22 agosto, 2026

Un genio de la ilusión, el mago Juan Tamariz

A quien a uno le ha hecho reír y le ha hecho pensar a partes iguales no hay más que hacerle reverencias y homenajes también a partes iguales cuando se muere, y ése, ni más ni menos era El Mago Juan Tamariz, y para él es el post-homenaje de hoy, pues nos dejó esta semana a los 83 años, y es que ni los mejores magos pueden escapar de ese truco final, aunque jamás desaparezcan mientras se les recuerde.

Él quizá fue uno de los grandes exponentes de esa magia-humorística, de ese tipo de trucos en los que la carcajada y la complicidad con el mago no estaban reñidas con las sorpresas más increíbles, haciendo parecer que el artista es un poco torpe pero demostrando luego todo lo contrario. Sin duda todo un personaje eterno. Por fuerza se le tenía que tomar un poco en broma por ello, como si valiera algo menos, quizá por aparecer en los programas de la tele, pero eso es lo que le dio la inmortalidad, en esa España aún de dos televisiones en las que las audiencias eran tremendas, y en las que con sus manos arremangadas, su chistera coronando esa gran pelambrera (más adelante disimulando calva) y su simpatía se hizo rápido con todos y se convirtió en uno de los artistas más conocidos del país.
 
 

Sus especialidades eran la cartomagia (juegos de cartas) y la numismagia (juegos de monedas, o juegos de manos también en general), ambas encuadradas en lo que se llamaría "magia de cerca", esa que es tan complicada y a la vez tan desconcertante cuando la hacen los mejores, y sus actuaciones solían acabar con un "chan chararán" tocando un violín imaginario, su sello propio escabulléndose mientras dejaba a cuadros al personal. Y claro, toda esa fama le llegó a ser conocido en todos los rincones del país, mientras en los círculos de la magia se le reconocía también como uno de los mejores a nivel mundial (ganó en 1973 el Premio Mundial de Cartomagia en París), dejando sin palabras a varios de los grandes tras sus actuaciones, y siendo más adelante precursor y maestro de muchos otros, con infinidad de premios y de libros escritos sobre el tema.

Cuántos niños y niñas no pedirían el Magia Borras a los reyes en los 70, 80 y 90 gracias a él, y a sus actuaciones en el Un, Dos, Tres o el Magia Potagia, comenzando así una tradición de aficionados a la magia que aún continúa como legado en las siguientes generaciones, a las que siguió dando lecciones estos últimos años a pesar de su edad avanzada.


 
A los niños 'millenials' nos alegró tantas tardes y noches y nos hizo creer en la magia cuando tenía poco más de nuestra edad de ahora, y le estaremos agradecidos y recordaremos con una sonrisa por siempre, ese nombre que evocaba a la vez ese truco magistral, esa simpatía irreverente y esa cercanía: una ovación para un maestro irrepetible querido por todos de los que nos van quedando pocos, y un personaje que nos dio tantos ratitos de inolvidable felicidad: hasta siempre genio Juan Tamariz.

15 agosto, 2026

Pues claro, el irrepetible eclipse del siglo

A ver, habiendo habido un irrepetible eclipse solar total en España esta semana, ¿de qué pensáis que iba a hablar en la entrada de hoy de mi blog? ¡Bingo, sois perspicaces como linces y lincesas!, pues claro: hoy hablamos de EL ECLIPSE

Y antes de nada me gustaría comentar el revuelo formado, y es que nos metemos en nuestras redes sociales y vemos como da la impresión de que todo el mundo habla de lo mismo y hay una expectación enorme, y lo aceptamos como normal y empezamos a conversar sobre ello nosotros también realimentando la madeja, por lo que otros nos escuchan ya en el "boca-a-oído" y todo se vuelve viral como un Covid del tres al cuarto. Al final las redes sociales son la nueva "agenda setting" que nos marca lo que tenemos que pensar y comentar cada día, sustituyendo a lo que eran antes el Telediario o el periódico de la mañana. 

Total, que si todo el mundo habla de ello, los que venden tampoco van a ser menos, y así todos los 'influencers' tienen que comentarlo, las cuentas gubernamentales y de organizaciones varias, los clubes deportivos, y toda empresa que venda gafas del eclipse, camisetas del eclipse, bolis o pelotas de playa del eclipse... ¡Cómo no!

