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22 abril, 2026

El genuino e inigualable Oscar

En los 80 y 90, con sólo decir el nombre Oscar, todo el mundo sabía perfectamente a quién nos referíamos, como si fuera Pelé, Prince o Cher, sin necesidad de ningún apellido añadido, aunque todo el mundo también conocía perfectamente sus dos apellidos "Schmidt Becerra", como si el real fuera el Schmidt y el Becerra una especie de mote brasilero al modo futbolístico argentino. Era uno de esos nombres que infundían respeto o incluso miedo nada más mentarlos, multiplicándose si se trataba del rival en el próximo partido, a saber: Petrovic, Sabonis, Gallis y Oscar, poco más podía darnos miedo fuera de los inalcanzables norteamericanos en ese baloncesto europeo aún prehistórico antes de los JJOO de Barcelona y todavía en desarrollo el resto de década de los 90, cuando Oscar aún seguía jugando en su Brasil natal por encima de los 40 años, metiendo triples uno tras otro, impenitentemente, como nadie lo había hecho hasta ahora (hoy, esto nos parece completamente normal, que un tío vaya metiendo 4 ó 5 triples de media por partido sin pestañear, incluso pivots, pero por entonces el triple aún era un recurso incipiente que sí, que hoy a veces es "recurso único").


Pues bien, hace unos días el bueno de Oscar Schmidt nos dejó para siempre tras sufrir la común "larga enfermedad" que no pudo superar, aún a una edad no demasiado mayor, de 68 años (ojo, ni siquiera han pasado 23 años desde su retirada), quedando para siempre records impresionantes en su haber, como los de ser el máximo anotador de la historia de los JJOO (también de un partido, con 55 puntos) y de los Mundiales, o directamente y a lo bestia: el máximo anotador histórico FIBA, con 49737 puntos. Por supuesto muchos más tanto de longevidad como de anotación, no sólo de puntos totales sino de media por partido; y a la misma vez quedando adornado el mito por un apodo como es debido: "Mano Santa", ni más ni menos que en referencia esa muñeca exageradamente fina para el tiro, pulida con horas y horas de entrenamiento, claro.

En 2010 entró en el Hall of Fame de la FIBA, de la mano de Larry Bird, en un discurso muy bonito de ver, muy sentido y muy enriquecedor, y divertido. Aclarando el motivo de su renuncia a la NBA para poder seguir jugando con su selección (en los 80 los partidos de selecciones estaban vedados a jugadores profesionales, y se consideraba que sólo lo eran los "NBA", por lo que sólo si eras "aficionado" podías seguir jugando con tu país), con la que estuvo a punto de lograr alguna medalla olímpica, pero cuyo mayor logro fue esa victoria con Brasil ante los universitarios estadounidenses en los Panamericanos de 1987, inalcanzables entonces para nosotros incluso esos universitarios...

En España tuvimos el placer de disfrutarlo dos años en el Fórum Valladolid, donde fue máximo anotador de la ACB y dejó un récord de 11 triples en un partido (exagerado para la época), cuando ya era muy veterano, aunque luego volvió a su país para seguir siendo máximo anotador hasta el año de su retirada, con 45 años, llegando a jugar junto a su hijo.

Sin duda fue uno de los personajes más respetados e importantes del baloncesto FIBA de los 80 y 90, cuando el baloncesto estaba hecho de dos mundos totalmente separados, y cuando podías ser una conocidísima estrella mundial sin haber siquiera jugado en la NBA. A muchos nos hizo querer que Brasil llegase lo más lejos posible siempre que no se enfrentase a nosotros, claro, porque encima, tenía mejor talante que los marrulleros de turno italianos, griegos, etc... Y en cualquier caso, y a estas alturas, el tiempo ha pasado y lo que ha quedado es el legado, y así, de esta manera lo homenajeo póstumamente recordando esas palabras que aún resuenan desde hace 40 años: gracias por todo Oscar Schmidt Becerra.

28 marzo, 2026

Esos famosos que todavía estaban vivos cuando estudiábamos

El otro día nos desayunábamos con la muerte del filósofo alemán Jürgen Habermas, que para muchos no querrá decir nada, pero para los que estudiamos Filosofía en el instituto representaba ese único filósofo del temario que aún estaba vivo, y eso, en un libro o en unos apuntes que iban desde la Grecia clásica hasta Ortega y Gasset (dos grandes, sin duda), significaba ser el último eslabón de una cadena en la que los anteriores cientos de nombres ya no estaban entre nosotros, sólo él, como única fuente fidedigna, real y conseguible aún a mano. 

 

Es verdad que luego tuve conocimiento de otros más modernos que supongo que acabarían después en los libros si no lo estaban ya, no sé, los María Zambrano, Jose Antonio Marina, Fernando Savater, Emilio Lledó, Noah Chomsky, Zygmunt Bauman o Karl Popper, la mayoría aún entre nosotros. 

A partir de aquí se me ocurre recordar a esos que aún estaban vivos cuando estudiábamos, así, en general, más como lista de nombres salpicados que biografías completas de cabo a rabo, homenaje a todos ellos, muchos ya desaparecidos también (en negrita el claro representante de cada área):

-Literatura: de los libros teníamos entre nosotros a Camilo José Cela (Nobel en 1989), a Pepe Hierro (Cervantes en 1998), y sobre todo a Rafael Alberti (el único que todavía estaba vivo de la generación del 27 cuando estudiábamos en 1999). Por esos años todavía contábamos con grandes ya desaparecidos como Ana María Matute, María Zambrano Vargas Llosa y Gloria Fuertes, y alguno todavía presente como Antonio Muñoz Molina, Stephen King.

-Arte: antes de nada decir que recuerdo la muerte de Dalí, como ejemplo de mi avanzada vejez, pero no se podía decir que estuviese "estudiando" ni mucho menos. Más adelante hay grandes ya fallecidos como el escultor Chillida o el pintor Antoni Tàpies, permaneciendo aún vivo como representante de los mejores el gran Antonio López.


 

-Política: aquí Hiro-hito es a Dalí lo que Dalí era en el punto anterior. Luego, pues Fidel Castro, Nelson Mandela, Miterrand, Reagan, Fraga, o Santiago Carrillo, etc.

-Religión: Aún teníamos a la Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II o el Dalai Lama (que aún vive). 

-Deporte: Nuestros mitos futbolísticos aún estaban casi todos vivos, los Zarra, Gaínza, Amancio Amaro, Gento, Luis Aragonés, y extranjeros como Kubala, Di Stefano, Pelé o Cruyff. Luego hasta se nos murió Maradona cuando aún no tocaba. Y en el resto de deportes podíamos aún hablar con Bahamontes, Ángel Nieto, Santana y Ballesteros. En cuanto a esa figura anciana que aún seguía viva cuando estudiaba, aquí podríamos hablar de la tenista Lilí Álvarez.

-Científicos: El claro ejemplo era Stephen Hawking, aún joven pero muy enfermo, y que aparecía en los libros junto a personalidades ya fallecidas hace mucho. Por supuesto también podemos nombrar a Jane Goddall y Manuel Patarroyo, desaparecidos recientemente. Y aún vivo a Barbacid, todavía consiguiendo hitos. 

-Cine: Teníamos aún a Katherine Hepburn y James Stewart, y entre los directores, por ejemplo a Billy Wilder e Ingmar Bergman.

-Música: Aún estaba vivo Leonard Berstein como representante de la parte más "clásica", y entre los más modernos por ejemplo Ella Fitzgerald o Celia Cruz. En España podríamos incluir al Maestro Rodrigo y a Imperio Argentina. 

-Exploradores: Por supuesto aún vivía el divulgador del océano francés Jacques Cousteau.  


 

-Arquitectura: Oscar Niemeyer aún estaba vivo y duró hasta los 105 años en 2012.  

