los favorables, que tienen por supuesto mascota, y que cuando pueden consiguen aún más. Estos son los que luego por supuesto hablan de ellas sin parar y los consideran uno más de la familia. Por supuesto para ellos las mascotas son innegociables y son compañeros y amigos fieles por lo que no podrían vivir sin ellas.

Por otro tenemos los desfavorables, pues es sabido que las mascotas tienen muchos 'contras' (aunque algunos son incluso menos chungos que el tener hijos). Por un lado está el tema de la muerte de la mascota, que suele ser un drama familiar, a menudo infantil, que suele hasta dejar secuelas y que muchos quieren ahorrar a sus hijos. Luego está el de su cuidado, ya sea sacándolos a pasear, ya sea teniendo que llevarlos al veterinario, ya sea lavándolos, adecentando su jaula, terrario, acuario, casita, etc...

Aparte, algunos piensan que poco a poco estamos dando a los animales más derechos, y al final se da la paradoja de que un perro del primer mundo llega a tener más derechos y calidad de vida que un ser humano del tercer mundo, ¡hasta dónde vamos a parar!

De ahí a maltratar animales, hay un trecho.



3-Matices posibles:  No diría que haya un matiz, aunque quizá el tipo de animal es importante, pues no es lo mismo un Fox Terrier que un cerdo vietnamita o una cobaya, para bien o para mal.

Además, depende mucho del dueño, pues no es lo mismo un Doberman en manos de un nazi que un salchicha en manos de una señora normal de Murcia, si es que no es normal ver nazis en Murcia, a saber, hace 10 años que no voy por esa bonita ciudad.

Para mí, el matiz sería que la discusión no es lo mismo si hablamos de una mascota en la alta sociedad o en los bajos fondos, pues el cuidado no es el mismo, llegando posiblemente a hablarse de maltrato en algún caso. Para tener una mascota mal cuidada, no la tengas.


4-Historia: La historia de las mascotas viene desde la edad de piedra, cuando los seres humanos comienzan a hacerse sedentarios y tratan habitualmente con animales fáciles de domesticar, como perros, cabras y ovejas, ya sean como animales de compañía unos y como fuente de alimentación o abrigo otros.

Se dice que los egipcios fueron quienes domesticaron por primera vez a los gatos, y bueno, por supuesto tenemos que hablar del caballo como animal doméstico, medio de locomoción y máquina de guerra... ¿Lo podríamos llamar mascota?  Supongo que sí, porque está domesticado y vive con nosotros (o al lado en la cuadra). Las más típicas en las casas, una vez pasó la vida de los pueblos a las ciudades, fueron los perros y los gatos; pero con la disminución de tamaño del hogar que ello conllevó, comenzaron a surgir enjaulados como pájaros, peces o cobayas, haciéndose muy comunes.

En la actualidad hay muchos locos por ahí que tienen serpientes, ranas venenosas, mapaches, jabalíes y bichos así. Se les podría llamar mascotas, lo son, pero rizan el rizo en cuanto a su domesticamiento...


5-Frases míticas: "El perro es el mejor amigo del hombre","cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro". "Mientras más gatos, más ratones". "El ojo del amo, engorda al caballo". "A caballo regalado, no le mires el diente", etc...

Y en cuanto a aforismos:

"Si tener alma significa ser capaz de sentir amor, lealtad y gratitud, los animales son mejores que muchos humanos " (James Herriot)
"Los perros nunca me muerden, solo los humanos" (Marilyn Monroe)
"Los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos" (George B. Shaw)


6-Mi experiencia: Aquí sí es verdad que prácticamente me tendría que callar, porque mi única mascota es un peluche de Navidad llamado Renia, aunque también es cierto que al menos vivo encima de una clínica veterinaria.

En mi familia siempre hubo algún perro, pero antes de yo nacer, ya fuera Lobi o Pitilillo. Sólo recuerdo tener un par de canarios de pequeño, que volaron, una tortuga que no estaba enjaulada y se escapó, y 6 peces que tuvimos en la piscina y cambiábamos en el verano a otra más pequeña, que murieron asfixiados. Bagaje pobre...

