28 marzo, 2026

Esos famosos que todavía estaban vivos cuando estudiábamos

El otro día nos desayunábamos con la muerte del filósofo alemán Jürgen Habermas, que para muchos no querrá decir nada, pero para los que estudiamos Filosofía en el instituto representaba ese único filósofo del temario que aún estaba vivo, y eso, en un libro o en unos apuntes que iban desde la Grecia clásica hasta Ortega y Gasset (dos grandes, sin duda), significaba ser el último eslabón de una cadena en la que los anteriores cientos de nombres ya no estaban entre nosotros, sólo él, como única fuente fidedigna, real y conseguible aún a mano. 

 

Es verdad que luego tuve conocimiento de otros más modernos que supongo que acabarían después en los libros si no lo estaban ya, no sé, los María Zambrano, Jose Antonio Marina, Fernando Savater, Emilio Lledó, Noah Chomsky, Zygmunt Bauman o Karl Popper, la mayoría aún entre nosotros. 

A partir de aquí se me ocurre recordar a esos que aún estaban vivos cuando estudiábamos, así, en general, más como lista de nombres salpicados que biografías completas de cabo a rabo, homenaje a todos ellos, muchos ya desaparecidos también (en negrita el claro representante de cada área):

-Literatura: de los libros teníamos entre nosotros a Camilo José Cela (Nobel en 1989), a Pepe Hierro (Cervantes en 1998), y sobre todo a Rafael Alberti (el único que todavía estaba vivo de la generación del 27 cuando estudiábamos en 1999). Por esos años todavía contábamos con grandes ya desaparecidos como Ana María Matute, María Zambrano Vargas Llosa y Gloria Fuertes, y alguno todavía presente como Antonio Muñoz Molina, Stephen King.

-Arte: antes de nada decir que recuerdo la muerte de Dalí, como ejemplo de mi avanzada vejez, pero no se podía decir que estuviese "estudiando" ni mucho menos. Más adelante hay grandes ya fallecidos como el escultor Chillida o el pintor Antoni Tàpies, permaneciendo aún vivo como representante de los mejores el gran Antonio López.


 

-Política: aquí Hiro-hito es a Dalí lo que Dalí era en el punto anterior. Luego, pues Fidel Castro, Nelson Mandela, Miterrand, Reagan, Fraga, o Santiago Carrillo, etc.

-Religión: Aún teníamos a la Madre Teresa de Calcuta, Juan Pablo II o el Dalai Lama (que aún vive). 

-Deporte: Nuestros mitos futbolísticos aún estaban casi todos vivos, los Zarra, Gaínza, Amancio Amaro, Gento, Luis Aragonés, y extranjeros como Kubala, Di Stefano, Pelé o Cruyff. Luego hasta se nos murió Maradona cuando aún no tocaba. Y en el resto de deportes podíamos aún hablar con Bahamontes, Ángel Nieto, Santana y Ballesteros. En cuanto a esa figura anciana que aún seguía viva cuando estudiaba, aquí podríamos hablar de la tenista Lilí Álvarez.

-Científicos: El claro ejemplo era Stephen Hawking, aún joven pero muy enfermo, y que aparecía en los libros junto a personalidades ya fallecidas hace mucho. Por supuesto también podemos nombrar a Jane Goddall y Manuel Patarroyo, desaparecidos recientemente. Y aún vivo a Barbacid, todavía consiguiendo hitos. 

-Cine: Teníamos aún a Katherine Hepburn y James Stewart, y entre los directores, por ejemplo a Billy Wilder e Ingmar Bergman.

-Música: Aún estaba vivo Leonard Berstein como representante de la parte más "clásica", y entre los más modernos por ejemplo Ella Fitzgerald o Celia Cruz. En España podríamos incluir al Maestro Rodrigo y a Imperio Argentina. 

-Exploradores: Por supuesto aún vivía el divulgador del océano francés Jacques Cousteau.  


 

-Arquitectura: Oscar Niemeyer aún estaba vivo y duró hasta los 105 años en 2012.  

-Moda: Aquí la mayoría aún estaban en activo, estando ya todos estos fallecidos: Yves Saint Laurent, Paco Rabanne, Cardin o Givenchy. El más veterano sería Pertegaz, que luego se hizo famosísimo por la boda real española de Felipe y Letizia.

-Bailarines: El claro ejemplo sería Rudolf Nureyev, siguiéndole otros como Antonio Gades y por qué no meter aquí a Lola Flores, la Faraona. 

Y si se me ocurren más categorías, aquí las incluiré sin más, así que quién sabe si continuará...

