14 febrero, 2019

Los millenials españoles, quiénes somos exactamente

Desde hace pocos años, una de las palabras modernas más de moda es "millenial", venida del mundo anglosajón y que muchos usan hoy sin saber siquiera a qué corresponde o si lo están haciendo correctamente, simplemente por seguir la moda. El término fue acuñado a finales de los 80 para referirse a los chavales que finalizarían la educación secundaria en el 2000, aunque luego fue ampliado a todos los nacidos en los 80 y por consiguiente al resto de su generación, incluyendo los primeros 90.

El problema es que eso de "millenial" sonaba a "milenio", por lo que al generalizarse el término en los últimos años, mucha gente entendió que el término se refería a los nacidos en el nuevo milenio (o en general "a los chavales que están ahora en el instituto o entrando a la universidad, que aún no saben nada de la vida"), cosa que no era cierta, lo que por culpa de este "falso amigo" genera un auténtico galimatías, ya que hoy por hoy no podemos saber más que por el contexto a qué generación se refiere alguien cuando habla de "millenials", por lo que a veces es imposible de saber.

De hecho, ahora para la mayoría, un "millenial" es "alguien nacido en el año 2000" o "un chaval entre 15 y 25 años" (aprox.), por lo que en vez de corresponder a un rango de fechas de nacimiento o grupo de población inamovible, significa simplemente un rango de edad, lo que podría acabar por crear una especie de "generación sin nombre" o distintivo, la mía, ya que muchos no saben cómo llamarnos a los verdaderos millenials, y dentro de 20 años, los millenials para muchos serán los nacidos a partir de 2015, así que incluso los "postmillenials" dejarán de tener su distintivo...

Para aclarar el tema, vamos a ver la clasificación de la generaciones en España (lo normal es tomar 15 años por generación), y más adelante vamos a poner algunos ejemplos para que podamos diferenciarlas fácilmente. Antes de nada hay que tener en cuenta que las generaciones no son algo exacto al 100%, y difieren según los países (no es igual la evolución cultural, científica o social de EEUU en el siglo XX que la de España, por ejemplo). Se trata de poner una etiqueta a un grupo de gente según su año o década de nacimiento, pero siempre ha de haber matices y fechas "puente" entre unas y otras. Básicamente las generaciones españolas actuales podrían ser:

-Supervivientes: Nacidos en 1934 y anteriores. Ya son muy mayores, pero son las últimas personas vivas que recuerdan la guerra civil, ya que nacieron antes de ella (y sobrevivieron, de ahí el nombre que le pongo). Crecieron en una España desolada, tras sufrir la contienda y toda la posguerra después. La mayoría tuvo que emigrar a las ciudades o al extranjero para poder vivir, y ya de mayores pudieron jubilarse y disfrutar del una pensión, cosa que sus mayores ni soñaron. Pocos recuerdan la luz o el agua corriente, sobre todo en los pueblos. Lógicamente estamos simplificando, ya que en teoría los nacidos en 1919 y antes, formarían otra generación anterior, pero al ser poquitos los que quedan (este año cumplen 100 años), los incluimos dentro de "Los Supervivientes", porque lo son.

-Los niños de la posguerra: Entre 1935 y 1949. Nacieron durante la guerra y posguerra, en una España muy empobrecida y en familias abocadas a la emigración. La mayoría tuvo que emigrar junto a su familia, por lo que sus hijos ya nacieron lejos de sus raíces. Los que se quedaron en sus lugares de origen pusieron de nuevo en marcha el país y consiguieron hacer dinero, y los que se fueron, igual. Todo se lo deben a sus padres, los "Supervivientes". Vivieron una época de austeridad, y fueron educados en la cultura del esfuerzo y sacrificio. Todos están ya jubilados y disfrutan de unas pensiones estupendas. Nacieron ya con luz y radio.



-Baby boom: Son los nacidos entre 1950 y 1964. Nacieron en pleno desarrollismo, en un país en el que la natalidad creció enormemente tras el desastre de la guerra, y crecieron en dictadura.  La Guerra estaba "olvidada", y ya había pan y trabajo de sobra, pese a la crisis del petróleo y la gran inflación del país en los 70. Muchos nacieron ya en los lugares a los que emigraron los "Supervivientes"  y "Niños de la posguerra", y consiguieron buenos trabajos en general y ganaron dinero, mucho más que sus padres, que les abrieron el camino, y con eso se compraron los primeros coches. Como son muchos, sus pensiones las han de pagar las siguientes generaciones, escasas, lo que va a ir creando poco a poco un agujero en nuestra economía. Crecieron ya con la televisión.

