22 agosto, 2026

Un genio de la ilusión, el mago Juan Tamariz

A quien a uno le ha hecho reír y le ha hecho pensar a partes iguales no hay más que hacerle reverencias y homenajes también a partes iguales cuando se muere, y ése, ni más ni menos era El Mago Juan Tamariz, y para él es el post-homenaje de hoy, pues nos dejó esta semana a los 83 años, y es que ni los mejores magos pueden escapar de ese truco final, aunque jamás desaparezcan mientras se les recuerde.

Él quizá fue uno de los grandes exponentes de esa magia-humorística, de ese tipo de trucos en los que la carcajada y la complicidad con el mago no estaban reñidas con las sorpresas más increíbles, haciendo parecer que el artista es un poco torpe pero demostrando luego todo lo contrario. Sin duda todo un personaje eterno. Por fuerza se le tenía que tomar un poco en broma por ello, como si valiera algo menos, quizá por aparecer en los programas de la tele, pero eso es lo que le dio la inmortalidad, en esa España aún de dos televisiones en las que las audiencias eran tremendas, y en las que con sus manos arremangadas, su chistera coronando esa gran pelambrera (más adelante disimulando calva) y su simpatía se hizo rápido con todos y se convirtió en uno de los artistas más conocidos del país.
 
 

Sus especialidades eran la cartomagia (juegos de cartas) y la numismagia (juegos de monedas, o juegos de manos también en general), ambas encuadradas en lo que se llamaría "magia de cerca", esa que es tan complicada y a la vez tan desconcertante cuando la hacen los mejores, y sus actuaciones solían acabar con un "chan chararán" tocando un violín imaginario, su sello propio escabulléndose mientras dejaba a cuadros al personal. Y claro, toda esa fama le llegó a ser conocido en todos los rincones del país, mientras en los círculos de la magia se le reconocía también como uno de los mejores a nivel mundial (ganó en 1973 el Premio Mundial de Cartomagia en París), dejando sin palabras a varios de los grandes tras sus actuaciones, y siendo más adelante precursor y maestro de muchos otros, con infinidad de premios y de libros escritos sobre el tema.

Cuántos niños y niñas no pedirían el Magia Borras a los reyes en los 70, 80 y 90 gracias a él, y a sus actuaciones en el Un, Dos, Tres o el Magia Potagia, comenzando así una tradición de aficionados a la magia que aún continúa como legado en las siguientes generaciones, a las que siguió dando lecciones estos últimos años a pesar de su edad avanzada.


 
A los niños 'millenials' nos alegró tantas tardes y noches y nos hizo creer en la magia cuando tenía poco más de nuestra edad de ahora, y le estaremos agradecidos y recordaremos con una sonrisa por siempre, ese nombre que evocaba a la vez ese truco magistral, esa simpatía irreverente y esa cercanía: una ovación para un maestro irrepetible querido por todos de los que nos van quedando pocos, y un personaje que nos dio tantos ratitos de inolvidable felicidad: hasta siempre genio Juan Tamariz.

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