22 marzo, 2026

El Porcuna en Tercera División RFEF (Año 6x04)

Y vamos con el tercer repaso a la temporada del Atlético Porcuna en Tercera División, y venga que empieza el arreón final.

La primera jornada de la segunda vuelta comenzó con una ilusionante victoria 0-3 en Torreperogil, seguida de un 0-0 ante el Churriana en casa. El despegue comenzó con un tremendo triunfo por 0-2 en Armilla, que catapultaba al equipo al 10º puesto con 3 por encima del descenso, siendo el primer colchón interesante que se conseguía.

A partir de ahí las sensaciones y la inercia comenzaron a ser muy buenas, pero luego llegó un frenazo con la suspensión del partido ante un rival de abajo como Mancha Real, lo que continuó con dos derrotas por  1-0 ante el Marbellí y 0-1 en casa ante el Mijas, eso sí, rivales de la cabeza de la tabla, que volvieron a dejar al equipo empatado a puntos con el descenso, aunque todavía ilusionado por estar compitiendo de verdad.

Luego llegó la segunda ola, con tres victorias decisivas ante rivales de abajo, totalmente directos, por 0-1 en Martos, 1-0 ante el Melilla y 1-2 en Huétor Tájar, que insuflaban al equipo nada menos que 9 puntos de 9 posibles y demostraban que ya era capaz de sumar fuera con regularidad, lo que es sinónimo de salvación (tomaba 6 puntos sobre el descenso), e incluso esperanza de algo más (se situaba a 4 puntos de la Copa y 5 del utópico play-off de ascenso). Finalmente, hoy se empató en casa 2-2 ante el Huétor Vega.

Así, a falta de sólo 8 partidos el equipo está situado en el puesto 9º, con una relativa tranquilidad respecto al descenso y una esperanza respecto a puestos más altos, sobre todo si consigue ganar el partido pendiente ante el Mancha Real. A diferencia del anterior repaso, el sitio del equipo ya no es el último tercio de la clasificación, sino el de enmedio, y eso, quitando una temporada, nunca ha sido el caso del Atlético Porcuna, lo que suena increíble a estas alturas.

 


 

En cuanto al grupo en general, el cambio en la cabeza ha sido evidente a favor del Motril, que se ha ido aprovechando de los errores del Mijas para darle caza y ser favorito al ascenso, aunque el mano a mano sigue ahí. Los equipos de play-off siguen siendo irregulares, lo que da opciones a otros que vienen fuerte de abajo como el propio Porcuna o Huétor Vega.

Por abajo, el Torreperogil parece que ya sin remedio volverá a descender tras muchos años en Tercera División (increíble para un pueblo tan pequeño que consiguió 3 ascensos en 4 años y ha permanecido 8 temporadas consecutivas en esta categoría, una hazaña similar a la del Porcuna, que eso sí, tuvo un "sube-baja" puntual). Después, parece que El Palo y Mancha Real van a tenerlo complicado. Igualmente, hay muchos equipos en pocos puntos, por lo que cualquier desliz puede mandar a alguno a Andaluza.

Respecto a los puestos de arrastre, está claro que uno ya va a haber seguro, porque Almería "B" y Atlético Malagueño ya han descendido en 2ª RFEF, pero la mejora del Estepona da esperanzas, por lo que el 14º va a tener esperanzas de salvarse hasta el final. Además, entiendo que el ya casi seguro descenso del UD Melilla, mandará al descenso al UD Melilla "B", lo que no va a repercutir a los demás equipos en nada, al ser estos descensos de Melillas independientes del resto.

 

14 marzo, 2026

Canto a los valientes que se quedaron

Esto es un canto a esos que se quedaron, a esos que continuaron viviendo en el lugar donde nacieron y que son los que han hecho que tú y que yo tengamos el privilegio de ser de aquí.

Muchos tuvieron la tentacion de irse cuando las cosas empezaron a ir mal y tantos abandonaban el barco ante el hambre o las pocas perspectivas, e incluso cuando las cosas no iban tan mal, intentaran salir para hacer más fortuna lejos de sus raíces. 

Sin embargo, unos pocos no lo hicieron y lucharon, aguantando los embates del destino, de épocas muy crueles que harían palidecer a cualquier crisis actual en un concurso de calamidades, sufriendo hambre, sequías, guerras, continuas epidemias, saqueos tributarios por parte de los de siempre, etc. Nada por lo que uno no desee a diario dejar para siempre su madre patria, pero así pasó, todos ellos aguantaron, y no fueron ni dos ni tres, sino seguramente cientos de nuestros antepasados. Todos ellos esperaron pacientes mejores tiempos que posiblemente nunca llegaron hasta el siglo pasado, pero ahí seguían, viviendo aquí, casándose y teniendo hijos e hijas que también conseguían continuar aquí pese a las dificultades y las perspectivas a veces nada halagüeñas, pero... ¡dónde mejor que en tu verdadero hogar!