Luego, desde siempre disfruté de las mascotas de los demás, ya fuera Silvia, perra de mi concuñada, Luci y Canela, perras de mis vecinos, Baloo o Laida, perros de Santi o Richard Lipili, cobaya de mi familia política. Además, siempre tuvimos gatos más o menos domesticados pero nunca de nuestra entera propiedad, revoloteando por el chalet, entre ellos el más famoso siempre fue Supergato.

Total, que se entiende que si ahora no tenemos es porque no somos mascoteros, no pasa nada, no hemos matado a nadie por ello. No tiene sentido para mí tener un perro para hacerte la vida imposible saliendo a pasearlo a las tantas de la madrugada, ni amargar los demás con ladridos, ni tener todo perdido de baba ni los sillones manchados permanentemente (igual para gatos). Eso sí, obviamente la parte buena que ello tiene, compensa, pero insisto en que si se le tiene, hay que tratarlo bien, y no siendo algo seguro, prefiero dejarlo como está.  En cuanto a una cobaya, pez o canario, no tendría problema alguno, la verdad, pero serían más "de perfil bajo" en cuanto a inteligencia o interacción posible.


7-Resultado habitual: En este caso no creo que haya demasiada rivalidad, pero los no mascoteros a veces se quejan mucho de que los mascoteros reivindican muchísimos derechos, ya sea meter la mascota en un restaurante, en un autobús, hospitales, playas, etc... Y los mascoteros piden lo contrario.

Más allá de ahí, cada uno en su casa hace lo que quiera mientras no molestemos a los demás, ahí se zanja todo.


8-Qué dicen los imparciales: Aquí tendríamos que preguntar a alguien sin mascotas pero que respete a los que las tienen, o viceversa. En este caso me he reservado esta parte, la dejo desierta, porque al final uno u otro lado serían parciales hacia su zona, simplemente es cuestión de respeto como decía antes: cada uno en su casa sin molestar a los demás, a partir de ahí tú decides.



9-Qué dice este blog: La verdad es que he rebuscado tanto por "animales", como por "perros" y "gatos", y no he visto demasiado del tema. Supongo que es algo que suele ser bastante interesante y debería aportar más sobre ello en el blog (pese a tener un apartado naturaleza y hablar de mis linces).

Lo único que he podido sacar en claro es cuando hablamos del ratoncito de Susanita, y de eso ya hace mucho.

10- Otros: Simplemente recordar la cantidad de programas de televisión sobre mascotas que ha habido, ya sea el Waku Waku (de Chicho) que dio a conocer a Nuria Roca en los 90, el +Cotas actual de Televisión Española, el programa de adiestramiento canino de Cesar Millán (El Encantador de Perros), o el Mascoteros de Onda Cero. Todo un mundo, toda una industria, toda una economía en torno a las mascotas, que cada vez cobran más importancia.

Como anécdota, esta pasada Navidad recuerdo la noticia de las cestas de Navidad para animales que vendía una empresa andaluza. Estaban arrasando con cestas entre 10 y 30 euros, con productos para los animales. ¿Nos estamos volviendo todos locos, o es que realmente la satisfacción que nos da el animal es mejor y más duradera que nuestros propios amigos o familia? Ahí lo dejo.

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Otras entradas de la serie "15 temas bomba para discutir":
0- Introducción
1- Fútbol
2- Matrimonio
3- Cigarrillo
4- Homosexualidad
5- Amistad hombre-mujer
6- Cirugía estética
7- Manipulación genética
8- Pena de muerte
9- Aborto
10- Igualdad de Género
11- En qué gastar el dinero
12- Tecnología
13- Mascotas
14- Religión
15- Política

31 diciembre, 2019

Típico balance del año acabado (Año 14)

Quizá no proceda ya tanto lo de "típico" balance, dado que los blogs prácticamente no existen y un balance del año ha dejado casi de verse allá por las redes.

Opino que tras un año de mierda, sólo por estadística ya es muy probable que el otro sea mejor. Que mejor no quiere decir bueno, ni regular, ni malo. A lo mejor mejor es muy malo, siendo precedido por uno pésimo, como también decir "peor" a un año precedido de uno maravilloso a lo mejor sólo indica que el año ha sido muy bueno, en fin, cosas de los vasos medio vacíos y medio llenos.

