Númelo 8 burrrp, crítica a cierta música actual
La escena la recordarán todos los fans de Los Simpson entre 20 y 50 años (los nuevos ya no sé si ven los Simpson o si las veinte o treinta últimas temporadas son siquiera de un nivel aceptable para los fans de verdad, pero esto no viene al caso), en fin, a lo que iba: la escena es la de una artista oriental muy parecida a Yoko Ono que justo antes de romperse el grupo de "Los Solfamidas" (muuuuy parecido a The Beatles), se hace novia de Barney "el borracho de la serie" y lanza una canción con él que podría llamarse "conceptual", consistente en una frase dicha por ella "Númelo 8", seguida del archiconocido eructo de Barney. Algo así, conceptual, esnob, experimental y claramente elitista como el combinado que también pide la Yoko Ono esta en el Bar de Moe, el famoso "una ciruela flotando en perfume servida en un sombrero de hombre"
Todo este tipo de pruebas son vanguardistas, son imaginativas, son rompedoras, pero son experimentales, y como tales y no como obras maestras de la música y la armonía han de tratarse, porque al fin y al cabo son trasteos, bicheos, garbeos, merodeos, rondas, quizá cerca de lo que podría llamarse música, pero entrando y saliendo hacia el mundo de los simples prueba y ensayo y el "a ver qué sale" que en la pintura equivaldrían a un par de locos tirando botes de pintura a un lienzo "a ver cómo queda", y si encontramos algún tonto que lo compre por un millón de euros como pintura conceptual experimental de un genio, pues nos forramos.
En fin, a lo que iba: en la música actual tenemos algún que otro ejemplo por el que las grandes productoras y muchos fans beben los vientos, en muchos casos por temor a ser tratados como que no saben de música, como que se han quedado atrás, y así te aplauden y te dicen "¡¡es una canción prodigiosa, futurista, moderna, algo que rompe con los clichés, una obra de arte superdotata!!, y se quedan tan anchos. Pongo aquí el ejemplo de la Rosalía, que no tiene ni una sola canción regular o mala en ninguno de sus discos, qué casualidad, eso no le pasa ni a los mejores grupos de la historia con sus mejores álbumes, pero "vélaquí" que con la iglesia hemos topado, y si los genios de nuestra producción musical y sus acólitos radiofónicos lo dicen, quién somos nosotros para negarlo y tratar de no escucharlo en vena como si hubiera inventado la rueda.
Y luego escarbando un poco ves que todo eso ya se hizo antes, y que canciones supuestamente sorprendentes y frescas en el caso de hacerse ahora por artistas famosos, no son más que copias de antiguos artistas a los que nadie les hacía caso, que suenan exactamente igual, con letras y mensajes muy parecidos, que antes eran casposos y ahora son el último grito, o rebuzno se podría decir. De hecho, lo más curioso y enriquecedor de todo esto es que sirven para que mucha gente escuche un tipo de música que jamás se habría escuchado en las radiofórmulas y ya por eso la pena la merece. En cualquier caso, se podría decir que todo lo que hagan algunos va a estar bien visto sea lo que sea, aunque sea el "Número 8, burrrp", del que saldrán a decir: "el eructo representa una introspección al interior vital del ser humano, y representa sus valores espirituales", no, representa sus lentejas con chorizo, su porra antequerana con pimiento, porque todo lo que se salga de ahí es una pose, una afectación, una ensimismada pedantería que no se sostiene por ningún lado. Entre tanto, muchos siguen esperando con ilusión la vuelta del reggaeton en vena, eso tenedlo claro, pues un par de gotas de agua en un vaso bien lleno de ritmos latinos, tampoco cambian mucho la deriva cultural a la que está llegando nuestro escenario, cuando a la misma vez, tenemos más posibilidades que en toda la historia de conocer nuevos grupos y tipos de música, y a fe de que muchos sí la aprovechan, pero es tan grande el poder de la industria que evita con sus afiladas garras que muchos otros lo hagan, secuestrando uno de los mejores canales como es el de la radiofórmula.
Y lo dejo aquí porque me estoy poniendo pedante y contracultural y experimental como Barney y su novia, así que me todos me despido recordando una vieja historia granadina que pocos recordarán ya, con el mismo título de esa canción, evocando tiempos ya desvencijados de mi memoria: "Número 8, burrrp"


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