Camiseta del eclipse de latostadora.com

Y de pronto es como si un 'lobby' enorme confabulara contra todos nosotros haciendo que un eclipse que normalmente pasaría un poco inadvertido para el público en general, más allá de frikis pluridisciplinares, institutos de astrofisica, parques de las ciencias o facultades, de pronto se convierta en "lo único", y se pase de hablar sobre ello con condescendencia, intentando no herir la sensibilidad de los "raros" que lo van a ir a ver, que van a viajar al norte expresamente o hacer cientos de kilómetros en un día, a directamente censurar (o hasta insultar) al que va a perder la oportunidad única en la vida de verlo, algo que jamás vamos a olvidar, que siempre recordaremos donde estábamos, etc... Incluso algunos lo tendrán grabado en sus retinas para siempre, literalmente... (y nótese que digo "literalmente" como lo usamos los nacidos en el siglo XX). Que sí, que es algo único en la vida, el eclipse del siglo, aunque el año que viene haya otro exactamente igual o incluso mejor porque dura mucho más tiempo. Se puede establecer un cierto paralelismo con las auroras boreales, que los que las han visto dicen que es una sensación irrepetible que hay que vivirla, aunque miles de millones de personas no las vayan a ver nunca y tampoco pase nada.

Por supuesto, es cierto que en España no se había visto ningún eclipse total desde 1912 (o eso dicen, porque no conocí a los dos abuelos, ocho bisabuelos, seis tatarabuelos y dos "trastarabuelas" que me lo podrían haber contado), y que el mejor eclipse parcial que hemos tenido desde entonces en el país fue en 1999, por lo que de las últimas generaciones sólo lo hemos visto los millenials como mucho. Así que sí, dejemos a la gente ilusionarse por algo único, pero claro, no me obligues a mí a ilusionarme también, porque si fuera al revés no te gustaría que la gente censurara tu tendencia suicida de ir a un sitio para mirar directamente al sol, con lo que ello conlleva. En este caso, la verdad es que hay una enorme franja diagonal en el país que lo ha visto como "eclipse total", que es la leche, siendo un "eclipse parcial de enorme grado a más de 95%" para el resto del país, entre los que me he encuentro.

 
 

Recuerdo perfectamente ese eclipse parcial de agosto de 1999, que fue por la mañana, y que como nota folklórica y anécdota recordable tuvo la ocurrencia del modisto gallego Paco Rabanne que profetizó la caída sobre la Tierra de la estación rusa MIR. A pesar de no haber aún casi ni internet ni móviles, las radios, periódicos y televisiones hicieron que nos enteráramos y lo esperáramos con cierto interés. Yo lo viví desde casa, desde mi salón, notando claramente cómo el cielo comenzaba a oscurecerse de repente, y para ambientar me acuerdo que puse el Tubular Bells III de Mike Oldfield (seguramente la primera canción "The Source of Secrets" por sus imponentes campanicas), recién publicado meses antes y a todo volumen en una cinta de cassette, toma 'frikada millenial' que ahora no sería posible sin Spotify. Pero vamos, ni se lió tanto ni estaba la gente hablando todo el día de él, ni se paraban coches a hacer fotos ni al día siguiente se inundó todo de imágenes y conversaciones sobre el mismo, normalidad que se podría decir, porque hoy en día, veintisiete años después, normales normales, no somos ya, ni remedio tenemos.

 
 

En fin, que aunque yo no tenía mucha ilusión a priori (y normalmente en estas cosas soy de los que cuanto más parece que por todos lados me obligan a querer hacer o ver algo en plan rebaño, más reticente empiezo a ser), lógicamente era consciente del momento (que no era para tanto en Andalucía al ser 95% parcial, claro, aunque nos fueran a inundar de imágenes y vídeos, y de antemano nos tuvieran ya inundados de recomendaciones, gafas homologadas de regalo, supersticiones y bulos), por lo que integré el eclipse en mi vida diaria planificando una de mis salidas en bici para el mismo día, y a la misma hora que ya solía salir, que por casualidad era la del acontecimiento. 