-Moda: Aquí la mayoría aún estaban en activo, estando ya todos estos fallecidos: Yves Saint Laurent, Paco Rabanne, Cardin o Givenchy. El más veterano sería Pertegaz, que luego se hizo famosísimo por la boda real española de Felipe y Letizia.

-Bailarines: El claro ejemplo sería Rudolf Nureyev, siguiéndole otros como Antonio Gades y por qué no meter aquí a Lola Flores, la Faraona. 

Y si se me ocurren más categorías, aquí las incluiré sin más, así que quién sabe si continuará...

02 febrero, 2026

La polémica de las casas vacías

Mira que no suelo hacer reseñas de los libros que leo (ni películas que veo, ni comidas que como, ni muchas otras cosas, Dios me libre), pero esta vez haré una excepción con lo que se ha ido convirtiendo poco a poco en un objeto mediático en el que el fenómeno de los 'haters' (como se llama en internet a los que odian algo) y los 'fans(como se llama en internet a los que aman algo) ha superado en tamaño y relevancia tanto a la obra como al autor y como al personaje público (aquí ya no dices "¿has leído ese libro?", sino "¿has visto la que se ha liado alrededor de ese libro?)

Primero hagamos una breve presentación de la obra, que se llama La Península de las Casas Vacías, del prometedor autor jiennense David Uclés, nacido en Úbeda y con raíces en Quesada. La carta de presentación que es la portada es un fragmento de un boceto del óleo "La Romería" del pintor quesadeño Rafael Zabaleta, y la temática es la Guerra Civil española y las peripecias de una saga familiar durante la misma, como una oda a esa España que queremos y que habíamos dejado dolida y desvalida tras la contienda, todo contado con tintes de lo que se vende como "realismo mágico" (que en eso, los Cien Años de Soledad de García Márquez son uno de los ejemplos más conocidos).


 

Curiosamente, a primeros del año pasado estuvimos visitando Quesada y viendo dicho cuadro y su boceto en el Museo Zabaleta (aparte de que por la época había alguna charla o presentación del libro en la zona), por lo que ese detalle, unido a las ganas de leer una novela a principios de verano, a algunas muy buenas reseñas leídas, al hecho de ser un autor de mi provincia y a que por lo que sea aún no estoy cansado de estas temáticas bélicas españolas, de las que aún nos queda tanto por aprender y por no olvidar, todo ello me hizo pasarme por la Biblioteca Municipal de Porcuna y tomar en préstamo este libro (ojo, estuve varias semanas detrás de él, tanto en esta biblioteca como en otras, lo que ya denota el interés que había generado).

Por entonces, a principios de verano, no mucha gente conocía a David Uclés (hablamos del gran público, más allá de sus primeros lectores que ya eran cientos de miles, claro, pero que ni siendo tantos resultan suficientes para la fama de verdad), por lo que más allá de sus primeros seguidores, lo que no tenía apenas eran 'haters'. Así, me comencé a leer el libro libre de prejuicios, más allá también de las buenas críticas del boca a boca y la expectativa creada, que era buena, por lo que me tumbé al fresco día tras día, ratico a ratico por las tardes durante un par de semanas para engullirlo. Es extenso, con más de 700 páginas, y a veces se hace demasiado larguillo, dividido en más de 100 capitulillos que facilitan un poco la lectura y las paradas necesarias, que en mi caso fueron muchas.

Personalmente, fue una buena experiencia, más allá de los fallos o las disconformidades, las filias o las fobias que va teniendo cada uno en la lectura, los "si lo hubiera escrito yo, no habría hecho esto", los "está exagerando no sé con qué motivo", los "este pasaje está demasiado enrevesado, la gente no lo va a entender", los "eso no viene a cuento", los "eso no pasó como lo cuenta, pero es una novela, no historia" o los "ahí se ha pasado con la magia y se pierde el hilo de la historia", pero también los "muy imaginativo ese tinte de realismo mágico", "muy necesaria reivindicación de los vencidos tras la guerra", "un pasaje muy bien documentado", "un cameo de persona famosa muy verosímil", "un pueblo pobre de la España vaciada como protagonista", "se ha permitido el lujo de experimentar con el capítulo vacío o el capítulo en las lenguas oficiales españolas"...  Al final es un diálogo entre tú y el autor, entre tú como consumidor con experiencia en consumir y alguien que lanza un producto a la venta para ganar dinero (lo que te da poder para opinar, faltaría más, ver cosas que crees mejorables en el futuro del escritor, otras que tiene pinta de que no mejorará, etc.), sin olvidar que arte es, que es un producto literario, y que la idea también es que contribuya a la sociedad de algún modo, con un legado, haciéndola más lista, más sabihonda, más partícipe de su historia.

Opino que quizá es demasiado trágico y desolador (no destriparé mucho, lo prometo), "matando" demasiada gente a la que le has cogido cariño y de la que conoces ya partes claves de su existencia, que da la sensación de que en pueblos como el de sus antepasados murieron varios miles de personas dejando el pueblo vacío, cuando no fue así, etc... También que a veces el realismo mágico que incluye es un deleite para los que lo disfrutamos y nos gusta usarlo y vivirlo, pero entiendo que en un tema tan crudo pueda parecer tomárselo a la ligera con esos cachondeos... En fin, a mí no me pareció el mejor libro que he leído, pero cumplió su objetivo: me entretuvo, me mantuvo metido en ese mundo janduleño durante unos días, esperando ansioso cada paso hacia el desenlace, aprendí cosas que no sé si recuerdo ya, me volvió a recordar esa época que los míos también sufrieron y aún sigue fresca, y también cumplió esa idea de: leer un autor joven, paisano, que había publicado el libro el mismo año que yo el mío, y que habla de lugares que me son conocidos. Lo recomendaría...

A partir de ahí, el autor empezó a aparecer en los medios con cierta frecuencia, comenzaron a hablar de él en X y Twitter, empezó a haber gente de derechas que destrozó con sus críticas el libro, como si nada tuviera de bueno, como si fuera un desastre mal escrito por un adolescente (qué tendría de malo si fuera así, todos somos inexpertos toda la vida en algo), como si fuera producto de una subvención que buscaba un nuevo medio de su propaganda republicana y de izquierdas, etc., etc., y ojo, los mismos que critican que se invente detalles la tachan de novela no-histórica, pues entonces qué problema hay. Y por otro lado las defensas a ultranza, ya no de lectores que tendrían toda la razón de opinar, sino del otro bando, y a tontas y a locas y sin comerlo ni beberlo, y al tran-tran, y al pan pan y al vino vino, de pronto todos estaban hablando en las redes sociales del libro pero casi sin reparar en el o incluso sin haberlo hojeado, y veías los típicos dignos que decían "no me lo he leído ni me lo voy a leer" o "no pude pasar de la primera página", que son los mismos que luego se leen cualquier porquería o dicen "no, pero a partir del capítulo 20 mejora...", perdonad que me ría...


 

Luego ya, el personaje y todo el adorno político que unos y otros le han puesto alrededor empezaron a devorar también al autor en el ámbito público (que oye, mejor, déjame a mí con mi vida privada que ya muestro la cara pública como me plazca), con su aire pueblerino y esa boina que lo realza, pero que a la vez le podría dar cierta sofisticación de bohemio parisino, quién sabe, según me caiga, puedo criticar la boina si soy de derechas para llamarlo garrulo o alabarla si soy de izquierdas para decirle artista de la alta sociedad, me da igual, yo solo sigo lo que dicta mi bando, que primero pregunto a los gurús qué es, qué he de opinar (también es cierto que a veces el hecho de que una persona a la que admiro y respeto, admire y respete a otra, ya para mí es suficiente para hacerlo también, y con Uclés me pasa, no por él, sino por los que a él lo respetan, así que mientras no la líe mucho, le doy el beneficio de la duda, de momento cada uno que vaya dejando en el camino las miguitas con las que quiere ser recordado).