Este año comenzó con reservas, como todo año impar, que suelen esperarse algo peores, por aquello de lo izquierdo, impar, siniestro... una reminiscencia del pasado supersticioso que el hombre ha tenido y aún tiene mientras la Ciencia acaba de explicar todo. Luego empeoró y después simplemente discurrió, como todos hacen sin remedio, tampoco eso quiere decir que 2020 como par e integrante de un nuevo decenio: "los años 20" (le pese a quien le pese, así es).

La verdad es que los Reyes Magos sí estuvieron bastante bien, luego no viajamos demasiado pero sí que hicimos un gran e interesante viaje que duró poco aunque fui muy aprovechado.

En cuanto al ejercicio, he dejado la práctica amateur de hasta 3 deportes diferentes (los 3 que practicaba), y aunque no llevaba mucho tiempo, también dejé la del único ejercicio gimnástico que realizaba. Supongo que el resultado será el aumento de mis niveles de colesterol y triglicéridos, el de la grasa abdominal y probablemente la bilirrubina y no sé cuántas cosas más. En los propósitos de año nuevo tengo el de retomar uno de esos 3 deportes, sumar un segundo diferente a los anteriores, y volver a ejecutar el ejercicio gimnástico, siempre de cara a lucirme en las amplias e interminables vacaciones de 2 semanas en verano, merece la pena tanto esfuerzo, claro que sí.

Finalmente agradecer el estar aquí, 14 años después, pues cada año cuenta, y aunque los venideros son esperados, no sabemos nunca cuál será el último, así que hay que rellenarlos todos bien para que este paseo haya merecido la pena.

¡Feliz 2020 a todos!

28 diciembre, 2019

Elige, también para acuerdos de empresa

Ofertas navideñas, descuentos, acuerdos, rebajas... en precios y en ortografía. En este caso el descuento es paupérrimo, en cruceros para a saber cuándo (tampoco creo que vaya a hacer pronto ningún crucero, pero ahí está).



No lo olvidemos, también para las ofertas corporativas de Costa: elige es con ge

24 diciembre, 2019

Esas viejas Nochebuenas de pequeños

Nochebuena es una de esas 4-5 noches más mágicas del año, como la de San Juan, la de Reyes, del 31 de diciembre o la de la final del Gran Hermano. El 24 de diciembre nada menos, un día antes de Navidad y una semana antes de terminar el año que se nos va, sea cual sea y siempre igual.

Nochebuena siempre ha sido una noche familiar, hasta que los radicales que luchan por el final de nuestras costumbres acaben con ella (ojo, sólo de las costumbres que no les gustan, las otras pueden seguir). Esa noche en la que vuelves a ver a algunos de tus primos después de meses o un año, en la que vuelves a revivir la ilusión por Papa Noel, en la que vuelves a ver el discurso de nuestro majestad el Rey y la repetición de la repetición de la gala en la que se vuelve a lucir el gran Raphael.

Nochebuena a todos nos recuerda esos primeros años en los que teníamos incluso abuelos, y puede que hasta bisabuelos. Aquellos años en los que aún vivían nuestros padres, puede que todos nuestros hermanos e incluso muchos de nuestros primos, una familia estupenda y grande en la que no teníamos más responsabilidad que hartarnos de comer y por supuesto de jugar, sin más.

Nochebuena de aquellos años locos pidiendo el aguinaldo, junto a tantos niños a la vez, que salías a unas pocas pesetas, o en aquel grupo profesional de músicos de banda, rondalla y tuna, a veces con la riñonera llena de una recaudación de monedas, pero también de ilusiones y sensaciones. Nochebuena de petardos, bombas fétidas, nieve en spray y serpentinas. Nochebuena de villancicos e iluminación sobria, cuando los pueblos no se embarcaban en locas travesías por el título de mejor iluminado.



Nochebuenas de trabajar echando una mano hasta media tarde junto a mis tíos, primos, padre, hermanos, etc... levantando España que se podría decir. Nochebuenas de preparativos junto a mi madre y mis tías, de dejarlo todo impoluto en la casa para la cantidad de gente que se venía. Nochebuenas de vajilla nueva y mantelería de tela, bordada y de blanco nuclear.