Dos días antes pasé por la zona del Llano de la Perdiz en Granada, tocando más o menos la ruta por la que pasará el circuito final de la ultima etapa de la Vuelta a España el mes que viene, y ya estaban ahí las señales policiales indicando que no se podía aparcar, esperando un aluvión brutal, aún inverosímil e inesperado para mí, pero quién sabe. Sí, ya se notaba que algo extraordinario iba a pasar, y de camino estuve más o menos oteando si la situación para al menos ver de reojo el sol era la adecuada, claro, que más allá de un vistazo de soslayo no iba a echar teniendo en cuenta lo de poder quedarme ciego; y más aún, porque en el caso de los eclipses, lo maravilloso y digno de recordar y fotografiar suele estar al otro lado del disco solar y su equivalente lunar: en los que lo miran, en el cambio del paisaje, en la gente estupefacta, en los animales confundidos, en el cambio de temperatura y color, en las pequeñas cosas empequeñecidas ante la grandeza de los astros, ni más ni menos, y un largo etcétera.

 
 

Y así, burla burlando, y entre gafas no homologadas, recomendaciones de una militante de Ciudadanos que se quedó ciega en un anterior eclipse, histeria colectiva para no dejar a niños y mayores mirar más de un segundo, carteles de gafas agotadas e incluso recomendaciones de la DGT para no conducir con las gafas sí homologadas de eclipse puestas, ni hacer fotos o vídeos conduciendo (conociendo el rebaño de cabras motorizadas que tienen que gestionar es normal que tengan que hacer tan descabelladas y distópicas sugerencias), el pasado día 12 de agosto de 2026 a las 19.35 de la tarde, aproximadamente, la Luna Nueva que llevaba ya unos días posicionándose para preparar tamaño acontecimiento, se empezó a superponer delante del Sol (que como todos sabemos, está más lejos, atrás, por lo que sí, la Luna a veces, en la inmensidad de la cúpula celeste puede pasar delante de él provocando largos y tediosos artículos como este), y unos minutos después ya salí yo con mi bici a su encuentro, que os cuento a continuación, y no, no me puse más que mis habituales gafas de sol, porque mientras tanto, en farmacias:

 
 

Lo primero de todo es que minutos antes pegaba ver un eclipse lo que yo me sé... porque se caían 41 grados de temperatura a las 6 de la tarde. En fin, cuando salí no se notaba demasiada diferencia con un día normal, con la ciudad desprovista de sus nativos y sus estudiantes, y sólo los guiris y los hosteleros manteniéndola viva. Eso sí, subiendo la cuesta de Gomérez ya vi las primeras personas con gafas de eclipse, algunas empezando a mirar esos primeros momentos. Más adelante, pasado el Cementerio de San José y ya en la subida al Llano, efectivamente se veían los primeros coches aparcados en los lados transgrediendo la norma que dictaban los carteles policiales, pero sin ser gran cosa, más allá de parecer unos simples domingueros, nada raro. La gran diferencia es que ya en este primer tramo me adelantaron hasta 7 coches, cuando normalmente me adelantan 0 ó 1. Por la zona miré ya una pizquilla hacia atrás con las gafas de sol viendo por primera vez la muesca de Luna comiéndose el disco solar.

Una vez pasado el cruce con el camino de la Silla del Moro, ya sí hubo una zona con más vehículos hasta llegar a una curva que miraba hacia el eclipse, más arriba del Aljibe de la Lluvia, donde sí habría 30 ó 40 personas apostadas, la mayoría bastante jóvenes. En total en este área conté 56 coches y 7 motos, aparte de dos que me adelantaron y el camión de los bomberos preparado por si acaso pasaba algo gordo en forma de incendio. Mirando hacia arriba ya se veía gente por la zona del Reloj de Sol. Como curiosidad, no vi hacer nada raro a los animales, aunque por ejemplo respecto a los domésticos dicen que a ellos les da igual. A esas alturas el eclipse estaba avanzado, y la sensación de luz era como si hubieran puesto una bombilla de menos potencia de repente en el Sol (más o menos como recuerdo el de 1999), y mirando justo al lado de árboles empezaba a verse el disco superbién con una muesca grande tapándolo. 