Las grandes historias que se han escrito siempre hablan de las hazañas de esos otros que se fueron a encontrar fortuna, grandes personas con sus grandes historias seguro, por supuesto, pero que abandonaron el barco para nunca volver, para que generaciones después sus sucesores ya no recuerden que ellos eran o procedían de aquí. Muchos están orgullosos de lo conseguido y en cierta manera denostan a los cobardes que se quedaron, a todos esos nuestros cobardes antepasados que no tuvieron agallas para irse...


Y yo digo que los valientes fueron precisamente los que se quedaron, los que tomaron la decisión de intentarlo a pesar de todo, pues lo fácil era claramente dejar el barco a una evidente deriva, hasta que los últimos lo vieran zozobrar, hasta que la localidad quedase vaciada a su suerte.

Más de una vez, al referir el glorioso pasado de algunos de nuestros pueblos, me preguntan qué pasó con ellos, por qué no siguieron creciendo, y contesto que simplemente se mantuvieron ahí, sin caer en esa locura de los tiempos actuales del crecimiento por el crecimiento, siendo a veces más exitoso el que sabe vivir feliz con lo que tiene, sin la necesidad imperiosa actual de ser cada año más grandes, más ricos, mejores... ¿Mejores?

Por supuesto, para los que se quedaron no fueron las ansias de seguir aquí por todo y ante todo, porque humano es el querer prosperar, pero vuelvo a reivindicar aquí esa palabra. ¿Quién decide que es prosperar? ¿Quién decide quién triunfa y quién no? Para mí es mucho más triunfador el que tiene lo que necesita y va con una sonrisa por la vida, que el que nunca tiene lo suficiente y siempre busca más y más, sin llegar jamás a conseguirlo (que ojo, divertido es el camino a Ítaca aunque mueras en la orilla). No es una cuestión de conformismo, porque esos paisanos que no abandonaron el pueblo fueron precisamente los más inconformistas de todos: nuestra ciudad no se va a conformar con quedarse vacía, con ver emigrar a todo el mundo, no, nosotros la vamos a sacar adelante y nuestros descendientes lo verán, y sí, ahí la tenemos...

08 marzo, 2026

Cuanto más criticas, el cuerpo más te pide, di no

El otro día me di cuenta que de 9 entradas que llevaba en 2026, hasta 6 eran negativas, críticas, bilis, desahogo y desestrés, que al mismo tiempo son negatividad, ahogamiento, estrés y cortisol, mucho cortisol (cuando muchos sabéis ya que esta hormona que tan de moda está últimamente regula el metabolismo, la tensión arterial, los niveles de glucosa, etc., y sube como la espuma cuando uno se cabrea, que puede ser el caso). ¿Tengo yo necesidad de eso? ¿Merece la pena luchar por causas perdidas, quejarse, enfadarse, intentar que la justicia venza a la injusticia y que el mundo sea un poquito mejor y los "goblins" que nos rodean no se salgan con la suya? Pues sí, lo merece, y siempre, salvo cuando va la salud en ello.

Y es que echando un vistazo, tras un comienzo bobalicón, encontré hasta 6 artículos seguidos pataleando, ya sea por la desinformación y los trileros que nos gobiernan, la supermediática polémica maniquea con el libro de la península de las casas vacías, la manipulación demagógica que se hace con las pensiones, la injusticia y la arbitrariedad del VAR en el fútbol, la redacción protesta de mi calle o el bodrio subvencionado de los Goya. Seis toros seis que bien pueden valer un ratito de análisis negro sobre blanco, separando la paja del grano, demostrando que no todos aún se pliegan al pensamiento único que nos rodea, pero, ¿merece la pena llenarse el cuerpo de cortisol para explayarse desarrollando una queja?


 

Pues los estudios indican que no, que cuando estás todo el día criticando, al final el cerebro, maleable y voluble como él solo, se acostumbra a ese estado y quiere más y más como yonqui auténtico que siempre es y será, y se pone en alerta esperando encontrar en cualquier esquina otro argumento para saciar su mono, escarbando en lo que ve y lo que oye, en los posibles errores que pueda encontrar, en lo mal hecho, en lo hecho aposta, en lo hecho para fastidiar a los demás, para transgredir normas cívicas y abrazar pecados capitales. Y así, no vemos más que lo oscuro, los grises parduzcos, reparando sólo en lo negativo y nunca en lo positivo, y llenamos nuestro cuerpo de hormonas negativas que sólo atraen más hormonas negativas. E insisto por tercer párrafo consecutivo, ¿merece la pena eso?

