23 diciembre, 2006

Arantxa y Conchita, mujeres que abrieron el camino

Hoy día es más normal ver un campeonato deportivo en el que son las mujeres las que más medallas consiguen para España. Es cierto que en la mayoría de deportes, la selección masculina es la que más afición atrae, pero la verdad es que hay ya varios en los que las audiencias se asemejan a las de los hombres (como las chicas del basket o las del hockey hierba), gracias a que sus resultados son buenos.

A pesar de todo esto, los noticiarios siguen terminando día tras día sin referirse a una sola mujer y sólo en época de grandes acontecimientos se habla de ellas (últimamente se habla de la esquiadora granadina Rienda, pero lo justo). ¿Qué pasaría si Laia Sanz (trial) o Sheila Herrero (patinadora) fuesen hombres? Pues seguro que se les daba más tiempo en los medios.

Realmente, sólo existe un deporte en el que las mujeres han llegado a atraer la misma o más atención que los hombre: el tenis, y todo gracias a Arantxa y Conchita…

Salieron de la nada, como dos niñas de 16 años que empezaban a avanzar puestos en las clasificaciones. Luego, Arantxa ganó Roland Garros (1989, aunque me pilló chico para verlo). Su furia, su raza, sus ganas, hicieron que todos los aficionados (en su mayoría hombres) las siguieran para ver sus partidos (en muchas ocasiones más interesantes técnicamente que los masculinos). Arantxa ganó luego 2 veces más en París, y Conchita (la que siempre se acababa desmoralizando en los momentos claves, aunque podía haber llegado más lejos) consiguió ganar en 1994 el torneo más importante: Wimbledon. Jugando juntas le dieron a España 5 Copas Federación (Campeonato Mundial). En los 90, en todos los periódicos salían diariamente sus resultados por el mundo. Jamás se repetirá algo parecido, jamás saldrán 2 tenistas tan buenas a la vez…

Ahora que se ha ido también Conchita, merece la pena hacerles un gran homenaje, porque han levantado la ilusión por el deporte femenino en este país de aficionados hombres, que gracias a ellas han visto el deporte de otra manera: más técnica, más plástica, aunque no del todo exenta de fuerza.

Yo por mi parte, les diré que jamás vi un partido de tenis masculino más bonito que el mejor de cualquiera de ellas dos. Gracias: Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, ¡guapas!, por hacernos vibrar y por hacernos ver las cosas de otra manera, con ese otro arte que dais las mujeres…

19 diciembre, 2006

Vocaciones

No recuerdo la última vez que me había pasado, y seguro que esta no será la última: estando sentado tan tranquilo en un lugar indeterminado de mi devenir diario, vi una imagen, me metí en situación, sentí cosas... y me dije a mí mismo que eso exactamente es lo que quería hacer con mi vida. ¡Cuántas veces habré pensado hasta ahora algo así! No sé, ya digo que no recuerdo la última vez, así que no podría decir si realmente esta fue la primera o no… Viendo a aquel señor con gafas que intentaba explicar la lección con mayor o menor fortuna, sentí que eso era lo que quería hacer (no sé si para siempre, pero al menos en algún determinado futuro), enseñar.

Ya digo que seguro que antes me ha pasado, y he podido querer ser director de cine, pianista, informático, tenista, periodista, sacerdote, ecologista, alcalde incorrupto, profesor, buena persona, novio de Lorena Bernal... (y más cosas que pondría si no supiera que esto puede leerlo alguien). Seguro que antes me ha pasado aunque ahora no lo recuerde.

En fin, sé que el camino es duro y sé que a mitad de camino mis dudas o mi inseguridad aprendida harán mella y volverán a conseguir oscurecer mi luminoso ideal de futuro; pero no me parece un mal camino ahora que lo pienso, y de todos modos, ¿cuál de estas cosas excluye a las otras? No, por favor, que yo mismo no me ponga límites, ya estarán los demás para limitarme… Sí, los demás a veces sólo sirven para poner en el suelo los pies del que ya estaba volando para conseguir lo que parecía inalcanzable.