Después, nada de nada de vehículos hasta llegar al Llano de la Perdiz, que estaba atestado como nunca lo había visto, aparcados allí unos 218 coches, con presencia policial y de Protección Civil para cubrir el acontecimiento y la aglomeración subsiguiente: 

 

Me comentaron que no fuera más allá del reloj de sol porque la "rampa" estaba completamente llena de gente, y no solo la rampa, sino la zona del Llano en general, que estaba llenica como cualquier domingo de tortilla de patatas, bocatas de jamón serrano y sillas del Decathlon.  

 
 

Los policías iban comentando entre ellos el eclipse, estando atentos a ver en qué momento llegaba a su cénit y empezaba el declive, lo que indicaba efectivamente que empezarían a salir coches para Granada. Yo aproveché justo ese momento, a las 20:40 más o menos para ir bajando, entre la fila de coches, paladeando el momento y tomando alguna instantánea del eclipse; aunque teniendo simples gafas de sol, lo hacía con mucho cuidado y a sorbitos, aprovechando los momentos en los que el sol me quedaba entre los árboles y sí era fácil vislumbrarlo sin peligro.  

 
 
 

Poco a poco tenía incluso que adelantar a los coches, pues el camino es tortuoso y penoso y lleno de baches, pedruscos y agujeros que parecen puestos por la asociación de talleres granadinos, y finalmente dando de nuevo al cementerio, a la entrada de la Alhambra y la bajada fresquita y deliciosa de la Cuesta de Gomérez atravesando el Bosque de la Alhambra, donde había bastantes grupillos, más de lo normal, llegando finalmente a Plaza Nueva ya con el sol eclipsado despidiéndose poco a poco hasta la próxima.

A partir de ahora sí podemos hablar con propiedad, y evidentemente ha de merecer la pena ver el disco negro total, tiene que ser una sensación única e indescriptible en la vida (ojo, como muchas otras que tenemos la oportunidad de vivir, que parece que los que han visto el Total ya han vivido una irrevocable vida mejor que los demás) y me parece aún sorprendente que se pueda ver todo oscuro, que se vaya a hacer de noche, que podamos ver las estrellas, las llamaradas, las perlas de Bailly esas, a saber... Y sí, a pesar del eclipse, y mientras todo el mundo reparaba en los astros, Granada seguía tan bonita como siempre...  

 
 

No quiero dejar pasar a la gran culpable de todo este asunto, sobre todo teniendo en cuenta la necesaria perspectiva de género en un eclipse, pues siempre estamos hablando del Sol, una y otra vez, como si fuera el principio y el fin del eclipse, pero no... es la Luna la que nos lo ha proporcionado con su arrojo y valentía de ponerse delante del Astro Rey, así que hay que agradecérselo y reconocérselo a ella también. Como curiosidad "tonta", podría decirse que nunca habíamos visto la Luna Nueva, y resulta que la Luna Nueva es negra, justo como ya la habíamos visto en los almanaques.

Y como a veces ocurre con los enormes e irrepetibles acontecimientos interplanetarios y conjunciones siderales milenarias de astros (que literalmente esta lo fue), el año que viene se volverá a repetir, y de hecho a mí me tocará aún más cerca la "banda de totalidad", a unos 50 kilómetros, así que os emplazo para entonces. ¿Serán la histeria y la expectación iguales?, ¿se habrán dado por satisfechos los frikis, simpatizantes y visitantes?, ¿o la cosa será aún peor porque se juntarán los que salieron encantados y quieren repetir con los que se lo perdieron y ahora sí se arriesgarían a no verlo más en la vida?  Os lo iré contando... si puedo, si me apetece, si creo que algo puede aportar (aunque al ser de segundas, y siendo por la mañana, a saber...).

 
 ¡Nos vemos el año que viene en el siguiente irrepetible eclipse del siglo!
 

09 agosto, 2026

El gran reemplazo de la Inteligencia Artificial

El otro día le leía en un tuit a una de las pocas personas que conozco que nacieran exactamente el mismo día que yo, que con la llegada de la Inteligencia Artificial sentía que en cuestión de dos o tres años, toda su experiencia acumulada como programador informático y analista en puestos de mando no servía absolutamente para nada, que se arrepentía de haber estudiado informática y no se lo recomendaba ya a nadie, y que empezaba a plantearse aprender una profesión manual porque pensaba que serían las que prevalecerían.