-Generación X: Nacidos entre 1965 y 1979. Nacieron con la dictadura, pero crecieron ya en democracia, en un país que se abría al mundo, y que les daba muchísimas posibilidades. Estudiaron la EGB y luego en la universidad y consiguieron entrar en buenos trabajos, aunque la crisis les golpeó duramente cortando su trayectoria.  Son los hijos de los niños de la posguerra, y más o menos pudieron tener buenos trabajos, pese a que muchos tuvieron difícil reciclarse tras la crisis de mitad de la década pasada. Vivieron aún la era "analógica", pero por su juventud se adaptaron bien a la llegada de los cacharros electrónicos, los ordenadores y por supuesto internet.

-Millenials o Generación Y: Entre 1980 y 1994. Llegamos a conocer el mundo anterior a internet y a los móviles, pero crecimos ya con sus inicios y nos cuesta recordar cómo éramos sin ellos. Nos hemos adaptado con facilidad a todo este nuevo mundo. Además crecimos en un país que iba lanzado hacia el estrellato y pensando que íbamos a triunfar, pero un buen día llegó la crisis y la mayoría jamás llegamos ni a pensar en conseguir un trabajo similar al de nuestros padres. A muchos se les conoció como 'ninis' dado que no estudiaban ni trabajaban (más que nada porque con la crisis se acabó el trabajar) y en general somos una generación frustrada con complejo de Peter Pan. La mayoría estudió la ESO. Somos muchos menos que los baby boomers, y hemos sido los primeros que convivimos con gente de otras razas o inmigrantes.



-Postmillenials o Generación Z: Entre 1995 y 2009. Su característica principal es que nacieron en la era digital, y desde siempre conocieron internet, los smartphones o las redes sociales. Era un mundo vertiginoso y lleno de estímulos (infinitamente más que los que tenían sus abuelos, los "niños de la posguerra" y "baby boomers"), que les obligaba a hacer un esfuerzo extra para seguir el ritmo. Ya crecieron con la crisis, por lo que sus expectativas de futuro son menores que los de los "X" o "millenials". No llegaron a jugar en la calle "de verdad", porque la inseguridad y el tráfico hacía imposible dejarlos tan libres como a los anteriores. La mayoría ya tuvo en el colegio compañeros de otras razas, y fueron educados en igualdad.

-Generación Táctil: Esta sería otra generación de nacidos a partir de 2010, aún por cerrar y sin un nombre fijo, y que aún no podemos describir del todo porque aún no han terminado de nacer. Lo que está claro es que no recuerdan un mundo sin aplicaciones móviles y pantallas que no sean táctiles, y están siendo educados en igualdad y tolerancia, a partir de ahí cada uno que saque conclusiones en 2025, que no sé si estaremos para verlo...


----------------------------------------------------------------

Obviamente, los años cercanos al final de una e inicio de otra, están un poco difusos, y es muy probable que según donde miremos encontramos una opinión u otra, pero mi clasificación es estable en el sentido de que todas empiezan en años acabados 0 ó 5 (y todas duran 15 años, lo que permite saber cuándo empezarán y terminarán las futuras. Dentro de cada una, podemos también distinguir un par de generaciones, hagámoslo con las más recientes:

-Baby boom mayores y menores: Unos serían entre 1950 y 1957 (crecieron en los 60 y empezaron a trabajar e incluso a ser padres aún con la dictadura, y luego fueron los jóvenes que con tanta fuerza vivieron la transición). Y otros desde 1958 a 1964 (crecieron ya en los 70 y siendo adolescentes vieron todo el cambio que luego surgió, incluyendo la transición, y luego el comienzo de la 'movida').

-Generación X mayores y menores: Unos serían desde 1965 a 1972 (de pequeños crecieron en dictadura aún, y vivieron toda la movida de los 80 y la explosión de libertad que por entonces hubo). Y otros desde 1973 a 1979 (no recuerdan la dictadura, o nacieron ya en la transición, para después vivir con conciencia el subidón de los 80 y 90 donde España empezó a despegar y a estar en el mapa. Fue la última generación completa que jugó en las calles y que vivió un mundo pre-tecnológico).