Bueno, soñaré y lucharé hasta que consiga hacer lo que quiero, cuando lo encuentre, si aún no lo hubiese hecho (que ya pongo de mi parte y digo que será muy pronto). Mientras tanto, ya hago lo que más me apasiona en la vida y lo que quiero que me dure lo menos 80 años más: VIVIR

15 diciembre, 2006

Gracias a un montón de gente (y IV)

Gracias al que nos sonríe nada más vernos, al que se dirige a nosotros nada más intuirnos, al que siempre nos habla, al que nunca nos pone mala cara, al que nos considera amigos, al que no nos considera, al que nos espera al salir, al que nos espera para entrar, al que es parte de nuestra vida, al que no lo será nunca; gracias por esa silla, por esa cama, por ese bordillo, por esa sombra, por ese rayo de luz, por ese paraguas, por esa sombrilla, por ese soplo de aire fresco; gracias al que se levantó en el bus, al que se agachó a recogernos algo, al que no dudó cuando le pedimos ayuda, al que dudó pero al final lo hizo, al que nos recogió día tras día el bolígrafo, la cartera, el pañuelo, la bufanda, al que se empeñó en ser galante, al que se empeñó en ser gentil, al que intentó ser honrado y honesto, y al que lo consiguió; gracias a ti mi amor, a ti mi amigo, a ti mi hermano, mi tío, mi cuñado, mi conocido, mi querido, mi amado, a mis padres, mis abuelos, mis primos, mis colegas, mis vecinos; gracias al que arregló las tuberías, el reloj, la persiana, el cristal, el calentador de agua, el aparato eléctrico, el bajo del pantalón, el tacón de los zapatos, el toldo, la antena receptora, mi corazón, mi hígado, mis pulmones, mis riñones, mis muelas, mis oídos, mis ojos, mi boca, mis piernas o mis manos; gracias al que no se puso pesado, al que no tuvo un mal gesto, una mala palabra, una excusa tonta, un reparo, un miedo, una desconfianza, un recelo; gracias al que piensa en nosotros como parte de ellos, al que piensa en nosotros una vez al día, una vez al mes, una vez al año, una vez en la vida; gracias a la mujer de la fotografía, al que escribió esto que me emociona, al que cantó aquello tan sentido, al que posó para aquel cuadro, al que inventó una canción popular, al juglar, al bufón, al payaso, al tuno, al tamborilero, al tenor, al fandanguero; gracias al que silba siempre, al que tararea, al que nananea, al que sabe hacer pompas, al que sabe hacer malabares, al que se sabe la lista de los reyes godos, al que recuerda todo el guión de un teatro infantil, al que sabría interpretar al piano, a la flauta o al violín una brillante sinfonía; gracias a todos ellos, y a todos los demás, pues más gracias aún, porque cualquier cosa buena que hubieseis hecho ha sido imprescindible, y todos debemos agradecéroslo. ¡¡ GRACIAS !!


Hala, por fin se acabó esta cuatrilogía... internet descansará más tranquilo hoy...

10 diciembre, 2006

Nuestro recuerdo olvidado, un tesoro si es encontrado

¿Qué siente alguien cuando de pronto puede retroceder 30, 40 años, coger ese momento y sentirse dentro durante un rato? ¿Qué se siente al recuperar tu juventud, tus 20, 30 ó 40 años? Pocos privilegiados pueden conseguir algo así. Otros nos esforzamos por nunca sentir que no estamos ya en la juventud. Pocos pueden revivir cosas más que con un simple recuerdo evocado por un sabor, un olor, un color, una vista conocida, un objeto antiguo…

Un señor que salió en los medios acababa de recuperar su flamante Corvette, su flamante vehículo de juventud comprado con el sudor de su frente, y a estrenar, para ir de fiesta en fiesta paseando a las chicas. Hoy, el señor está más cerca de los 70 que de los 60; hoy, no podríamos pensar siquiera en que ese señor hubiese sido joven alguna vez, pero lo fue. Además, hoy y sólo hoy, ese señor tenía 25 años; sí, era un chavalín que recuperaba por un momento esos años quizá muertos, y ahora revividos por ese montón de chatarra que había sido sustraído de su garaje casi 40 años antes.

Me recuerda a la caja que una vividora llamada Amélie Poulain devolvió al niño que la guardó detrás de un ladrillo de su casa, 40 años antes, cuando el Águila de Toledo volaba por las carreteras francesas sobre sus tubulares. Sí, podrían pensar que ese chaval ya no lo sería tanto, pero sí; para mí, Amélie Poulain le devolvió la caja al mismo niño que se la dejó. Sólo ese mismo niño habría llorado al verla, habría tocado con tanta delicadeza esas viejas postales, esa figurita de una bicicleta; sólo ese mismo niño. Si ese niño hubiese muerto dentro de él, apenas se habría fijado, y habría sido más importante para él saber quién se la había devuelto; pero no, el niño estaba ahí, y lo importante era que la caja había vuelto, que su niñez había vuelto y que si la tenía olvidada un poco, ahora podía evocarla y sentirla de nuevo, y quizá quedarse ahí para siempre: cuando las cosas hacen menos daño, cuando todo cobra más importancia y cuando lo importante no es más que una mera anécdota.