Al hilo de esto, una idea al respecto que he leído últimamente es que la IA va a mandar al paro a 19 de cada 20 programadores, y que sólo va a quedar uno para "supervisar a la IA", puesto por el que se van a acabar pegando los mandos medios y altos, que tampoco se van a mantener, para qué...

Y bueno, de aquí me surge un poco la reflexión de pensar en ese mundo en el que vamos a vivir dentro de 10 ó 15 años, en el que como pasó en la revolución industrial y en la tecnológica, van a surgir trabajos que ni se imaginaban antes, y van a quedar obsoletos, desaparecer completamente o ser testimoniales otros que ahora parecen absolutamente imprescindibles.

Y es curioso que en este tipo de reflexiones se plantee como profesión totalmente reemplazable justo la de los informáticos, la que ha dado lugar a todo este despiporre y la que la sustenta en gran parte, pero así es, ni más ni menos, pero claro, no es la única.

Verdaderamente hay oficios como el de los editores de vídeo, los compositores de música, los del diseño gráfico, los guionistas o generadores de contenido escrito, o los traductores, que han quedado bastante tocados, porque la IA generativa ha superado ya claramente al ser humano, aunque no olvidemos que normalmente no saben generar de cero, sino que parten de lo ya hecho por el hombre, pero... tiempo al tiempo. De hecho, la siguiente imagen que he generado con un simple prompt "estoy escribiendo un artículo y quiero una imagen hecha por IA para ponerla justo debajo de esto", es justo un ejemplo que demuestra que cualquier manera manual de generar nada gráfico queda ya a años luz en tiempo y posibilidades de lo que conocíamos hasta ahora.

 

                                                          Imagen generada con ChatGPT

Luego están las profesiones que ahora mismo se supone que están potenciadas por la IA, que permite hacer en un día lo que antes se hacía en un mes y por tanto a esos usuarios les da la posibilidad de hacer otras cosas de valor, pero que pronto también acabarán siendo pasto de ella, como los análisis de datos marketinianos o los de Big Data en muchas profesiones que si se optimizan mucho con ayuda de esta herramienta, acabarán también en el paro para muchos de sus operarios.

¿Y hasta dónde puede llegar el alcance de este tsunami que amenaza con mandar al paro al 90% de la población? (porque a los funcionarios no los echa ni Dios y la mayoría podrían ser una especie de super-casta privilegiada que chupa la sangre al resto que ya no trabaja porque no hay dónde), pues podemos pensar en casi todo lo que no implique el tacto humano, los trabajos manuales y relacionados con ello.

Realmente, toda la atención al público va a ser innecesaria porque lo puede hacer la IA, sea a modo de vídeo o directamente con robots, aunque a la Robótica aún le quedan un par de lustros más para alcanzar a la IA y fusionarse en un macabro super-ente totalmente inalcanzable para nosotros. Por supuesto, envío de paquetes que ahora se ve mucho, nada de nada, y todos los puestos de oficina que no son de atención al público caerán también con esa ratio de "19 de 20 al paro y el otro a supervisar a la IA". Eso también va por lo relacionado con la educación, maestros, profesores, etc., sustituidos por IAs y robots

Por supuesto, los operarios en general serán inútiles, como conductores, operadores de máquinas de construcción, controladores aéreos, estibadores, etc.

¿Entonces al final triunfarán de nuevo carpinteros, fontaneros y electricistas? (pues sí, y no, porque los robots ya están aprendiendo a hacer esos trabajos, por lo que en 15-20 años está claro que también los harán ellos, por lo que los 10 trabajadores y 5 aprendices irán también a la calle quedando como supervisor sólo uno).  ¿Y médicos por ejemplo siempre harán falta, no? (pues sí, pero tampoco tantos, y realmente todo lo que implique conocimiento empieza a ser absurdo, porque en eso no le ganamos, y en experiencia tampoco porque también la están acumulando).