Más tarde, para echar más leña al fuego, la bomba del premio Nadal, que como ya sabemos hace mucho por la deriva del Planeta, no es más que política, que nadie se lee las novelas, que está pre-dado, y no pasa nada, es el juego de la literatura actual, de las ventas, y se lo han dado porque lógicamente se ha hecho archifamoso y saben que tener esa obra en su editorial va a hacer que vendan como churros, ni más ni menos, y esa es otra historia, pero sí, por una vez la obra, el autor y su personaje han sido fagocitados por los fans y los 'haters', como todo hoy en día en nuestro cainita país, donde ya Madrid y Barça dan igual, y lo único que importa es tener un plan, saber desde que te levantas por la mañana a quién tienes que odiar y a quién querer, y así nos va, con una polémica continua por todo, con programas de debate que son "Salsa Rosa", con telediarios que son el No-Do, con críticos literarios que no le llegan ya a la altura de la babucha a periodistas de barrio de los 70 o folletines de instituto de los 80, cuando de verdad queríamos saber la verdad.

¿Y a David Uclés qué le diría yo? Pues que aproveche bien este regalo que le ha dado la vida, que es el sueño de cualquier juntaletras que emplea sus más grandes esfuerzos en lo que ama: que te lea mucha gente, que lo disfruten, que te den premios; y que se deje aconsejar por los muebles que tenga en su cabeza y los buenos consejeros que tenga sueltos ahora mismo en su cartera, que la fama es pasajera aunque a algunos les dure para siempre y es difícil de sobrellevar sin que tu 'doppelganger' te doblegue y te convierta otro; y que siga escribiendo, pero intentando ser lo más ecuánime posible aunque sus seguidores le pidan más y más sangre de lo contrarios; que escriba, porque siempre va a haber cosas que si no las dice él, si no las hace él, nadie las hará, y se perderán, las perderemos. Y todo, claro, pretenderemos que sin venderse a nadie, que es imposible porque esto es una industria y siempre hay que venderse a alguien, pero aun vendido, no vendiendo sus ideas al mejor postor ni dejando de ser uno mismo, que es todavía más difícil.

Mientras tanto, mientras nosotros hablamos y hablamos llenando tuits, reseñas y comentarios en el árido de internet, Uclés, mi paisano, querido e idolatrado por unos y vilipendiado y defenestrado por los demás, puede estar tranquilo por una cosa: los equidistantes estaremos aquí para matarnos con unos y con otros para defenderlo, y a la misma vez no le perdonaremos una si nos falla, porque por desgracia, a los que estamos en el centro es lo que hará una y otra vez, escoja el camino que escoja, y sí, sólo nos quedarán los blancos, negros y grises, siempre... 

 

Por cierto: Y como siempre, ¡felices 90, Ilu!, allá donde estés, que sin duda será un buen lugar. 

 

18 noviembre, 2025

50 años de la mejor efeméride de Franco

Esta semana se cumplen nada menos que 50 años desde que se murió ese señor, y aunque muchos ya no llegamos a conocerlo en vida, las consecuencias de sus casi 40 años al frente de España y toda una indiosincrasia y costumbres creadas tras ello, sí que las sufrimos o como mínimo las vivimos, oyendo hablar de él a familiares, viéndolo en documentales, el No-Do, etc...

Sin duda que todavía en los 90 las conversaciones denotaban cierto miedo (a la vez que una merecida falta de respeto, pero siempre contenida), no sea que volviese a despertar de la tumba el susodicho y empezara a inaugurar pantanos y firmar nuevas sentencias de muerte, quién sabe, o que quizá volviera a obligar a las mujeres a pedir permiso para abrir cuentas de banco, o su mujer "la collares" arrasara de nuevo las joyerías de alguna incauta ciudad de provincias.

Fueron demasiados años y demasiadas generaciones las que lo sufrieron, en casi absoluto silencio, con el pavor que la dura represión y posguerra provocaron en la sociedad en general, incluso en los que se consideraban "suyos", pues por encima de los suyos pasó cuando hizo falta postularse como jefe supremo, y ahí quedó la cosa, enchufando a quien hacía falta como de buena dictadura que se trató, y consiguiendo una especie de síndrome de Estocolmo en cierta parte de la población, a la que adormeció como buenamente pudo y que a pesar de lo pasado, dirían que tampoco nos fue tan mal. Y sí, realmente lo que no sabemos es cuál era la alternativa, de eso podemos estar todos seguros, ¿nos habría ido mejor con la alternativa? (ni idea, es jugar a ser dioses, que eso se lo dejaremos al Olimpo).

Total, que el señor de la voz de pito y el huevo de menos, con su siempre incorrupto brazo de Santa Teresa en la mesita de noche, daba miedo con sólo escuchar su apellido, y aún en cierta manera nos lo da a los que tanto lo oímos de oídas, pero poco a poco se convirtió en una sombra y en un esperpento cuando le llegó la hora como a todos, y de pronto hizo que toda España se acercara a su féretro a ver si era verdad, que la mayoría de sentimentales despedidas ya iba sobrada y las cunetas regadas de antepasados fusilados o de canutas pasadas durante los años del hambre que él y otros provocaron.


 

El recuerdo ahí sigue, aunque ya no hace ni 5 ni 10 ni 20 años, son medio siglo, que se dice pronto, y casi 100 ya de la guerra que ya es en minúscula porque sólo se acuerdan de ella cuatro ancianos y cuatro demagogos, y para lo que ya ha dejado de servir es para recordar nuestro pasado con el objetivo de no repetirlo, que ahora son cuatro niñatos los que esgrimen un puñado de eslóganes como si de papagayos sin conciencia se tratasen. Dicen, pero no saben lo que dicen.

Y así, burla burlando se nos acabó el dictador y casi no nos enteramos, fue un visto y no visto, cuarenta cortos años en los que para muchos esto fue una especie de democracia cómoda en la que no hacía falta ir a votar, para qué, si ya teníamos un buen gobierno... Y se les fue la vida a tantos y ahí seguía el atiplado gobernando, e incluso se les fue a muchos otros pasada la Transición y ni siquiera parecía que las cosas hubieran cambiado, porque las personas seguían todavía ahí, aunque con la chaqueta lavada...

Nunca habría imaginado que llegaran a pasar 50 años de la efeméride funesta, de la desaparición por fin del señor funesto que marcó el siglo XX para España, pero es que el tiempo es así, y porfía diariamente para acabar con todos nuestros males, con la desesperanza, dando pasos para que todo quede atrás, para bien y para mal. ¿Nos quedamos con lo bueno solo? No, sería hacernos trampas nosotros solos, ¿podemos hacer ya algo para evitar lo que ocurrió? No, pero no olvidarlo nos ayudaría a seguir adelante con la conciencia algo más tranquila, nosotros no hemos hecho nada, pero sí somos un poquito responsables de lo que venga, de lo que nos ganemos ahora.

Total, que así me despido 50 años después de que "la tía Paca la culona" la espichara, la que aparecía en monedas y sellos, la que estaba todo el día en la tele con el brazo en alto, la que daba discursos y era recibida como una caudilla en todos lados, no fuera a ser que se enfadara, la que colmó de riquezas a los suyos y solucionó la vida de su familia durante generaciones hundiendo la de tantos más... Larga noche para él, obviamente lejos del cielo del que tanto presumían los suyos, pues nada menos cristiano hubo que vejar y asesinar a sus semejantes. Espero estar por aquí cuando se cumpla un siglo (qué salvajada, y a pesar de ser salvaje, llegará), y quizá por entonces comentar que nada malo ha pasado y que no hemos tenido que lamentar el "no haber aprendido de nuestros errores", pero eso, siendo buenos cristianos, Dios dirá...