Esas nochebuenas de consomé y bollitos de canapé, de violetes y croquetas, de huevo hilado, de tarta de manzana, esas otras de pularda o salmón ahumado con caviar. Nochebuenas donde nosotros éramos los niños, luego los adolescentes y después los mayores. Nochebuenas en las que faltó alguien, luego otro más, y después perdimos la cuenta los que quedábamos, cuando no era más que una cuenta atrás hasta que no hubiera más nochebuenas, sobreviviendo mientras hubiera algo que llamar "familia", en algo que a lo mejor ya no eran sino varias familias unidas resultantes de la inicial.

Nochebuenas magníficas cantando, relatando, riendo, contando chistes, anécdotas. Nochebuenas de vino de lujo, de copas de cerveza de bar, de tartas de fantasía, de apreturas. Años en los que apenas pasábamos de 10, otros con casi 30. Años en los que los nuevos matrimonios tenían que repartirse, y con cada boda íbamos perdiendo un nuevo integrante, no sólo con defunciones, mientras que poco a poco también había cierto relevo con los nacimientos.



Nochebuena flanqueada por un viejo árbolillo de Navidad, con un Belén magnífico de escayola, o con un Belén de piezas pequeñas y gran portal en el que alguien ha incluido playmobils y otros "ooparts", quizá a modo de caganer incluso, fuera de su Cataluña natal. Nochebuena con medio salón lleno de adornos que cuelgan de la lámpara hasta sitios insospechados donde el fixo los mantiene pegados. Nochebuena de cavas y champañas, de cocacolas y fantas, de decoración ya pasada de moda, incluso desaparecida o cambiada por otra más moderna. Nochebuenas de fotos inolvidables donde no faltaba nadie y todo parecía inconmensurablemente alegre.

Así se fueron pasando nuestras nochebuenas, mientras nos asustaba aquel PapaNoel malvado, mientras encontrábamos los juguetes al fondo del pasillo, mientras alguna inocencia se perdía demasiado pronto al saber que los padres tenían mucho que ver en todo eso, y todo mientras Raphael seguía cantando, mientras llamaban los que estaban lejos, mientras nuestro Niño se volvía a calentar, mientras los mayores mostraban alguna lágrima recordando a los abuelos, mientras nosotros los recordamos ahora, incluso mientras los demás nos recuerdan cuando ya no estamos, así, esas Nochebuenas.

Hoy es una más, una más que cumple el ciclo de las primeras 19 de este siglo, y seguramente las que queden. Hoy volverá a haber misa del gallo, pero diremos que ya no es como antes, y volveremos a sentarnos todos juntos, pero tampoco será igual porque los que faltan no están. Hoy volveremos a cantar villancicos, faltando algunas voces, aún sin integrar otras. Hoy volveremos a reír y volveremos a sentirnos parte de algo, con los nuestros, y por supuesto siempre sabiendo que nunca será igual, porque las nochebuenas de cuando eres pequeño jamás se pueden igualar.

19 diciembre, 2019

Yo nunca haré, y al final lo hice

Me lo has repetido decenas de veces siendo condescendiente, quizá yo te lo he dicho con cierto aire de superioridad, puede que un amigo, tus padres, incluso tus hijos te lo hayan dicho: "yo nunca haré eso".

*Yo veo a los que se hacen 'runners', a esas hordas de gente que sale todas las noches a correr, de pronto, sin esperarlo, y ahí están, compitiendo los findes de semana en las carreras populares, comprándose zapatillas de 200 euros, un pulsómetro y apuntándose a apps de pago. Yo nunca lo haría, es una moda, nada más.

*Veo a las mujeres que se enamoran de un hombre y acaban siendo sus niñeras, sus paños de lágrimas, sus sirvientas, y me digo que son tontas y que yo nunca acabaré así, como ellas, como si eso fuera un final horrendo, un rebajarse, un convertirse en la nada, que a mí nunca me pasará.

*Yo veo a los padres dejar el móvil o la tablet a sus niños para que coman embobados, para que les dejen tranquilos en las cenas sociales, para que no protesten en el coche, y se me van los demonios hablando de alienación, de la puericultura del siglo pasado, de para qué quieren tener niños si se los cuidarán los gadgets, insistiendo en que nosotros jamás lo haríamos.