Sí, siento envidia por ese hombre que se montó en su viejo Corvette (que ahora regalará a su hija, ¡cosas de la vida! y del paso del tiempo) como un adolescente con un coche nuevo, que ahora es una reliquia de museo, y que veremos a ver si acaba andando tras pasar una temporada en el taller.

Me pregunto si me sentiría igual al recibir algo que guardé de joven (de niño, porque joven soy; bueno, niño soy siempre porque así nací y no querría cambiar las cosas buenas que recibí), si lloraría de nostalgia por el tiempo pasado, de alegría por lo bien que lo pasé o por reencontrarme con un viejo recuerdo. Sí, es bonito y a todos se lo aconsejo. Muchos guardamos cosas que luego no queremos para nada, pero si las encontráramos 30 años después, serían quizás nuestro mayor tesoro. Esto ocurre a veces con la niñez, con la juventud, ya que las matamos para siempre o las circunstancias las matan. Algunos tienen suerte y las encuentran de nuevo tras la jubilación o antes, pero 30 años después de perderlas: entonces se dan cuenta de que eran su mayor tesoro y que querrían haberlas tenido durante todo ese tiempo.

Para los que aún tengáis un tesoro: no lo guardéis, utilizadlo, sentidlo, vividlo, estad con él, aunque sea una persona o un objeto; otros los perdieron para siempre y sólo unos pocos los encontraron, pero no podrán recuperar el tiempo perdido...

04 diciembre, 2006

Aún quedan muchas batallas...

Cuentan que una vez quise contar lo que pasó,
en el rincón sin nombre donde dormité, de número 229.

Cuentan que te amé, lo que aguanté,
que supliqué volverte a ver,
contando a todo el mundo
cómo iba a morir sin verte amor.

Otra puta vez me equivoqué
y no encontré como la otra vez la forma de decirte:
que por más lejos que estemos,
más trincheras que cavemos,

más disparos, más silencios
y más lágrimas de enero;

sin saber si volveremos,
si el permiso será eterno;

que te sirvan estas líneas
pa que sepas que te quiero.

En esta situación sin nombre...

Cuentan que se fue, que no volvió al atardecer
y yo encontré la carta que no te envió, de título:
amarte es para siempre.

Otra puta vez tocó perder y no volver
como la otra vez que no supo decirte:
que por más lejos que estemos,
más trincheras que cavemos,
más disparos, más silencios
y más lágrimas de enero;
sin saber si volveremos,
si el permiso será eterno;

que te sirvan estas líneas
pa que sepas que te quiero.


Pa que sepas que te quiero,
más disparos, más silencios,
que te sirvan estas líneas,
que por más lejos que estemos;
si el permiso será eterno
y más lágrimas de enero,
sin saber si volveremos,
más trincheras cavaremos.
En esta situación sin nombre....

---Soldado 229 (Antonio Orozco e Iván Ferreiro)---


...que te sirvan..., y me creas o no, habrá más líneas seguro...

30 noviembre, 2006

Dudas lingüísticas

Personalmente, me gusta que cuando leo en un periódico una noticia, la escucho en la radio o la veo en la televisión: mayormente sea cierta, esté bien redactada, sea interesante… En fin, lo normal que se le puede exigir a profesionales del periodismo o la información (ya dudo más de cualquier cosa que leo en internet, donde a cualquiera, ¡incluso hasta a mí!, se le permite decir lo que le dé la gana sin importar que sea mentira, esté escrito en un pseudolenguaje nada parecido al castellano o cumpla unas reglas mínimas éticas).

