Casi curado y a vivir que son dos días
Estaba yo bien, perfecto, vivito y coleando como siempre pasa antes de ponerte malo, o incluso de morirte quién sabe y toco madera (bueno, creo que es aglomerado de ese, pero digo yo que contará, a ver quién encuentra madera ahora en este mundi ideal de polirresinas, revestimientos sintéticos, contrachapados, fibras y vinílicos...). Bien de verdad, que no me dolía nada, vamos, que nada había presagiar los días regularcillos (¡que no es para tanto!) que iba a pasar.
Como suelo añadir en estos casos, y viene bien para ilustrar, ya alguna vez he hablado de salud en este blog, pocas, pues de "Personal" suele tener poco. Una vez justo aludiendo a lo que he comentado antes de que en un segundo todo puede cambiar, y otra con el dichoso coronavirus que en su momento te dejaba confinado unos días en casa.
Total, que sí, que cuán importante llega a ser la salud cuando no la tienes, y qué poca importancia (por suerte) tiene cuando todo va bien. Y así, estaba yo en la fiesta de mi cole el sábado cuando empecé a notarme algo raro en salva sea la parte, que no sabía exactamente qué era, pero que luego evolucionó durante la noche a no poder sentarme casi en absoluto el domingo, y nada, a buscar cremas reductoras de tamaño y de dolor, de picor, de escozor, un cojín con agujero que había en el trastero y echar mano también de paracetamol e ibuprofeno. Sin duda se trataba de una afección aguda y veremos a ver si no ponía en peligro las vacaciones de la semana siguiente.
En fin, el viaje de vuelta en el coche fue bastante regular a pesar del cojín, siendo las noches peores que las mañanas, y por suerte, con el cambio de crema a una posiblemente mejor, la cosa empezó a remitir levemente (lo cual siempre es motivo de gran subida de la moral, porque aunque te doliera 100 y ahora 99, ves la luz al final del túnel), pero no quise cantar victoria en ningún momento, por lo que seguí ahí con la espada de Damocles sobre nosotros, ya que me esperaban unas 10 horas de coche el fin de semana, que iban a ser un auténtico infierno de no mejorar.
Durante la semana hubo un par de días con clara mejoría (aunque seguía fastidiando), pero el jueves una leve recaída ¡justo cuando ya no se podía cancelar la reserva!
Finalmente, durante el viaje fue bastante bien a pesar de las largas horas de coche, en general sin molestias, y hoy podría decirse que estoy prácticamente curado y casi no lo noto (aunque la bici la dejaremos para la semana que viene), así que hasta la próxima y ¡a vivir que son dos días!, que luego te pones malo y no sabes si será la última vez...


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