... y de pronto me veo echando un vistazo a la barriguita, abriendo el armario y desempolvando aquellas viejas zapatillas de pádel, instalándome el Runtastic y yéndome a hacer 'footing' unos 10 minutos al parque.

... y de pronto me veo enamorada de un tío que además trae dos niñas de regalo, haciéndole comidas y yendo con ellos a la playa el fin de semana.

... y de pronto me veo desesperado porque el niño no calla ni a tiros y pienso dar un volantazo y acabar con todo, y le ponemos la Peppa Pig en el móvil, y luego en el restaurante le damos la tablet para dibujar, y todo resulta callado y maravilloso.



No, yo nunca haría todas esas cosas que dije que nunca haría, y aún así me veo haciéndolas de repente, como a tantos otros les vi, reprimiéndoles luego por inconsistentes, por incoherentes, casi por mentirosos, y es que quizá esto es más humano de lo que pensamos.

Sí, quizá estamos rodeados de bocazas, quizá el ser humano es un papanatas bocazas (o "papacazas", que sería un animal que coge patatas al vuelo, supongo) que no sabe más que hablar y hablar, y por tanto que mucho yerra. Somos así, pontificando delante de los demás sobre cosas que no entendemos, sobre ideas que realmente pueden ser las contrarias meses después, y así volvemos el mundo caótico y errante, imposible de cuantificar, como si fuera una incertidumbre Heisenbergiana, como si la insoportable impredecibilidad del ser no fuese más que una imitación novelesca de algún filósofo checo, a saber...

Miramos serios a los demás mientras les reprimimos por su extraño cambio de parecer, por no haber sido consecuentes con lo que nos dijeron, por cagarla saliéndose del camino que decían seguir a pies juntillas; y poco después, días después, años después, no somos más que iguales a ellos.

Yo nunca me teñiré el pelo como esos que no aceptan el paso del tiempo, nunca pediré un vino cuando vaya de tapas como esos esnobs, nunca me compraré un SUV como esos borregos incapaces de comprarse un coche que les guste de verdad sin que las modas se lo digan, yo nunca me abriré un blog, nunca tendré un smartphone, nunca apuntaré a mis niños a extrañas extraescolares, nunca compraré un smartwatch, nunca volveré a confiar en Vodafone, nunca diré nunca jamás...  Y tras decirlo altiva y ceremoniosamente, años después, minutos después, yo lo hago...

Y no, no somos peores personas por hacerlo, ni mucho menos, pero algo bocazas sí, claro está, incapaces de callar un poquito la boca y reflexionar un poco antes, para no hacer el ridículo espantoso después por no haber seguido nuestras propias directrices. Y no, quiénes somos los "yoes" actuales para decirles a nuestros "yoes" de dentro de 10 años qué deben o qué no deben hacer, porque no tenemos ni idea de nuestras circunstancias de entonces. ¿Y quiénes eran nuestros "yoes" de hace 10 años para decir qué o no debemos hacer ahora? Pues eso, nadie. Eso sí, papabocazas de manual, eso no nos lo quita nadie.




Me viene ahora a la cabeza un viejo juego que jugué por primera vez en un bar de Granada allá por 2000 y poco, el "yo nunca he", muy parecido al "yo nunca haré" del que hablo hoy. Por aquel entonces, alguien decía "yo nunca he..." (por ejemplo: "... tenido una relación de más de 2 meses"), y los que cumplieran eso, bebían, cual juego de borrachos de toda la vida, que aquel día jugamos con tinto de verano (juego light aquel). Aquel día, todos los chicos bebimos, y las chicas nos tomaron por ligeros de cascos y picaflores, cuando era todo por todo lo contrario. Entonces, tantos "yo nunca he" salieron a la palestra, que alguno de ellos también pudo ser un "ni nunca he, ni nunca haré", y ojalá los recordara todos, pero no es así, y seguramente tantos años después muchos habríamos perdido nuestra apuesta contra el paso del tiempo, pues lo hicimos lo que nunca haríamos... Sí, papabocazas.

En fin, humanos somos y de humanos es herrar, sobre todo si son herreros, y no hemos de rasgarnos las vestiduras por haber hecho aquello que nunca haríamos, pero sí, aprender para en el futuro no ser tan vehementes cuando hablamos de "usos y costumbres futuras", porque como siempre, antes incluso que la gente a la que predicábamos, estará el tiempo para decirnos: te lo dije...