17 mayo, 2025

José Ángel y Manolo, esa España Cañí

A veces hay casualidades que no pueden serlo, que tienen que encerrar un gato sí o sí, que deben responder a algún plan o a algún tipo de homenaje, porque no es posible que dos de las personalidades más representativas de una época se vayan la misma semana tras tantos años desde que surgieron y convivieron en el imaginario popular, en algunos de nuestros recuerdos más ociosos. Se trata de José Ángel de la Casa, periodista deportivo y locutor de partidos de la selección española y competiciones retransmitidas por RTVE durante 30 años, la parte profesional y seria del tema; y de Manolo el del Bombo, aficionado y animador de esa misma selección española durante más de 30 años, estampa sempiterna de las gradas y figura algo casposa de la furia española, la parte folklórica de todo esto.

Ambos aparecían en nuestras pantallas cada vez que jugaba España, en RTVE, fuera el país que fuera, y por supuesto en España, en aquella época en la que el Sánchez Pizjuán era la casa de la selección, y en la que luego se decidió ir por todos los campos. Ahí, en el previo encontrábamos a José Ángel con su tremenda sobriedad y sabiduría, que ahora sorprenden ante el impostado histrionismo de los nuevos aprendices de cantadores de goles, con su voz inconfundible que nos recuerda a los millenials esa infancia acabada y esa adolescencia ya lejana, y entre las gradas, en esos planos que van buscando banderitas y camisetas, ahí aparecía también Manolo con su boina y su tremendo bombo, dándole que te pego para deleite de esos contados españoles emigrantes, a veces viajeros y luego de Erasmus que solían salpicar aquellos campos exóticos.



Fueron unos 80 gloriosos que derivaron en unos 90 de furia y en unos 2000 de esperanza, que siempre acababan en los cuartos de final, jugando como nunca y perdiendo como siempre, contados por José Ángel y golpeados por Manolo, y que nunca podremos olvidar pese a que las personas ya hayan desaparecido, aunque los personajes ya están para siempre plasmados en esa historia.



A José Ángel le van a sobrevivir dos goles sobre todo, el de Señor a Malta que supuso el 12-1, con su gallo inconfundible e inolvidable (es sorprendente pensar que tenía 33 años ese día, cuando su voz aparentaría muchos más) y la clasificación para la Eurocopa del 84, y el inesperado golazo de Nayim en la final de la Recopa que el Zaragoza ganó en 1995 al Arsenal; y por supuesto, muchos más, tantos y tantos hasta que llegó la generación que nos dio los títulos justo tras su jubilación. Manolo vivió su apogeo en los 80 y 90 también, siendo archiconocido, y desde ahí fue languideciendo tanto personal como famosamente, saliendo poco a poco del foco y siendo ya más recordado en los programas de recuerdo que por sus actuaciones. La enfermedad fue haciendo mella también en los dos, que esta semana, aún a una edad joven, nos han dejado.

Simplemente sirva como recuerdo a ambos como personajes, más admirable seguramente el periodista, y como representantes de esa época que ya no volverá, de esas postrimerías del siglo XX que se nos fueron hace medio siglo ya y que forjaron parte de lo que somos como pasado recordable que son, de esa España cañí rojigualda a la que ya no conoce ni su padre, y que con solo escuchar la voz inconfundible de José Ángel, o los bombazos de Manolo, se nos viene a la memoria.


17 febrero, 2025

Mi paisano novelista, Eslava Galán

Tenía pendiente la entrada de Personajes de esta ronda, y pensando pensando en quién podía ser el agraciado, al final me he decidido por Juan Eslava Galán, por varios motivos:

-Me había planteado barajar algún nombre de esos que cuando ves en la tele que están siendo entrevistados, te quedas sí o sí (en mi caso gente como Pepe Mújica, Arturo Pérez-Reverte, Miguel Ángel Revilla, José Antonio Marina y otros, entre los que podría estar Juan).

-Pensando en qué obras estoy he disfrutado últimamente, he recordado que justo la semana pasada saqué de la bibloteca "Roma contada para escépticos", siendo el único libro que voy a leer este mes, justo de Juan.

-Es paisano, pues su pueblo de Arjona es vecino del mío de Porcuna, y por tanto, y salvando las distancias siderales, ambos somos "escritores jiennenses". En fin, motivos suficientes para hacerle este breve homenaje.


Más allá de la típica biografía que aquí sería tedioso detallar, decir que Juan Eslava Galán nació en Arjona (Jaén), hace setenta y pico años, y es un escritor muy conocido y con buena acogida a nivel nacional, siendo bastante prolífico, con unos dos títulos al año, destacando por su magnitud la serie "X historia contada para escépticos" (ya con más de una docena de títulos), pero teniendo un amplio bagaje de novelas que van desde su premiada En busca del Unicornio (nada menos que con el Planeta en 1987) a El amor en el jardín de las fieras, o de libros sobre castillos e historia de Andalucía, ensayos sobre sexo y sociología, biografías, libros de viajes y de enigmas, o incluso uno de cocina. Sencillamente se podría tener una biblioteca bastante decente sólo con sus más de cien libros.

Recuerdo que la primera vez que tuve noticia de su existencia fue en los 90 cuando me regalaron el libro de su premio planeta, que comencé a leer por primera vez con unos 14 años. Fue una época curiosa, y es algo que nunca he contado, ya que en más de una ocasión cambié esa historia del unicornio por ir a misa, no sabría decir a qué le saqué más partido, pero es un hecho, sin más, al que podría añadir otras anécdotas que dejaré para otra vez. Ya desde entonces le tomé cariño por su fácil escritura y el baño de conocimiento histórico que aquella novela tenía, y también por ese paisanaje ya comentado.

Más adelante, en la época de la Universidad, y en mi periodo "esotérico-masónico" leí un par de obras de Nicholas Wilcox (su alter ego), disfrutándolas mucho y más cuando supe del verdadero artífice, mientras que también por entonces llegó a mis manos la primera de esas obras contadas para escépticos (quizá un para "dummies" o para "principiantes" que podría haber titulado), que nuevamente disfruté desde el punto de vista de precisamente creer que estaba hecha para mí, o para uno de nosotros. "Historia de España contada para escépticos". No fue la única de esa saga que leí, y precisamente estos días tengo la de "Roma" que aún no he comenzado pero que seguro que me encanta.

Entretanto, también recuerdo haber leído La Mula (y visto la película después) y algún otro manual sobre viajes o castillos en Andalucía. En fin, es uno de los escritores a los que más he leído, y son un mínimo de 10 títulos en total, que creo que ya de por sí es una cifra relevante como para merecer estas líneas.

Simplemente decir que espero que tenga una vida larga para que nos pueda seguir deleitando, y no sé si en algún momento será merecedor de premios de más valor como el Cervantes, que yo creo que sí, tiempo al tiempo. Sin más: os recomiendo su lectura, que en general, no os decepcionará. 


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PC: 17 días sin fumar. Plancha de 80 segundos 

 

Categoría del Post: Personajes

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26 diciembre, 2024

José Gómez Bautista (el de Cómpeta), y familia

Dentro de esta serie de artículos sobre personajes familiares más o menos cercanos, hoy le toca el turno a mi antepasado "forastero" más reciente: José Gómez Bautista.

Como aclaración de lo anterior, he de decir que todos mis antepasados nacidos después de 1800 lo hicieron en Porcuna, y que de mis 64 abuelos quintos (abuelos de mis tatarabuelos), este es el único nacido fuera de mi pueblo, por lo que podría considerarse mi "mancha en el expediente porcunero", aunque lógicamente conforme subimos en el árbol de cualquiera comienzan a aparecer las procedencias más diversas. 

Por el mismo motivo, también fue el primer "agujero" o vacío que tuve en mi árbol genealógico cuando este empezó a crecer, quedándome ahí esa espinita clavada desde hace 20 años, no sin que hubiera hecho varias tentativas infructuosas para rellenar el hueco, hasta que a principios de 2024 confirmé su procedencia real y la de sus padres (José Gómez y María Bautista), y pude empezar a dibujar también esas ramas hacia atrás.