 ¿Y quién va a sobrevivir entonces más allá de los funcionarios (que sólo lo harán hasta que se jubile el último)? Pues así de primeras diría que hay dos grandes tipos de trabajo que sobrevivirán, y puede que sólo esos:

1- Los que implican experiencias sensoriales (normalmente táctiles) para los seres humanos, que precisan de proceder de otro ser humano: aquí encuadraríamos por ejemplo a la que nos hace las uñas, la peluquera, la masajista, la fisioterapeuta, etc... Son profesiones que podrían ser sustituidas por los robots, pero los humanos no van a querer que se lo haga un robot porque parte del gesto es la experiencia táctil de que te lo haga un ser humano, por el hecho de serlo, pese a que un robot lo pueda hacer mejor. Y aún así, a lo mejor a las nuevas generaciones acostumbradas a los robots les puede dar igual.

En cualquier caso, entre medias es muy probable que enfermeras, cuidadores, médicos, maestros, etc, sigan presentes bastantes años más, aunque siempre con ese asterisco.

2- Los que permitirán a los ricos seguir experimentando una vida "humana" fuera de la IA, ya que los pobres tendrán sin duda que adaptarse y usar las herramientas "genéricas robotizadas" que les dé el Estado: por ejemplo los ricos podrán seguir comiendo jamón ibérico de verdad, no el generado por 3D que comeremos nosotros; podrán tener cuidadoras humanas con sus hijos mientras los nuestros se criarán con robots; podrán hacer deporte con otras personas mientras nosotros lo haremos con robots; podrán comprar fruta con una frutera humana mientras a nosotros nos la mandan a casa en un paquete, etc..  Los ricos sí podrán "adquirir" la experiencia que al resto ya se nos negará.

 Y así sucesivamente... nadie está a salvo, e incluso profesiones que piensas: "si queda una sola, será esa...", pues quizá en unos años será justo también la más sustituida, tiene su gracia pero es un tsunami, un cataclismo brutal de consecuencias imprevisibles. ¿Cómo vamos a mantener a 10 millones de parados más, de repente, en España? ¿Los van a mantener las cotizaciones de los funcionarios? ¿Van esos 10 millones de parados a aceptar que haya otros tantos millones de funcionarios que muchos de ellos cobran casi sin trabajar? ¿Cómo vamos a pagar los tokens de la IA y los robots que hacen falta para sustituir todos esos trabajos?

                                                                       Fuente imagen: elciudadanoweb
 

Futuro distópico tópico el que se nos presenta, donde a nuestro mundo no lo va a conocer ni la madre que lo parió, y donde cualquier desliz de la IA nos podrían mandar a todos al carajo, error tonto de una IA en Birmania que de pronto malentiende un mensaje y decide destruir el planeta con armas a las que tiene acceso y cree manejar a la perfección, sin darse cuenta de que parte de ese planeta que se va a al infierno con ese simple gesto, la elimina también a ella de la faz del Universo...

Hace ya años que los millenials sabemos que no nos jubilaremos (salvo funcionarios y prejubilados de banca, telefónica y demás), pero lo que quizá no sabemos es que puede que no sea por falta de dinero en las arcas del Estado, sino porque no tendrá sentido jubilarse cuando todos estamos parados... Otro día hablamos de qué vamos a comer... pero eso, otro día... 

03 agosto, 2026

El Porcuna en Tercera División RFEF (Año 7x01)

Hay veces que lo extraordinario se vuelve ordinario y dejamos de valorarlo, y justo por eso me gusta mantener esta serie sobre el periplo del Porcuna en Tercera División, por todos los tiempos pasados en los que esto fue una quimera, y por todos los futuros en los que probablemente pueda volver a serlo. El sueño continúa, y aquí comienza este repaso de la séptima temporada (de ocho posibles) del Atlético Porcuna en la Tercera RFEF.

Este año es el primero después de la mejor temporada de su historia, en la que desde mitad ya se vio que el descenso quedaba muy lejos y los playoffs, pese a ser inalcanzables, comenzaban a ser un sueño conseguible. La categoría se ha reforzado (y por tanto hecho más difícil) tras los descensos de los filiales de Almería y Málaga, y del Melilla, por lo que nuevamente va a ser un auténtico reto mantenernos un año más a este nivel.