14 diciembre, 2019

Nuestra afición por el segundón

Ahora que el mes pasado nos dejó Raymond Poulidor (el segundón más famoso de la historia del deporte, con 8 podios en el Tour de Francia y 4 en el Mundial en Ruta sin llegar a ganar ninguno, aunque es verdad que ganó una Vuelta a España), es buen momento para recordar todos esos segundones que a muchos nos acaban pareciendo mucho más atractivos e idolatrables que los que quedaron por encima de ellos. No quiero continuar sin citar también a Merlene Ottey (la segundona más famosa, con 9 medallas en Juegos Olímpicos sin un oro, aunque es cierto que ganó 3 oros y otras 11 medallas en mundiales)



Antes de nada, diré que yo soy de ese tipo de fans que quieren más a esos luchadores que no consiguen ganar que al típico "siete veces campeón del mundo seguidas" y cosas así que otros rápidamente abrazan con la excusa autoengañante de "es que es el mejor". Claro, si no fuera el mejor no le admirarías, eso está claro, pero quizá ahí ellos se están perdiendo parte de esa esencia, de ese gusto por ver a otro que quizá no tiene tantas condiciones o capacidades, llegar casi a ganar, tuteando al supercampeón, siendo por supuesto más campeón que el resto.

Casos paradigmáticos encuentro muchos, por ejemplo el de Barcelona en el fútbol español, del que siempre digo que me hice fan cuando llevaba la friolera de ¡2 ligas en 30 años y 0 Champions en su historia!, cosa que los postmillenials de ahora pensarán que es una trola como un demonio o que es algo de los años 20, pero que es simplemente la realidad de finales de los años 80, donde el Real Madrid era el equipo de todo el mundo, de todos los niños, salvo unos pocos locos que "bancaban" al Barcelona (ni te digo ya cualquier otro del resto, salvo algún niño de equipos vascos que ganaron 4 ligas en los 80 o el bético o sevillista de turno, siempre muy residuales).

Mérito tenía entonces, y evidentemente en su sano juicio ningún niño español se haría fan del Barcelona salvo por herencia familiar, como era mi caso; y mérito tenía también seguir a Perico Delgado en la época del mejor Induráin, a Valverde en la del mejor Contador, a Gibernau en la de Rossi, a Navarro en la de Gasol o a Xavi en la de Messi, quizá siempre con ese ánimo de ser hinchada del segundón, que en muchos casos era simplemente el segundo más glorioso, por encima de todos los demás, debajo del mejor.

¿Y qué decir de los campeones? Pues que siempre me ha faltado esa parte de simpatía, sobre todo cuando el rival perdedor era español, ya fueran Doohan y Armstrong, Schumacher y Tiger Woods, Peterhansel y Doug Lampkin, El Guerrouj y Hermann Maier o Pete Sampras. Obviamente trasladable a lo femenino, con Yelena Isinbayeva y Steffi Graf o Florence Griffith y Katie Ledecky.

Podría decir que es un sentimiento parecido al "viva er Beti man que pierda" que hace que media Sevilla sea de ese equipo pese a sus calamidades frente al rival Sevilla FC, o que en Madrid la gente se haga en tropel del "Atleti", pese a que el equipo del gobierno sea el de enfrente, o en Barcelona del Español, y así sucesivamente. Simplemente algunos somos así, y no nos importa ser del segundón, porque sabemos que también conseguirá cosas, y serán mucho más luchadas que las del que siempre gana, del que es más sencillo ser, al que es más sencillo animar, seguro tú de su victoria.



Luego están los "chaqueterismos", claro está, que suelen darse cuando el típico que anima al que siempre gana, ve que no es tan fácil, o que entra en mala racha. Ahí es muy fácil que acaben por dejarlo, porque al final, no es cuestión de sentimientos, sino de "ser del que gana". Como gran ejemplo actual el de muchos niños que en las dos malas épocas del Real Madrid (años 90 y años 2005 y posteriores) dejaron el club para irse incluso al Barcelona, eterno rival, porque "era el que ganaba". Eso no puede pasar con los que animamos al segundón, porque, ya digo: es cuestión de sentimientos, e incluso cuando uno de los que sólo anima al que gana, da con el equipo o el deportista de sus amores, pese a que no gane, a este no lo dejará nunca.

