La vida sin errores no es vida
En una vida anterior, yo, como todos nosotros, fui otro señor. Bueno, anterior no, paralela, pues ese señor sigue vivo en un mundo que circula con una línea de tiempo siempre equidistante de la nuestra, por lo que no podemos verlo ni tocarlo, pero está ahí.
De vez en cuando, ese señor mayor que fui, me deja bucear por sus archivos. El otro día me lo permitió de nuevo, y encontré un texto interesante que compartir con vosotros. Un texto que desde su gran experiencia, proporcionada por los años, habla de los errores que cometemos en la vida. Aquí os lo dejo, literal:
"Qué complicado parece a veces vivir, qué fácil resulta dejarse llevar por el corazón y tomar una decisión acertada o equivocada. ¿Podemos siempre saber qué es lo mejor? Indudablemente no, pero la experiencia acumulada de tantos años debería ayudarnos. Dudo mucho que lo haga... yo sigo cometiendo los mismos errores que antes, mis amigos, mis hermanos los cometen, ¿puedo aprender tanto que por fin deje de cometerlos? Quién lo sabe, quizá hicieran falta 150 años de vida para de una vez ser capaz de no errar. Personalmente creo que sin errores la vida no tiene sentido, no tiene emoción, sería aburrida, inútil, insípida, irrelevante.
Recuerdo ahora viejas y enormes pifias de un pequeño chavalín con gorra blanca y piel de nácar, que con sus grandes ojos verdes abiertos de par en par para no perderse nada del mundo que le rodeaba, danzaba de aquí para allá ayudando a sus padres a sacar adelante el día a día. Daba igual una panadería que la pastelería, el puesto de verduras que el de la carne, era querido por todos, eran ensalzadas sus virtudes por las ancianas, por los hombres maduros, por las recién casadas. Sí, ese niño tan rico, el angelito que todas querrían tener por nieto, el sobrino, el hijo que esas recién casadas ansiarían tener. Sí, pero a pesar de todo cometía errores imperdonables, y ahora que pasaron los años, pudiendo ser ya marido, suegro, abuelo y cuántas cosas más, seguiría cometiéndolos y no les aconsejaría tampoco mi adopción.
Sin errores, no sabría ahora qué hice a lo largo de la vida, sin errores no tendría la mitad de lo que tengo, no habría vivido tanto, no habría sentido pena, alegría, tristeza, diversión, no tendría tantos recuerdos. Sólo habría vivido una perfección, un aburrimiento, y ahora que quizá a veces soy consciente de cuál sería el acierto y cuál el error, aún hoy que a veces la edad me da la sabiduría para actuar, me dejo llevar por mi corazón y me equivoco, y eso me hace sentir vivo."