-Millenials mayores y menores: Unos serían desde 1980 a 1987 (nacieron ya en democracia, y crecieron en los 90, en años que aún eran "pre-internet" y "pre-movil", y los de los pueblos incluso el mundo "pre-informática". Además entraron en su mayoría de edad ya con la llegada del nuevo milenio). Otros serían de 1988 a 1994 (todos conocieron internet y los móviles desde pequeños, y la llegada de las redes sociales les pilló en la adolescencia)

-Postmillenials mayores y menores: Unos serían de 1995 a 2002 (no recuerdan el mundo sin móviles o sin internet). Y otros serían desde 2003 a 2009 (no recuerdan el mundo sin redes sociales o aplicaciones de móviles, la mayoría no pasó de jugar en parques o jardines porque el mundo se había vuelto demasiado peligroso).

-Generación Táctil mayores: Unos serían desde 2010 a 2017 (la mayoría tuvieron un móvil desde la cuna para entretenerse, el resto está por ver). Otros serían a partir de 2018, y son los hijos de los "millenials" y nietos de los Baby Boomers.

-------------------------------------------------------



Y para terminar, hagamos unas referencias para distinguir a las distintas generaciones e incluso a los mayores y menores dentro de cada una:

-Acontecimientos sociopolíticos: Si no recuerdas a Franco vivo, eres Generación X (menores). Si no recuerdas la caída del Muro de Berlín, eres Millenial. Si no recuerdas el fin de milenio eres Postmillenial.

-Acontecimientos deportivos: Si recuerdas la Eurocopa del 64 eres Baby Boomer (mayores). Si recuerdas el Mundial 82 no eres Millenial. Si viste correr a Induráin, no eres Postmillenial

-Música: Si recuerdas a España ganando Eurovisión, no eres Generación X. Si recuerdas al "rey del pollo frito" no eres Millenial. Si no te acuerdas de cómo era la vida sin Operación Triunfo, eres Postmillenial

-Cine: Si recuerdas poner cintas en un vídeo 2000, seguramente no seas millenial. Si viste películas con censura, eres Baby Boomer o Generación X (mayores). Si recuerdas de siempre el cine 3D, eres Postmillenial.

-En casa: Si conociste Infovía, eres Millenial (mayores). Si tuviste uno de esos Spectrum, eres Generación X. Si el primer televisor que conociste fue plano, eres Postmillenial.

-Baloncesto: Si recuerdas Los Ángeles 84, no eres millenial. Si recuerdas el "Angolazo" o el "Chinazo", sí (pero de los mayores). Si recuerdas el debut de Navarro y Gasol con la selección no eres postmillenial. Si recuerdas el Oro Mundial 2006 o la plata de Pekín, no eres postmillenial de los menores (sino de los mayores).


Como comentamos al principio, muchos asocian "millenial" con los chavales que ahora están en la adolescencia, por lo que se está creando toda una generación sin nombre, ya que si los anteriores a 1980 son Generación X y los posteriores a 1995 son millenials, ¿entonces qué somos nosotros, apátridas? Esperamos haberlo aclarado, pero el mucho repetir algo hace que sea verdad, y probablemente en el futuro nadie sepa como nombrarnos a los nacidos en los 80, dada esa usurpación del término millenial que nos debía definir. Quizá acabemos siendo más "Generación X" (sin nombre) que los propios "X".

En fin, seas un baby boomer, un generación X o un bebé táctil, o estés a caballo entre dos de las generaciones, lo que sí esperamos es que por fin no tengas dudas y sepas quiénes somos nosotros: los millenials.

10 febrero, 2019

Plagiarme a mí mismo, un derecho

Hace pocos meses tuve una especie de 'deja vú' al escribir un post, que me hizo pensar que quizá ya había hablado sobre eso, lo que me llevó de camino y tira porque me toca a escribir otro más adelante, que titulé "Repetirme, ¿derecho o alzheimer?", en el que divagaba sobre la posibilidad de repetir algún post más adelante, o simplemente alguna idea, que ya son 1000 artículos, muchos los escribo automáticamente cuál robot y casi no podría acordarme de todos.