Y como decía desde el principio, a muchos nos acaban pareciendo siempre más atractivos los segundones, no tenemos remedio, se podría decir, así que como se suele decir, disfrutemos todo lo que podamos de esta inclinación: ¡larga vida a nuestra afición por el segundón!

09 diciembre, 2019

Mis peores entradas (2)

Y vamos con la segunda entrega de esta "anti-lista".

--Peores post, del 101 al 200 (Julio-2007 a Septiembre-2008 )

En esta época el blog cogió la velocidad de crucero, y empezó a llegar a una cierta madurez, todavía con ideas completamente frescas y evitando muchos errores de inexperiencia como antes.

Esta vez, y entre gran cantidad de interesantes aportaciones, los peores posts son los intrascendentes, o los que resultaban demasiado temporales, muy concretos. Por ejemplo el del Valencia, equipo más español, que quizá por entonces lo era y seguro dejó de serlo para repetir más adelante el bucle. Coincidiendo con este también tendríamos algún otro deportivo, como uno dándole la despedida al nefasto Oleguer Presas u otro sobre la esclavitud moderna, con Blatter y Cristiano Ronaldo a la cabeza, que no iba más allá de lo que podría haber sido un simple tuit criticando unas declaraciones.

Este tipo de pequeños artículos podrían ser esa rémora de la época para mi botella. Más allá también valoro muy bajo mi primer artículo de cada 4 años, por ser demasiado "wikipedioso", no yendo más allá, sólo como una simple sucesión de efemérides que cualquiera puede encontrar en la red sin esfuerzo.


Si pudiera borrar sólo uno: borraría el de la Esclavitud moderna, por anecdótico y concreto, porque seguro que en unos días las declaraciones fueron olvidadas, pese a estar vigentes aún hoy en día.

Si pudiera salvar sólo uno: salvaría el del Valencia como equipo con más españoles, rompiendo una lanza por los nuestros, cosa que aún importa y es necesaria, y que por entonces, con un mercado saturado de extranjeros, ya comenzaba a ser un problema grave (pese a que pocos meses después España ganó su segunda Eurocopa).

04 diciembre, 2019

El Porcuna en Tercera División (2)

Continúo con este repaso/diario de la primera temporada del Atlético Porcuna en Tercera División, en toda su historia, complicadísimo reto donde los haya, en la que actualmente es la "Primera División de la provincia de Jaén", y en un campeonato en el que es el pueblo más pequeño, por lo que la dificultad es casi insalvable.

Comentábamos en la primera entrega (hasta la jornada 8) que el equipo ilusionaba, porque aunque los puntos no terminaban de llegar, en todos los partidos estaba compitiendo y consiguiendo perder por la mínima, por lo que mantenía esperanzas de estar incluso más arriba en la clasificación, donde estaba en posición de descenso, pero a un solo punto de la salvación.

Sin embargo, en los siguientes 7 partidos, el equipo ha conseguido dos puntos sólo, entrando en una caída en barrena que le ha llevado al último lugar, nada menos que a 5 puntos de la salvación.

Repasando los partidos, en las jornadas 9 y 10 se cae ante Antequera y Maracena (este, rival directo, y en casa), de nuevo por la mínima y disputando los partidos, pero siendo ya demasiadas las veces que esto ocurre, por lo que comenzaba a dar la sensación de que simplemente a los rivales les bastaba con adelantarse en el marcador para tener ganado el partido, dada la inoperancia del Porcuna en ataque.

Después un ilusionante empate en Loja, justo antes de un partido histórico, como fue la visita del Real Jaén al Municipal de San Benito, por primera vez en la historia en competición oficial, finalizando con una nueva derrota por la mínima (demasiadas ya), que aún dejaba al equipo en un lugar relativamente tranquilo, con esperanzas de subir más puestos.

A destacar aquí, la siguiente imagen, de hace 6 años, en la que en el trofeo de pretemporada de la Feria Real de Porcuna, se enfrentaban un Atlético Porcuna y Real Jaén separados por 4 categorías, haciendo impensable que jamás se vieran las caras en partido oficial. Tras 2 descensos del Jaén y 2 ascensos del Porcuna, este año compiten juntos...