Lo malo es cuando esos mismos profesionales me lían, se lían entre ellos mismos y sobre todo: lían a las pobres gentes que culpa ninguna tienen de nada. No hablo hoy de las anécdotas graciosas como las de los presentadores que cuentan la noticia y dicen un: “ahora, contactamos en directo con Xátiva”, y su compañero corresponsal (y seguramente valenciano) contesta: “sí, aquí en Játiva”… Y entonces siempre me río, y mucho…

Hoy me han hecho gracia las pronunciaciones de los nombres y apellidos de gente extranjera, y la disparidad (o más bien inexistencia) de criterios respecto a ello. No estoy muy puesto en reglas para la pronunciación de nombres no castellanos, pero presupongo una regla: si sabes pronunciarlo, pronúncialo bien en el idioma del que proceda; y si no, españolízalo con un poco de gracia (si hace falta diciéndolo como nuestros abuelos: [Klar Gable, Jak Nicholson]).

Ejemplos de un telediario cualquiera:

-Presentador: “La boda de [Tom Cruis] y [Kati Jolm]” -Corresponsal: “La boda de [Tom Crus] y [Keiti Jolms]”
-Pres: “El técnico [Fran Raikard]” –Corr: “El técnico [Frank Raijard]”
-Pres: “El brasileño [Edú] –Corr: “El brasileño [Edu]”
-Pres: “El suizo [Ruyér Federér]” –Corr: ”El suizo [Róyer Féderer]”

¡Y no me digan que son nombres raros, porque todos han estado saliendo la semana pasada en todos los telediarios varias veces! ¿Qué les hubiera costado unificar un poco su criterio?

Luego hay otras en las que no puedo culpar a los “angelicos” porque digan: [Lichensetin], cuando se puede decir [Liechestein] o mejor [Lijtenstain], porque, realmente ¡no hay forma de decirlo bien! (aunque todos se hacen los listos al hablar de Schwarzenegger). Y luego están los nombres árabes como aquella discusión Ben Laden–Bin Laden, que aún no sabemos cómo se resolvió.

En fin, mi queja va más bien por la falta de criterio dentro de un mismo telediario, que deja en completo ridículo al presentador la mayoría de las veces (pronunciando algo de forma distinta a como luego lo hace el reportero). No sé si los editores de las cadenas se han fijado, pero no da muy buena imagen. Uf, ahora caigo: si me pongo tan quisquilloso tendría que escribir un post diario sobre esto… ¡quita, quita!, hala, pues que lo digan como quieran, bastantes problemas hay en el mundo como para preocuparse por eso…

27 noviembre, 2006

Los viejos porteros

Esto no pasa de anécdota, pero bueno: me ha parecido curioso que en la liga de fútbol española los porteros de los equipos sean siempre los mismos, es decir, que siempre estemos escuchando los mismos nombres año tras año y domingo tras domingo. Así que pensé que seguramente todos estos tipos serían bastante veteranos…

Bastó con echar una ojeada para comprobar que sí, y el hecho es “grave”: más de la mitad de los porteros de la liga tienen más de 31 años; pero el hecho ya es más grave si observamos que de los 13 porteros titulares españoles, 10 tienen esa edad.

Extranjeros:
Kameni (Español), Bizarri (Nástic), Barbosa (Villarreal), Pato (Getafe), Franco (Atlético), Aouate (Dépor), Bravo (Real Sociedad)

Españoles:
Casillas (Madrid), Valdés (Barça), Toño (Rácing) -> Son los jóvenes

Lafuente (Bilbao- 31), Palop (Sevilla- 33), Cañizares (Valencia- 37), Pinto (Celta- 31), Prats (Mallorca- 34), Molina (Levante- 36), Ricardo (Osasuna- 34), López Vallejo (Recre- 31), César (Zaragoza- 35), Contreras (Betis- 34) -> Los “viejos”

La verdad es que son todos muy buenos, eso sí, pero me parece curioso que no hayan salido porteros jóvenes buenos hace bastantes años (Casillas lleva casi 10 años jugando, Reina está en Inglaterra y Valdés… bueno bueno no es…). Toda esta gente ya estaba jugando cuando éramos pequeños, jaja, y seguramente aún les queden bastantes paradas por hacer.



En fin, algún día llegará la renovación y los echaremos de menos, pero me recuerda a cuando los Zubizarreta, Buyo, Cedrún, Sempere, Fernando, Jaro… jugaban con 35 hace unos 10 años, cuando los viejos de hoy día empezaban… Como en muchos aspectos de esta vida, también para los guardametas todo forma parte de un ciclo...

Por Cierto: Descanse en paz, Isaac Gálvez, gran ciclista fallecido mientras competía (se había casado hacía 3 semanas y era actual campeón del mundo en pista junto a Joan Llaneras)

23 noviembre, 2006

Los nuevos animales fluorescentes, ¡ya a la venta!