Volverá a haber una plaza de ascenso directo, cuatro de promoción de ascenso, y otros tres descenderán directos a Andaluza (este año, por vez primera en mucho tiempo, es prácticamente imposible que descienda el Melilla porque el que está es el primer equipo, que más bien pasa a ser el gran candidato al ascenso). Esperemos que esta campaña no haya arrastres, eso sí, con lo lastimosos que siempre son. En cuanto a los desplazamientos, este año sólo habrá 3 equipos de la provincia de Jaén, y apenas 2 de Almería, por lo que el grupo comienza a quedarse un poco descompensado por este lado.

Como siempre, repasemos los pueblos y ciudades del grupo IX, ordenados por población (en miles de habitantes), y como gran novedad, el Porcuna no ocupa aquí el último puesto, ya que el ascenso del pequeño Cantoria hace que por primera vez no seamos el pueblo más chico:

-Málaga: 597 (el equipo "B" y el segundo equipo de la ciudad)
-Granada: 235 (el equipo "B")
-Almería: 205 (el equipo "B")
-Marbella: 173 (el segundo y el tercer equipo de la ciudad)
-Melilla: 87
-Motril: 59
-San Pedro de Alcántara (pertenece a Marbella): 38
-Alhaurín el Grande: 27
-Armilla: 25
-Torre del Mar (pertenece a Vélez-Málaga): 22
-Churriana de la Vega: 16
-Torredonjimeno: 13
-Huétor Vega: 12
-Mancha Real: 11
-Porcuna: 5 
-Cantoria: 3 

 

                Nota: en la foto falta Melilla, que estaría situada en África, debajo de Granada y Almería más o menos

Lo que sí es cierto es que esta temporada hay más equipos de nivel, sobre todo teniendo en cuenta que el Melilla partiría como máximo favorito por la cantidad de años que llevaba sin estar en una categoría tan baja (40 años nada menos), y añadiéndole la presencia de hasta 3 filiales que han estado hace poco en Segunda RFEF y los clásicos favoritos de siempre por poder económico: Motril, Torre del Mar y Armilla, la lucha por las plazas de arriba pinta a bastante dura.

Por abajo, tanto los recién ascendidos Cantoria, Málaga Juniors y Atlético Marbella, como Porcuna, serían claros candidatos al descenso, sumándose los habituales de la zona baja como Huétor Vega, Mancha Real o Alhaurino, pero quién sabe, todo depende de muchos factores que esperemos no afecten a los nuestros.

 

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Volveré a recapitular también la situación del fútbol andaluz. En Primera y Segunda hay equipos de 6 provincias:

-Sevilla: (2 equipos de la capital)
-Granada: (1 equipo)
-Málaga: (1 equipo)
-Córdoba: (1 equipo)
-Cádiz: (1 equipo)
-Almería: (1 equipos)

En Primera RFEF añadimos 1 de Cádiz (Algeciras 121), 2 de Málaga (Torremolinos 70 y Antequera 41), 1 de Jaén (Real Jaén) 

En Segunda RFEF tenemos otros 2 equipos de Cádiz (Xerez Deportivo y Sanlúcar 69), 1 de Córdoba (Lucena 43), 1 de Jaén (Linares 57), 4 de Sevilla (Sevilla "B", Betis "B" y Atlético Central de Sevilla, y Atlético Antoniano de Lebrija 27), 3 de Málaga (Marbella 156, Mijas 95 y Estepona 76) y el Recreativo de Huelva.

Este año la cosa está mucho peor que el pasado, ya que ha habido nada menos que 4 descensos de 1ª RFEF y otros 4 descensos de 2ª RFEF, compensados solo por los ascensos del Málaga a 1ª, del Jaén a 1ª RFEF y los de Mijas, Antoniano y Atlético Central a 2ª RFEF.

A destacar que quitando las capitales y los filiales, sólo hay 12 clubes andaluces en una categoría superior al Atlético Porcuna (el récord lo tenemos en 2019 cuando sólo había 5 por encima y ninguno de Jaén).

Aparte, también comentar a modo de anécdota que el Atlético Porcuna es el 8º equipo más antiguo del grupo. 


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Para Porcuna, este año es para seguir afianzándose en la categoría, pese a la gran falta de recursos. Sin duda, volveremos a vivir este sueño, porque quién sabe cuándo se terminará para siempre... Con la fuerza que da el público del San Benito. Lo iremos contando de vez en cuando: ¡Aúpa Atleti!