Lo primero que me sorprendió cuando lo encontré en los libros parroquiales de Porcuna fue que en algunas partidas aparecía que su origen era Cómpeta (Málaga), y en otras que era la villa de "Carias" (Cádiar), en el arzobispado de Granada, aunque el hecho de que alguno de sus descendientes era apodado "Cómpeta" confirmaba el primero de los orígenes. ¿Podría ser un error lo de Cádiar?, podría ser...

Durante estos años hice algunos intentos de descubrir la solución, como escribir a los archivos de Granada, ir al Archivo Diocesano de Málaga a buscar los libros de Cómpeta, donde sorprendentemente no estaba..., o buscar su matrimonio celebrado en Porcuna en el Archivo Diocesano de Jaén (donde se reflejan los enlaces en los que uno de los contrayentes era de fuera). Pero nada...

Fue a finales de 2023 cuando tuve conocimiento del grupo de Genealogía Granada en Facebook, que enviaban partidas microfilmadas previamente por los colaboradores de la web FamilySearch (de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días), y que contenía un buscador. Ahí encontré un posible hilo al aparecer bautismos y matrimonios de Cádiar, aparte de los vecindarios del Catastro de Ensenada de 1752, en los que di por fin con los antecedentes de José Gómez y María Bautista, los padres de nuestro protagonista. 

Partida de bautismo de José Gómez Bautista en la parroquia de Cádiar, 1787


Después, ya fue cosa de tirar del hilo del lado materno, del que sorprendentemente encontré más y más información (al ser de un pueblo pequeño como Lobras en los que muchos matrimonios tenían cierto parentesco, eso obligaba a hacer un expediente matrimonial más largo en el que se detallara ese parentesco apareciendo nombres hasta de bisabuelos), pero todavía me quedó la espinita del paterno, hasta que alguien terminó de "indexar" (copiar a mano en Excel los libros) muchos libros del pueblo de Cádiar después del verano, pudiendo finalmente encontrar también ese lado paterno.

El resultado de todo el proceso son varias generaciones de granadinos alpujarreños repartidos por numerosos pueblos de los que muchos no habrán oído hablar en su vida: Cádiar, Lobras, Narila, Notáez, Tímar, Mairena, Ugíjar, Bérchules, Jorairátar, Cástaras, Nieles, Albondón, Picena, Murtas, Mecina Bombarón, Yátor, etc... toda una historia procedente de aquellas zonas moriscas que fueron repobladas en su mayoría a finales del siglo XVI, y que confluyeron de forma milagrosa en nuestro protagonista para llevar su apellido Gómez a Porcuna a principios del XIX, y sus genes a tantos paisanos entre los que me encuentro.

 

Vamos con la minibiografía en este caso:

José María de los Dolores Gómez Bautista nació en Cádiar (Granada) el 20 de abril 1787, siendo hijo de José Gómez Palomares, también de Cádiar, y de María Bautista Martín, del cercano pueblo de Lobras (como curiosidad respecto a su nombre, hay que indicar que por esa época en Cádiar, casi a la mitad de los bautizados o bautizadas se les añadía ese "de los Dolores"). Años después debió emigrar a Cómpeta (Málaga), en la sierra de la Almijara, en la bonita comarca de la Axarquía, y posteriormente a Porcuna, donde se casó en 1821 con Soledad Bellido Molina e inició la segunda rama familiar más antigua del apellido Gómez en el pueblo.

Su hijo Luis Gómez Bellido se casó en 1851 con Ana María Valenzuela López, y de él nacieron por ejemplo María Soledad Gómez Valenzuela, mi tatarabuela (y de cuyo marido Manuel Millán Herrador ya hablé en otro capítulo), y Luis Gómez Valenzuela, con quien curiosamente continuó una saga familiar de varios "Luis Gómez" nacidos en Porcuna durante varias generaciones hasta que el último de ellos nació en Rivas-Vaciamadrid, por ese hecho de la emigración inherente a nuestra vieja Obulco durante el siglo pasado, y sin que probablemente vaya a continuar, lo que venía siendo casi un milagro después de tanto tiempo.

 


Pero, aunque es muy interesante esa continuación hasta la actualidad, lo es aún más su historia familiar anterior, que por ejemplo en varias ramas he conseguido llevar hasta los inicios del siglo XVII, y que quién sabe si no podré ampliar con nuevas adquisiciones del grupo de Genealogía, al que debo el haber podido alcanzar esta meta. Por desgracia, sólo mandan una partida al mes, así que eso dilata mucho en el tiempo la investigación y la comparación y cotejo de datos para intentar que sean lo más correctos posibles, así que ahí ando: pidiendo partidas de vez en cuando para intentar acercarme a un porcentaje de fiabilidad alto en mi nuevo árbol granadino (son mis únicos antepasados granadinos hasta la fecha).

Respecto a los lugares de procedencia de todos esos antepasados, los muestro en la imagen siguiente, como ilustración de todo ese rico enjambre de genes alpujarreños que parte de Cádiar y llena casi por completo toda una comarca, todos como mucho a 13 kilómetros a la redonda de Cádiar (por carretera algo más, claro, por esas escarpadas montañas): 


 

A continuación os facilito una pequeña lista con el árbol que he ido confeccionando y que he decidido colgar aquí para disfrute de los descendientes (Millán, Gómez, Baudet, Romero, Navas, Barranco, etc...).

Incluyo en la tabla las generaciones que tengo completas, poniendo el año de nacimiento y lugar de cada uno, y os explico en tres puntos sencillos cómo se interpretaría: 

           1) El número 1 es el individuo inicial, 2-3 son sus padres, 4-5-6-7 sus abuelos, en el 8 empiezan sus bisabuelos y en el 16 sus tatarabuelos. Este sistema para numerar antepasados se conoce como "Sistema de Sosa" y es muy útil cuando empezamos a tener cientos o miles de antepasados que registrar.

           2) Cada generación es una potencia de 2. Por ejemplo: 2 elevado a 2 = 4 (eso quiere decir que la segunda generación, la de los abuelos, empezaría en el número 4, y son justo 4 personas).

           3) Para saber los padres de cualquier persona sólo tenemos que multiplicarla por 2 (por ejemplo, los padres de la 7 son el 14 y la 15), y para saber el hijo de dos personas hacerlo al contrario dividiendo por dos el número del padre (por ejemplo, la hija del 18 y 19 es la 9). 


Si tenéis cualquier duda al respecto, comentádmela, y os la intentaré resolver, aunque creo que será fácil de comprender:

Nombre Apellido Apellido2 Año Nac.
Lugar
1 José María Gómez Bautista 1787 Cádiar 
PADRES
2
José Gómez Palomares   Cádiar 
3 María Bautista Martín   Lobras 
ABUELOS
4
Francisco Gómez García 1709
Cádiar 
5 Rita de Palomares de Arévalo 1740 Lobras 
6 Francisco Bautista Martín 1734 Lobras 
7 Liberata Martín Moreno 1741 Lobras 
BISAB.
8
Salvador Gómez Pelegrina 1679 Cádiar 
9 María García de Almendros
1681 Cádiar 
10 Juan de Palomares Montoro 1700 Lobras 
11 Gabriela de Arévalo González 1698 Lobras 
12 José Bautista Ximénez 1688 Lobras 
13 Rosa Martín Martín 1697 Lobras 
14 Juan Martín Moreno 1712 Lobras 
15 María de Aguado Rodríguez
1717 Cádiar 
TATARAB.
16
Simón Gómez     Cástaras 
17 Esperanza de Peregrina de Vera 1646 Cádiar 
18 Juan García  Navarro   Notáez
19 Isabel  de Almendros Ortega 1639
Cádiar 
20 Juan de Palomares  Alcalde 1670 Jorairátar 
21 María Montoro Ximénez 1680 Jorairátar 
22 Andrés de Arévalo     Lobras 
23 María González     Lobras 
24 Antonio Bautista     Ugíjar 
25 María Ximénez     Tímar 
26 Pedro Martín     Lobras 
27 Juana Martín     Bérchules 
28 Juan Martín     Lobras 
29 Agustina Martín     Lobras 
30 José de Aguado de Artieda
1686 Cádiar 
31 Luisa Rodríguez Ximénez 1693 Albondón 

 

He de añadir que el número más lejano al que he llegado ahora mismo sería el 160, correspondiente al bisabuelo del 20, que debió nacer a finales del siglo XVI. Además, ya que manejáis perfectamente eso de los números Sosa, como curiosidad añadiré que nuestro protagonista José Gómez Bautista es mi número Sosa 100.