Ahí, a principios de noviembre llegó un punto de inflexión en la temporada de un equipo que estaba cubriendo el expediente aceptablemente. Primero fue el infausto viaje a Melilla, que acabó con el partido suspendido y la vuelta tardía a Porcuna por el temporal en un barco puesto por la Federación, coincidiendo con la semana de la Copa del Rey. Este partido se jugará más adelante, por lo que encima el equipo va a estar un tiempo con un partido menos, lo que lo deja aún más tocado en la clasificación.

Todavía con moral, llegó el 13 de noviembre de 2019, una fecha inolvidable para el fútbol porcunés, con la visita al Club Atlético Antoniano de Lebrija, que fue una auténtica fiesta y disfrute que seguramente no se repita en mucho tiempo. La derrota era casi segura (malévolo sorteo, ya que las otras opciones eran algunas muy asequibles y otras factibles), ante un equipo muy superior, seguramente una o dos categorías más allá del nuestro, que aún así lo intentó luchando hasta la extenuación y perdiendo con mucho honor por un corto 2-0.

Después de eso, el equipo se derrumba por primera vez y encaja 8 goles sin marcar uno solo en dos dolorosas derrotas ante Motril y Almería "B", que además desbaratan el golaverage que tan bien habían labrado hasta ahora (de -7 se pasa a -15 en sólo dos semanas). Incluimos también la salida de algunos jugadores y algún fichaje, en un momento en que la misma continuidad del entrenador empezó a estar en duda.

Esta última jornada, tuvo lugar uno de esos partidos decisivos ante rivales directos y encima en casa, donde se empató decepcionantemente ante el Huétor Vega. Quedamos como el equipo menos goleador y con menos victorias de la categoría. Mucho por mejorar, penúltimos a 5 puntos de la salvación, pero aún con vida. En cuanto a los goleadores, sólo han marcado en estas jornadas Javi Cañada y Luismi (2 goles, que le colocan como pichichi del equipo, aún muy necesitado de tantos).



En cuanto a la categoría en general, se destaca el Linares, camino de algún record histórico de puntuación que no le garantiza el ascenso, y le siguen otros que obviamente eran favoritos al comenzar la temporada como Ejido, Jaén y Motril, nada nuevo bajo el sol. De los pueblos pequeños, el Torredonjimeno (9º con 22 puntos), Torreperogil (19 puntos), Mancha Real (19 puntos) y Maracena (18 puntos, a 6 del descenso ya) están más arriba de lo esperado, rondando aún el 10º puesto (nos hace pensar que el Porcuna podría haber estado ahí ahora de hacer mejor las cosas), mientras que si al principio de la temporada se veía muy tocados a los "Huétor" y al Melilla, el Alhaurín se les unió con una crisis brutal de resultados y sin puntuar, mientras que en estas 8 jornadas, el Huétor Tájar se ha recuperado  milagrosamente, llegando a zona tranquila incluso por encima de un Poli Almería que parece abocado a luchar por la salvación también.

Ahora mismo parece que todavía hay posibilidades de salvación para el Porcuna (único objetivo ya), más aún con la esperanza de no perder el partido atrasado cuando se juegue en Melilla, pero incluso los equipos que antes estaban tocados, empiezan a carburar (desde la jornada 8: Huétor Tájar 8 puntos, Huétor Vega 8 puntos y Melilla 6 puntos, por 2 del Porcuna y 0 del Alhaurín), por lo que no debemos perder más puntos tontamente en casa, ya que fuera es casi imposible puntuar.

Los próximos 8 partidos hasta mi próximo repaso son claves, con enfrentamientos contra Torreperogil, Huétor Tájar, Vélez, Mancha Real o Alhaurín, donde el equipo necesita por lo menos 8-9 puntos para seguir creyendo, cosa que de lo contrario será casi imposible.



En cualquier caso es alucinante ver el nombre de Porcuna en un sorteo de Copa del Rey, en una reseña en el Marca o en una página del Teletexto de la primera, sigamos soñando.

¡Seguimos luchando por este sueño de Tercera!