Increíble la noticia que salía hace meses en algunos medios: por fin se habían “fabricado” cerdos fluorescentes. Sí, tras un duro proceso con muchas dificultades técnicas y biológicas se había conseguido inyectar células de algas verdes marinas en un cigoto de cerdo, que daría lugar a un animal normal como los demás, pero con una particularidad muy curiosa: brillan en la oscuridad, son fluorescentes, tanto su piel como sus órganos internos. Sí, hace tiempo que el hombre ha empezado a jugar a ser Dios, y como Dios hiciera cuando creó el mundo (o no, porque se supone que todo lo sabía), el hombre está probando cosas para ver cómo puede mejorar las plantas y animales que le rodean para su beneficio particular (casi nunca pensando en el beneficio general de la Naturaleza).


Cliente-“Hola, quisiera una chuleta de cerdo, pero del fosforescente por favor”.
Camarero-“Un momento caballero, nos tiene que decir si quiere que brille en verde clorofila o en amarillo fosforito”.
Cliente- “En verde, claro”.
Camarero- “Bien, un momento”.

Al rato obtenemos el filete, y en efecto brilla en colorines, e incluso las patatas nos saludan contentas de que nos las vayamos a zampar. Sí, la salsa brilla como con purpurina y en el plato hay una rama azul de perejil. ¡Maravilloso mundo este de la genética!


¿Y quién ha pensado en los cerdos? Claro, no tienen el mismo valor que un ser humano y se les puede hacer todo como a cobayas. ¿Se creará quizá una subespecie de cerdo mejor adaptado a las circunstancias que acabará con el puerco común? Quizá los mejores “gourmets” lo incluyan entre los platos más deliciosos y los restaurantes pongan en el menú un buen filetón fluorescente de jabalí. ¿Son posibles las personas fluorescentes? Eso lo dejo ahí, pero seguro que sí, y entonces no hará falta encender la luz por la noche porque bastará con "brillar" un poquito para mirar la hora del despertador, o cuando se vaya la luz no hará falta ir por una vela, no, porque nuestro
Vale, esto se ha hecho para ayudar en los transplantes, y llegamos al interrogante ético de siempre: ¿están la Naturaleza, el planeta, el Universo y todo lo que hay en él a simple disposición de esta especie (los humanos) que está al borde de provocar un colapso por su superpoblación y maltrato al mundo que le rodea? ¿Vale todo? La respuesta es que sí, que vale todo, pero algún día pagaremos el precio que tiene todo esto. Algún día la liaremos y entonces no habrá marcha atrás ni nadie a quién llamar para que nos lo arregle…


Inyectaremos unos animales en otros, unas plantas en otras, unas personas en otras, y no sabremos ni lo que tendremos. A pesar de todo, sigo feliz, aún sin ser transgénico, y pienso si quizá ya el año que viene haya un pavo fluorescente en mi menú de Nochebuena.

18 noviembre, 2006

Los extraños locos del baloncesto

Dijo el seleccionador de baloncesto de España en la celebración del título de Campeones del Mundo que a partir de ahora había una palabra que iba a ser muy importante: BA-LON-CES-TO… Lo cierto es que ningún medio de comunicación ha puesto demasiado de su parte para que lo sea y ni siquiera los aficionados “profanos” se han acercado a observar ese "objeto extraño" (como sí ocurrió tras la vieja medalla de plata de Los Angeles’84). Por mí, como si ahora vieran los partidos de la tele 5 millones de personas… me gustaría (al contrario que otros que sólo quieren su deporte para ellos y por ejemplo critican a millones de personas que ven la Fórmula-1 sólo porque está Alonso, como si ellos no hubieran empezado a verla por Piquet, Prost, Senna, Schumacher o cualquier otro… ay, hipocresía).