¡Espero que os haya gustado repasar nuestras raíces granadinas! Nos vemos en próximos episodios de esta serie que podría llamarse "Personajes anónimos tan importantes como los que pueblan las enciclopedias y sin los que algunos no existiríamos".


Actualización 09-01-2025: A la lista de pueblos hay que añadir el de Júbar, pedanía de Mairena, ya citada. Además, el número más lejano al que he llegado ahora mismo sería el 978, correspondiente al padre de una tatarabuela del 30, que debió nacer a mediados del siglo XVI.

25 octubre, 2024

Maximiano de Huertas y familia

Continuando con esta involuntaria serie de artículos que poco a poco crece, hoy vamos a hablar de un personaje mucho más antiguo que los anteriores, ya que vivió durante el siglo XVIII, por lo que nadie recuerda ya nada de él, aunque sí dejó su presencia en cierta documentación de la época a partir de la que he extraído la información para esta pequeña y humilde biografía.

Francisco Bonoso Maximiano de Huertas nace el 6 de julio de 1700 en la calle Pozo Tejero de Porcuna, siendo hijo de Juan Güertas Zumaquero y María Josefa Arroyo. Fue bautizado 8 días después por el presbítero Gabriel Clavero Bommás (descendiente de la familia de los bonmanses, de los que aún hoy día los mayores recuerdan que hubo durante siglos una calle con ese nombre, hoy llamada Donantes de Sangre). Maximiano era mi abuelo 9º (es decir: tatarabuelo del tatarabuelo de mi abuelo).

Su bisabuelo Alonso de Huertas llegó a Porcuna a principios del siglo XVII desde Alcocer (Guadalajara), casándose en 1605 con María Gutiérrez Delgado y llegando su descendencia a la época actual, manteniendo el apellido en algunas familias.

Maximiano de Huertas se casó en Porcuna el 24 de febrero de 1720 con Ana María Ramírez, teniendo 6 hijos (Juan, María Josefa, Francisca Tomasa, Rosa, Manuel y Luis José), de los que sobrevivieron sólo cuatro.

En el Catastro de Ensenada de 1752 figura como maestro alarife, participando en la realización del mismo a la hora de comprobar y reconocer tierras, heredades y edificios, junto a otros peritos como Blas Delgado Serrano, Manuel González de Uclés o Francisco de Padilla. Así, trabajó durante 10 días por los que cobró un total de 40 reales. 

También en este Catastro aparece como vecino de la calle del Potro (la actual calle Colón, al lado de la Plaza de Andalucía), estando casado y con cuatro hijos, tres de ellos varones y todos menores de edad. Sus propiedades eran dos casas, cinco celemines de campiña, una jumenta, una crianza y nueve fanegas de campiña en arrendamiento.

Tres años después participa en la reconstrucción del pueblo tras el terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, como así consta en un testimonio enviado al gobernador del Consejo de Castilla por los escribanos del Ayuntamiento, Antonio de Baamonde y Manuel García Madueño, donde indican que muchos edificios han sido dañados, y que se mandó que "se buscasen los peones que se necesitasen, juntamente con Maximiano de Huertas, Maestro alarife, y que recogiesen y limpiasen la carrera de todas las piedras que a ella habían caído de dicho Castillo".


Como curiosidad, su hijo Juan de Huertas y su yerno, el maestro alarife Antonio Toribio, acudieron el 20 de diciembre de 1771 a la subasta para ejecutar el nuevo "Puente de Cañete" sobre el Arroyo Salado, recayendo precisamente en ellos la postura (este puente es el conocido hoy como "Puente Romano", que quedó inutilizado tras una gran avenida a mediados del siglo XIX).

Dos de sus nietos fueron conocidos arquitectos emigrados a América, tras formarse en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid):

-Por un lado tenemos a Tomás Toribio de Huertas, hijo de su hija Francisca Tomasa y del ya comentado Antonio Toribio, que desarrolló su carrera en Uruguay, principalmente en la Montevideo colonial.

-Por otro lado tenemos a Luis de Huertas Toribio, hijo de su hijo Juan de Huertas, que desarrolló su carrera en San Juan de Puerto Rico.


Maximiano de Huertas queda viudo en 1766 y fallece en Porcuna el 3 de octubre de 1777 a los 77 años de edad.

Tantos años después no se le recuerda, a pesar de tener cientos o miles de descendientes hoy día en Porcuna o América, pero sí que su bagaje como maestro alarife y la continuación de su trabajo realizada por las siguientes generaciones hace que podamos valorar su importancia.

Como en el resto de casos, si llega más información a mi poder la iré ampliando...


11 octubre, 2024

El enigma de Colón

Como muchos sabréis, mañana un documental bien documentado pretende dar respuesta a uno de los enigmas más importantes de la hispanidad, nada más y nada menos que el de cuál era el origen de Cristóbal Colón, un tipo sin necesidad de presentación.

Y por si hay despistados, que no, Colón era un señor que sabía de navegación y de persuasión, que un buen día salió de su ciudad natal para ir a la navegadora Portugal a ofrecerle a sus gobernantes la posibilidad de viajar a las Indias Orientales yendo hacia el desconocido océano atlántico en vez de rodeando África como se hacía hasta entonces. Ante la negativa de los portugueses se lo ofreció a los Reyes Católicos, que capitulaciones mediante, dieron el sí, recibiendo con alegría tiempo después la noticia del gran descubrimiento de nuevas tierras, que Colón seguramente nunca supo que eran un nuevo continente (que había de haber sido llamado "Colombia", salvo por un error que la hizo venir del tal Américo Vespucio). 

Así, Cristóbal Colón se convertía en el descubridor de la cosa más grande descubierta hasta el momento, más allá de planetas insignificantes puntitos del firmamento, nada menos que todo un continente desconocido hasta entonces, en un mundo que sólo hace 500 años era muy pequeñito y eurocéntrico, cosas de pensar que estamos solos, igual que pensamos ahora del Universo.


 

Eso derivó en la hispanidad, en un idioma común para todos, en Universidades y ciudadanía española, en virreinatos, por supuesto derivados de cruentas luchas contra pueblos indígenas españolizados después (como cuando la propia Hispania que trajo esa hispanidad fue romanizada por aquellos locos romanos). En fin, la historia de la conquista es otra historia en la que hoy no vamos a entrar, y que vuelve locos en encarnizadas luchas a izquierdas y derechas en pos de escribir su propia historia y borrar las de los demás. Lástima que hoy en día ya no queden imparciales enmedio capaces de ecuanimizar y balancear todo, capaces de estar enmedio y entender lo que ni unos ni otros pueden desde sus esquinas.

Total, que entre todo eso siempre ha existido un gran enigma sin resolver: ¿de dónde era Colón?

Recuerdo que de pequeño escuché siempre hablar del "marino genovés" que bien podría ser un Cristóbal o Cristóforo Colombo, cosa que a nadie extrañaba por entonces en España ya que también había formado parte de nuestro imperio. Además, el hecho de que en las carabelas fuesen extranjeros tampoco extrañaba, pues el Real Madrid y el Barcelona tenían muchos de ellos, incluso nuestras selecciones, y por supuesto nuestros ejércitos y flotas, nada raro al aparato. Así, la conquista era de quien la pagó, y sí, esa fue España, pese a que tantos cerriles insistan en que España no existió hasta el siglo XIX, cosas de no haber leído ni las instrucciones del Scalextric o el prospecto de la Aspirina, pero eso se cura...