Yo digo que merece la pena seguir luchando, pero hay que saber seleccionar las batallas que luchar, pues una sola persona es incapaz humanamente de lucharlo todo, por lo que hay que saber filtrar y elegir dónde apostar nuestras cartas, dónde poner nuestros huevos, nuestras hormonas del día o la semana, para no agotarnos completamente.

Como ejercicio para ir venciendo ese estado, yo propongo, por supuesto, ir publicando cosas positivas de nuevo (también esto es metáfora de la vida en general, no me estoy refiriendo sólo a la bitácora aunque lo parezca), ser capaz de decir también lo bueno, forzarse a ser una de esas personas a las que todo va bien y no se quejan por nada, en plan "bobalicona" como dije antes, pero con esa picardía para decir las cosas y quejarse y que no lo parezca. Seguro que así acostumbramos el cerebro a otro tipo de hormonas más positivas y éso es lo que va a pedirnos, olvidándose del calorcito cortisoliano.


 

Además, os propongo una prueba interesante para que podáis medir realmente vuestra necesidad de cambio: a lo largo de un día id apuntando todos los momentos o casos en los que hayáis criticado u os hayáis enfadado por algo (cuenta cuando veis que no habéis lavado bien la taza, que el perro del vecino vuelve a ladrar o que alguien se ha llevado el ascensor antes, enfados son y suben el cortisol igual). Cuando llegue la noche echáis un sorprendente ojo y veréis que os enfadáis mucho más de lo que pensáis, y podéis así analizar si todo ese estado de cabreo permanente merece la pena, si vosotros merecéis la pena más que toda esa negatividad, y así, reparando en ello seremos capaces de repararnos a nosotros mismos, y la próxima vez que nos planteemos lanzar nuestro cortisol a los cuatro vientos, quizá podamos contenernos (ojo, que contenerse también es malo, pero seamos un poco balanceados en nuestros impulsos). 

Aquí lo dejo por hoy, positivamente de nuevo, a ver cuánto dura. No os dejéis llevar por la marabunta, por lo que algunos quieren producir en el pueblo, un continuo cabreo que no les deje pensar como cortina de humo, seamos positivos, pero seamos conscientes del problema. Sin más, que vivan el positivismo y las boberías cotidianas. 


02 marzo, 2026

La Gala de las subvenciones, los antiguos Goya

He de decir que de siempre me ha gustado ver la gala de los Premios Goya, que a nadie escapa que son los Oscars del cine español. La he disfrutado tantísimas veces, ya sea por la calidad de las películas presentadas, que a veces ilusionaba camino de pensar que el cine nacional estaba codeándose con los mejores, por la puesta en escena, el glamour de la alfombra roja, los vestidos en general, el comportamiento de los participantes, ganadores, público, o la magnífica presentación de algunos de sus históricos presentadores que la hacían dinámica, divertida, rápida... lo contrario de aburrida, un producto digno de ver y digno de hacerte perder una noche de sábado para paladear algo así. 

Resumiendo: que he sido fan de los premios Goya (y lo soy), por lo que no soy sospechoso de lo contrario si hoy digo lo que estoy diciendo por aquí. Pues me han encantado las presentaciones de la Sardá (Rosa María, q.e.p.d, que fue sin duda la mejor), de Corbacho, Buenafuente, Dani Rovira, entre otros. He visto arrasar con todos los premios a Mar Adentro, La sociedad de la nieve o Un Monstruo Viene a Verme. He paladeado compungido el rato de la música y las instantáneas de los que se fueron cada año. He reído con las bromas de los que anunciaban cada premio y los nervios de los que los recibían, y me he puesto nervioso porque se les acababa el tiempo y tenían que echarlos. Me he emocionado con algunos de los homenajeados por toda una vida. He disfrutado con los comentarios acertados y profesionales de Carlos del Amor e incluso me he sentido orgulloso de que los premiados extranjeros hayan hablado tan bien de mi país. Por supuesto he idolatrado a los grandes que en ella se daban cita: los Fernando Rey, Fernán-Gómez, Landa, Almodóvar, Berlanga, León de Aranoa, Coixet, Forqué, Maura, Bardem, Sacristán, Eduard Fernández, Javier Gutiérrez, Penélope, Antonio de la Torre, Alberto Iglesias, Reyes Abades, Azcona, Aguirresarobe, Fesser, Sorogoyen, etc.