Yo hasta hace mes y pico no había jugado al baloncesto (contra gente y en las canastas de 3,05 metros de altura). Ya había pensado intentarlo, pero fue a raíz de una pequeña lesión cuando dejé temporalmente a “mi amiga” la pelota de fútbol, con la que bien me llevaba, y me pasé a la de baloncesto. Ahora, veo que somos tipos raros, ¡qué locos están estos basket-adictos!:

Los aficionados al basket son gente que no ve los resúmenes de los partidos el domingo por la tarde, ven ZonaBasket el lunes; no ven el partido del Plus del domingo o el de La Sexta el sábado, ven el de La 2; no juegan a la Liga Fantástica Marca, juegan al SuperManager ACB; no juegan al ProEvolutionSoccer, juegan al NBA Live’07; no van a entrenar a pabellones llenos de gente, entrenan en un ambiente íntimo y familiar; no dicen falta, extremo, gol, delantero, centrar, portería… dicen palo, tapón, rebote, pivotar, doblar, cortar…; no idolatran a Beckham, Ronaldinho, Puyol, Milito, Jesús Navas, David Villa… idolatran a Gasol, Navarro, Planinic, Borchardt, Calderón, Scola…; no llaman a los equipos por el nombre de la ciudad: Madrid, Zaragoza, Barcelona, Sevilla, Valencia…, los llaman por el nombre del patrocinador: Bruesa, Winterthur, Tau, Pamesa, Unicaja…; y su selección preferida no cae siempre en cuartos de final, son Campeones del Mundo. ¡Vaya mundo más extraño!

Y esto vaya por los buenos momentos que me han hecho pasar allí en el “playground” de La Chana, donde tan bien me acogieron pese a ser un principiante: Paco (y Eli, xD), Félix, "Maganto", Roberto, Migue, Álvaro, Fran, Alberto, Guillermo, Diego, Andi, Jose, Javi, Juanlu, Borja, Juanjo, Carlos, Gerardo, Donald, Manolo y algunos más… Ambiente sano, amistoso y acogedor, ¡qué más se puede pedir!

También va por todas las personas a las que les gusta algo pequeño, insignificante, irrelevante para la mayoría; pero que de algún modo les hace sentirse distintos, diferentes en el buen sentido de la palabra y les refuerza su personalidad. Potenciadlo, ¿por qué no?, no tenéis por qué hacer lo que por todos sitios se os presenta, si no os gusta. Eso sí, una cosa digo a toda la humanidad desde aquí, a niños y mayores: Si alguna vez no tenéis con quién jugar, a lo que sea, ¡llamadme!, porque no hay cosa más triste en este mundo que no tener con quién jugar (que se lo digan a muchos niños que juegan solos en sus cuartos porque sus padres no les hacen caso…).

15 noviembre, 2006

Gracias a un montón de gente (y III)

Gracias por el ritmo, por los latidos, por el zapateo, por las palmas, por los golpes de bastón, por el cabeceo, por el aleteo, por el suave cacareo, por el musical canto del cuco, del ruiseñor; gracias por el tiempo, por el espacio, por la vida para vivirla en ellos, por la muerte, para vivirla en otros lugares; gracias por los monumentos, por los palacios, por los jardines, por las torres, por los edificios antiguos, por los modernos, por la vieja escuela, por la nueva, por las recoletas plazas, por las cabañas, por los cobertizos, por los graneros y las piconeras; gracias por la palabra, por la letra, por el vocabulario, por nuestro entendimiento que nos permite jugar con ellas, por el de los demás, que nos permite comunicarnos con ellos; gracias por las plumas, las pelotas, las canicas, las figuritas, los llaveros, las estampicas, los yo-yo, los cochecitos, las ruedas, las combas, las caretas, los parches de pirata, las patas de palo; gracias por el calor del invierno, por el frío del verano, por la primavera y el otoño, gracias por el solsticio, y el equinoccio, por los años bisiestos y las lunas llenas, por los eclipses y los meteoritos; gracias al que nos dio una manta, una chaqueta, un fuerte abrazo, un frote de brazos, un aliento, al que nos abanicó, al que nos dio agua, al que se separó para que pudiésemos respirar; gracias al que construyó caminos, al que hizo pantanos, al que ideó el desarrollo sostenible, al que pensó en la electricidad, al que pensó en la televisión, en internet, en el cine, en el teléfono, en el fonógrafo, en el submarino, en la energía nuclear, en la eólica, en la solar, en la biomasa; gracias al que nos sopló la respuesta, al que obvió lo obvio, al que no quiso ser desconsiderado, al que nos supo comprender, al que se puso en nuestra situación, al que no supo qué decir, al que dijo lo correcto, al que nos perdonó, al que no nos olvidó nunca; gracias por aparecer en ese momento, por no desaparecer en aquel otro, por entrar en nuestra vida, por salir sin hacer daño, por salir dejando huella, por entrar para siempre, por jurar amistad eterna, por prometer amor eterno, por comprometerse...