En fin, que entretanto surgieron muchos negando la mayor, diciendo que era catalán (faltaría más que los catalanes se lo apropiaran también, claro), que era polaco, que era gallego, que portugués, o incluso de Porcuna, a saber... Y ahí quedó la duda hasta no hace mucho cuando algunos científicos empezaron a desenterrar huesos de él y de sus hijos Diego y Hernando, quizá buscando aclararlo todo con las nuevas técnicas de ADN...

Poco más que decir hoy, pues mañana lo veremos, y al fin y al cabo supongo que este tipo de enigmas son mejores y valen más por serlo, y aclararlos no suele servir de nada, pues las creencias siempre vencen a la razón, y aunque se demuestre lo que sea empíricamente no faltan los que seguirán diciendo: "da igual, yo sigo pensando que era catalán", lo mismo que los que dirán "bah, aunque me expliques bien lo de Ofiuco yo sigo creyendo en los horóscopos" o los que no creen el alunizaje, los terraplanistas, los "chem-trails-listas", etc... Incluso a los que hay que demostrarles diariamente la existencia de Dios o su negación, en fin, creencias hay para todos los gustos, creencias vengo que para mí no tengo, y blablabla, tú habla que algo queda. Incluso el anónimo Lazarillo de Tormes ya tiene probable autor que poco nos importa, pues anónimo es y anónimo será, y los huevos tienen mucho colesterol y hay que restringir su consumo, que aún veremos a médicos decirlo, y quién sabe si todo volverá a dar una vuelta más adelante.

 


 

¿Que qué pienso yo? Pues me da un poco igual, aunque dolería que no fuese genovés, portugués o español, sobre todo por el hecho de que pudiera ser directamente aragonés, ya que los catalanes se lo atribuirían sin pudor, o incluso todavía peor. En cualquier caso, supongo que tiene pinta de que nos sorprenderá siendo de cualquier pueblecito extremeño o andaluz, que entonces muchos callarán y no le darán importancia como hubiera pasado en otros casos.

Bueno, van quedando menos enigmas, y quién sabe si antes de que dejemos este mundo no quede nada por saber, qué aburrido, ¿no? ¿Qué aliciente le queda al ser humano si ni los confines del Universo ni el propio milagro de la vida están sin resolver? 

Y mañana, después del partidazo de fútbol de todos los años en el día nacional de España y la Hispanidad, sabremos por fin de dónde venías, amigo Cristóbal...


Actualización 13-10-2024: Una vez visto el documental, que de forma muy amena ha ido descartando todas y cada una de las versiones e hipótesis existentes, he de decir que no se ha aclarado nada de nada, ya que el irrebatible método científico que ha sido usado para eliminarlas, justamente no ha sido utilizado para dar lugar a la conclusión final, que es que no se sabe de dónde era, que podría ser "del arco mediterráneo occidental" (lo que incluye desde Almería hasta Sicilia incluyendo las islas Baleares e incluso puede que Cerdeña), y que podría ser de origen judío sefardí (pero también todo lo contrario, a saber...), para lo que no se da ni un solo dato que llevarse a la boca. Total, un despropósito acientífico vestido de ciencia, supongo que debido a la necesidad de llegar a alguna conclusión después de 20 años. Una lástima que todo acabe en nuevas conjeturas sin suficiente sustento. Ojalá algún análisis de ADN de los realizados hubiera sido concluyente, mientras tanto, y descartando el probable origen genovés, dejémoslo ahí, como ya estaba: Cristóbal Colón fue un marino mediterráneo que descubrió América, qué más...

18 agosto, 2024

Manuel Millán Herrador, "el abuelo chino", y familia

Ya casi podría tratarse esto de una serie de artículos familiares sobre antiguos antepasados de los que prácticamente nadie se acordaba (es el tercero que escribo), y sobre los que investigando un poco se encuentra mucha más información de la que podemos pensar, pese a haber fallecido hace mucho. Vamos a ello: 

Manuel Antonio Florencio Millán Herrador nace el 22 de febrero de 1848 en la calle San Lorenzo de Porcuna, siendo hijo de Francisco Javier Millán Pérez, de profesión mulero (aunque años después rezará como "propietario"), y de Benita Herrador Santiago. Manuel era el abuelo de mi abuelo materno (por tanto, mi tatarabuelo), y fue el segundo de cinco hermanos (Manuela, Manuel, Benita, Benito y Francisco).

Tras una infancia de la que nadie recuerda ya nada, pronto comenzó a trabajar en el campo de jornalero, y también heredó el oficio de mulero de su padre, por lo que era habitual que hiciera portes con sus mulas (podrían ser también caballos o yeguas en algún caso), aprovechando de vez en cuando para llevarle aceite y grano a su hermana Benita que era monja en un convento de Andújar, y de camino traerse telas para vender. Para realizar más cómoda y rápidamente esos transportes era común que tomara trochas o veredas.

Uno de los testimonios familiares que he recogido cuenta que participó en la tercera guerra carlista, por lo que es probable que formara parte de la partida de 600 hombres "armados y completamente bien vestidos" que fue reclutada en Porcuna en 1872 por el acaudalado propietario Buenaventura de la Hoz y reunida en la zona de los montes de Pezcolar, participando en una batalla contra el ejército del rey Amadeo I de Saboya en junio de ese año. Al término de la campaña bélica, Manuel, que contaba con 24 años, no volvió a Porcuna temiendo represalias, por lo que acabó escondido viviendo debajo de un puente. Uno de sus hermanos (seguramente Benito) lo encontró allí con barba larga, andrajoso, desarreglado y pasando hambre, y se lo trajo para el pueblo. 

Cuatro años después contrae matrimonio con Soledad Gómez Valenzuela el 14 de agosto de 1876 en Porcuna (probablemente fue en la iglesia del antiguo convento de San Francisco, donde actualmente está el Centro de Salud, que cumplió durante unos años el papel de parroquia sustituta tras el derrumbe ocurrido en la Iglesia de Santa María de la Asunción cuatro años antes). 

El abuelo de su mujer, José Gómez Bautista, había venido a Porcuna desde Cómpeta (Málaga), y era natural de Cádiar, en las Alpujarras granadinas, teniendo antepasados en muchos otros pueblos alpujarreños como Lobras, Bérchules, Ugíjar, Tímar o Jorairátar (algunos incluso documentados en el siglo XVI justo después de su repoblación). El matrimonio tendrá 5 hijos, de los que sobrevivirán sólo dos:

  • Consuelo Millán Gómez (1879-1975, conocida familiarmente como "la Chacha Consuelo" y fallecida un mes antes de cumplir 97 años, aunque ella decía tener incluso más...). Aquí su foto:

  • Francisco Felipe Millán Gómez (1881-1953, mi bisabuelo, conocido como "Papa Frasquito", y con el que se creó el porcunero apodo de "Raspavelas", debido a que en su momento fue monaguillo con el Padre Tarín y tenía la labor de "rapar" las velas). Aquí su foto:


En casa de mi abuelo Manuel Millán Casado, con el que compartía nombre y apellido, estuvo colgada desde siempre en la escalera una foto suya en la que parecía tener unos rasgos algo achinados, por lo que en mi casa siempre se le ha apodado "el abuelo chino", creándose una leyenda familiar que fue la que me empujó a comenzar a investigar mis antepasados. Dado que en la foto vestía algún tipo de traje, lanzo la hipótesis de que lo hubiesen fotografiado cuando fue reclutado para participar en esa batalla durante la guerra carlista. En otro caso, sería muy complicado que existiese una foto tan antigua de alguien sin orígenes familiares nobles.