Un orgullo y un deleite que han sido siempre los Goya para mí, a veces regado con una copilla y unas pipas para acompañar, pues la ocasión lo merecía...


 

Pues bien, he de decir que en los últimos años el devenir que está tomando la cosa está siendo muy preocupante, pues los avances hacia su autodestrucción vienen a pasos agigantados, con descenso paulatino de la audiencia también, que no soy solo yo. Este año añadimos la aburridísima y predecible presentación de Luis Tosar (un buen actor) y Rigoberta Bandini (me sigo preguntando si sólo es famosa por sus polémicas feministas de izquierda o por ser cantante, que mal no termina de cantar), una gala totalmente fuera de ritmo e insulsa podría decir, hasta el punto de que nos perdimos cierta parte porque no aguantábamos más. 

Luego está la temática de las películas, que empieza a ser siempre la misma, la que se subvenciona (pues si no, no habría prácticamente cine español, ya que las producciones no va a verlas ni "Pirri" a las salas, y en caso de duda ni en Netflix, donde el espectador prefiere ver cualquier otro bodrio anglosajón hecho casi enteramente con IA). Después añadiremos la temática de los discursos, salpimentada de política de izquierdas por todos lados, de consignas, de lugares comunes, de pensamientos que no deberían estar ahí, ay, los tiempos en los que uno agradecía a todo el mundo el premio, hoy vencidos por la necesidad de hacer campaña frente al líder que les ve enfrente (ni que decir tiene que en los tiempos de Aznar o Rajoy las consignas contra el presidente del gobierno se sucedían sin pudor alguno, no sin razón, ojo, pero es que hoy las consignas contra Sánchez deberían haber sido un clamor, pero no... es el que paga la fiesta). El caso es que ellos saben perfectamente que con esto pierden mucho público, pero es que el cine español no vive del público, porque en su gran mayoría es una simple plataforma propagandística que sin ese papel ni existiría.

En fin, un quiero y no puedo, triste, porque teníamos algo grande que hemos dejado caer, porque hay muchos y buenos profesionales en el cine español que no se merecen tener que ir en contra de sus principios y aceptar este paripé para poder alimentarse, pues más allá de las caras conocidas, de los que ganan pasta, los trabajadores de verdad, no son tan multimillonarios, y sin duda tienen que plegarse y aceptar formar parte del juego, aunque no quieran. Lástima, pues ya tampoco tenemos buenas películas, ni la gala es divertida, ni dicen más que tonterías (¿no os pasa que escucháis a algún actor/actriz que os cae bien, hablar de política y decir memeces y de repente sentís dolor pensando que ya nunca vais a poder admirarles como hasta ahora?), una pena.

¿Y qué nos queda a los demás? Pues poner la 2 como siempre, e intentar vencer al pensamiento único (ya sabéis: derecha mala, iglesia mala, EEUU malo, árabes buenos, hombres malos, mujeres buenas, independentistas buenos, España mala, etc, etc.), viendo de vez en cuando y a cuentagotas a los únicos que son capaces de doblegar ese discurso un rato y decir lo que de verdad piensan, arriesgándose a ser cancelados (por mí, no lo hagáis, no va a servir de mucho, y os van a negar el pan y la sal, estáis avisados).

Como decía hace no mucho, al Uclés ese le está viniendo bien subirse a esa ola, y si ves la gala de los Goya de hoy día, en el instaurado régimen de Sánchez y sus secuaces, te das cuenta que la gran mayoría de los que hay hacen lo mismo, sin pudor, y sí, así de bien les va, no hay más que ver sus cuentas corrientes a pesar de los paupérrimos trabajos que algunos hacen y presentan (insisto: la mayoría de profesionales del cine español lo son como la copa de un pino, y si quieren trabajar no pueden hacer más que oír, ver y callar, bueno, no callar, decir lo que tienen que decir, que es diferente).

No os molesto más, pero sí deseo que quizá el año que viene o el otro, podamos ver una Gala diferente, mejor, más divertida, que se meta con el gobierno de derechas que probablemente habrá, y que se lo merecerá, pero quizá entonces el subvencionismo haya pasado a mejor vida, y se premie de verdad a lo mejor, no a lo que conviene... 

 (Y disculpen los errores que hubiera podido cometer, erratas y pifias mentales, pues todo ha venido de un tirón, sin respirar, como la causa sin duda merece).