El 8 de octubre de 1884 va a ser una fecha clave en su vida, al menos porque es la que hoy más se recuerda, y porque por desgracia fue la última para él (todo este párrafo está confeccionado en base a testimonios familiares): unos gitanos vecinos suyos del barrio de San Lorenzo le habían hecho el encargo de acompañarles a una boda (en unos testimonios él iba solo a la boda, en otros llevaba a sus vecinos, o incluso llevaba a los novios a algún lugar), por lo que también aprovechó para llevarle alimentos a su hermana monja que estaba en Andújar. En un momento dado unos amigos de sus vecinos se cruzaron con ellos cuando iban por la zona del arroyo de la Alamedilla (cerca de los Cortijos de Santiago y algo más arriba del paraje del Almoraide, en el término municipal de Arjona), y se produjo un enfrentamiento (algunas fuentes dicen que venían para robarle el dinero que sabían que llevaba por ir a una boda, o las pertenencias o los animales, y otras que se intentaron subir en los mulos más gente de la cuenta, abusando, y él no lo permitió porque iban muy cargados). En cierto momento uno de ellos le dijo al que se había subido a los animales: "anda, bájate y lo matas...", y aunque se defendió, recibió una puñalada y fue herido de muerte. Poco después se lo encontraron malherido y agonizante, pero aún vivo, pudiendo decir quiénes habían sido sus asesinos antes de fallecer ese mismo día a las 2 de la tarde, a unos tempranos 35 años.

El cuerpo fue trasladado a Arjona, donde al día siguiente fue a testificar su primo Gabino Corpas Millán que ayudó en la redacción del certificado de defunción (todo este otro párrafo, sin embargo, está confeccionado a partir de documentación oficial). Poco después se le realizó la autopsia y fue enterrado en el Panteón de la villa de Arjona (el cementerio actual fue inaugurado ocho años después). El 10 de octubre de 1884 se abrió la causa sobre su posible asesinato, y días después, el 25 del mismo mes fue dictada orden de busca y captura por parte de D. Francisco Martínez Cantero, juez de instrucción de Andújar, contra los "presuntos" asesinos, dos hermanos llamados Santiago y Antonio Montes Suárez, tratantes de caballerías y vecinos de la calle Tetuán, de Linares (la orden se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba el 6 de noviembre de ese año).

                                                       Noticia de su asesinato, en Diario de Córdoba, 17-10-1884 

Para añadir más drama a la tragedia, los familiares cuentan que su hijo Francisco, de 3 años y 1 mes de vida, estaba muy apegado a él, ya que su padre solía acostarle y ponerle la ropa de dormir toda las noches, por lo que se negaba a ir a la cama si no venía su padre y pasó un trauma grande, ya que no entendía que no volviera. Además, para colmo, su mujer Soledad estaba embarazada cuando Manuel murió (por las fechas, es probable que ninguno de los dos lo supiera cuando lo mataron), y dio a luz a una niña el 25 de junio de 1885 que falleció año y medio más tarde. Hay que decir que tiempo después quedó constancia de que su mujer Soledad había perdonado a sus asesinos, lo que debió haber servido para reducir sus condenas.

Un detalle curioso y bastante interesante es la posible relación de este caso con esa leyenda de la memoria popular de Porcuna que cuenta que en el pasado se "echó" a los gitanos del pueblo, y por eso no han vivido familias de esa etnia desde entonces en él (pese al nombre de la calle que aún existe, por ejemplo). Los testimonios cuentan que uno de los gitanos que intervino en su asesinato (no sabemos si participando directamente o no) había sido acogido desde pequeño en la familia de Manuel, y que a raíz del suceso, el pueblo les dio la espalda a los gitanos (lo que se traduciría en que seguramente no les daban trabajo, alquilar casas, comerciar con ellos o amenazarles) y acabaron por marcharse.

Una de las leyendas familiares más mágicas o esotéricas que existen sobre Manuel Millán Herrador cuenta que unas semanas después de su muerte, una mujer de Arjona (o alguien enviado por ella) vino a Porcuna a hablar con la familia de Manuel porque éste se le llevaba apareciendo varias noches en unas visiones pidiéndole que se le dijeran unas misas en una de las iglesias del pueblo, cosa que por supuesto se hizo, dejando de producirse a partir de ahí dichas visiones. Es curioso que le pasara precisamente a una mujer arjonera, ya que el cuerpo estaba enterrado allí. Este tipo de leyendas son cuestión de creer o no, de tener fe o no, yo la he reflejado tal y como me ha llegado de generación en generación.

Fue hace 21 años cuando empecé a investigar mis antepasados, precisamente para buscar tanto los posibles orígenes "chinos" de Manuel Millán Herrador como la historia de su asesinato, pero no encontré nada en el Archivo Parroquial de Porcuna (la defunción no constaba y es como si se hubiera esfumado, por lo que lo dejé como caso perdido). Este año, tras haber añadido unos cuatro mil antepasados distintos a mi "colección", e incluso haber publicado un libro sobre los apellidos de Porcuna utilizando toda la información recopilada, seguía sin conseguir mi objetivo inicial, así que pensé "¿por qué no intentarlo de nuevo?", y así retomé mi investigación.

A comienzos de verano pregunté en el Registro Civil de Arjona (una utopía, pues toda la familia era de Porcuna, y además no sabía exactamente la fecha de la muerte, aunque sí que en la partida de nacimiento de su última hija constaba como difunto, y que había muerto en Almoraide, en el término municipal arjonero). Sorprendentemente, la búsqueda tuvo como resultado la partida de defunción, donde constaba que se había abierto una causa por la muerte. Pregunté así al juzgado de Arjona que me envió al de Andújar, del que depende, y allí al Archivo Histórico de Jaén donde están las causas anteriores a 1980, sin que me pudiesen dar el paradero de la causa judicial, ya que justo falta el legajo correspondiente a la segunda mitad de 1884. En cualquier caso sí pudimos encontrar la orden de busca y captura y la noticia del asesinato en las hemerotecas de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. También estaría la opción de buscar a la hermana en los conventos de Andújar para confirmar otra parte de la historia, pero eso lo dejaremos para futuras generaciones.

                                  Imagen: Detalle de la partida de defunción de Manuel Millán Herrador, en Arjona, 1884.

A partir de ahí, y en espera de añadir más información si es que la consiguiera, decidí recopilar las versiones de las leyendas familiares que encontrase y combinarlas con la historia oficial para dar lugar a este pequeño y humilde relato para la posteridad, dando desde aquí las gracias a tantos que me han ayudado con sus testimonios (y con los de sus familiares, algunos ya desaparecidos, a través de ellos): Juan Miguel Bueno Montilla por su abuela Consuelo, Rafael Jesús Navas Millán y Celia Castro Millán por mi tía Celia y mi madre Iluminada, Felipe Romero Salas por su padre Felipe, tíos y primos, Francisco Millán Salas por su padre Manuel, Diego Millán García por su padre Antonio y hermanos, mis tíos Consue, Mari, Ángel y Francisco, etc...

Respecto al hipotético origen chino o mongol del que en algún caso me habían hablado, no he encontrado nada, pero sí he de decir que curiosamente los "8 apellidos porcuneros" de Manuel, que serían: Millán, Barranco, Pérez, Casado, Herrador, Ramírez, Santiago, Navarro, estaban todos ya en Porcuna el año 1620 en sus ramas, por lo que sus raíces porcuneras son indudables y difícilmente discutibles, aunque quién sabe... La investigación a veces tiene sus sorpresas, incluso décadas después, cuando nadie tiene ya esperanza de encontrar nada.

Ya a modo de curiosidad, he de decir que las ramas familiares con una información más rica o amplia son precisamente las que vienen de mujeres (de su hija Consuelo y su nieta Consuelo, justo ya con herederos que no llevan su apellido Millán), quizá por aquello de que ellas son mucho más comunicativas, siendo una de las principales fuentes de supervivencia para este tipo de historias que con los años parecen leyendas difuminadas que podrían no ser verdad, pero que plasmándolas en artículos como este hacemos que perduren).

Vaya desde aquí un recuerdo por aquel tatarabuelo Millán nuestro de vida azarosa, por todas las tatarabuelas y tatarabuelos nuestros, por todos los que descendéis de ellos...


... Continuará con los añadidos que el tiempo nos permita incorporar...