El caso es que pensaba entonces que no me había pasado algo así, pero el otro día, cuando repasaba cuánto, cuándo y cómo se había hablado de "Dinero" en esta bitácota, al preparar el post de "En qué gastar el dinero", me di cuenta de que había hablado exactamente de lo mismo, con 3 años de diferencia.

La idea era "donar el 0,7% de nuestro dinero a los pobres", y ya digo, es que ambos post se parecen tanto que dan la impresión de ser un plagio.

En los títulos hay un matiz, que es que uno habla de donar de nuestros ingresos en general (por tanto quien gana 1200 euros donará 8,4 euros), y otro de donar de lo que nos sobra (por tanto quien gana 1200 euros pero se gasta 1080 euros, donará sólo 84 céntimos. Curiosamente el post más actual ya hablaba en los segundos términos, siendo una entrada un poco más avariciosa, supongo.

A continuación podéis ver el comienzo de cada uno, ambos casi calcados, hablando del 0,7%, de la ayuda al desarrollo y de los países que ya la habían adoptado.



--Imagen de verano de 2014 --


--Imagen de diciembre de 2017--



Curioso más aún es que en cierta manera en el primero me comprometí a donar el 1% de lo que ganaba (lo hice) a causas sociales, y en el segundo, no me comprometí ya a nada, aunque sí dije que podría hacerlo, y también con ese 1%.  Es decir, la idea tras 3 años es la misma (y es lógico, pues lo ha escrito la misma persona, y sin saber que ya lo había hecho, por lo que no puede acusárseme de chaquetero ni mucho menos).

En fin, no os molesto más, sólo era una pequeña reflexión y un 'mea culpa', pues sí, cuando hablé de repetirme, no me di cuenta que ya me había repetido, y pensando pensando, quizá podría pensar que ¿y si los 1000 posts no fuesen más que los mismos 10 repetidos 100 veces y no me hubiera dado cuenta? ¿Quizá todos lo sabían ya y nadie se atrevió a decirme que iba desnudo como el emperador?

Bueno, dejaremos el escarnio para otra vez, de momento, borrón echado, post repetido, pero a mucha honra, y como buen escribano, aquí quedó ese borrón echado.

05 febrero, 2019

15 temas bomba para discutir (11- En qué gastar el dinero)

El dinero, ay, el dinero... qué haríamos sin él, ¿se puede hacer algo decente sin dinero? ¿En qué gastan el dinero los ricos? ¿Y los pobres? (el poco que tienen, claro) ¿Gastamos el dinero adecuadamente o lo despilfarramos como si no hubiera un mañana? ¿Ricos tacaños y pobres desprendidos? En fin, hoy tratamos sobre en qué o cómo gastar el dinero.

Este es un tema que recientemente con la llegada del capitalismo, y más reciente aún la del capitalismo salvaje, cobra mucha importancia. Antes funcionaba el trueque, y sólo los ricos tenían dinero, más allá de las viejas monedas heredadas de la abuela. Pero hoy todos más o menos tenemos un sueldo (aunque a veces más bien deberíamos llamarlo subsidio), unas bocas que alimentar y una sociedad de consumo en la que participar, por lo que nos surge la pregunta de en qué gastar el dinero.
 
Unas personas suelen gastarlo en cosas de primera necesidad (ya sabemos, la comida, el vestido, el techo, etc.), aunque otras incluirán el ocio en mayor o menor medida. Otros lo gastan en coches, o en comida a mantas, o en viajes y caprichos, en móviles de 1000€, o serán más espartanos y no merece la pena...

Luego están los que son 'más encogíos que un chotis' (ver las comparaciones porcuneras) y aunque sean directivos de una empresa deciden no gastarse en el Canal Plus su sueldo de 6000€ al mes, así que prefieren piratearlo; y a la misma vez otros pobres que son unos estrafolladores (ver insultos raros de España) y casi sin tener para llegar a fin de mes se compran un móvil de 800€, aunque luego se ahorran el dinero del seguro y se les rompe el cristal... 

Pero lo que es cierto es que el dinero está para gastárselo y disfrutar, porque en el cementerio no vale de nada, y nadie te va a agradecer la herencia que les dejes, porque incluso al que crees haber beneficiado, estará desdichado por aquello que no pudo tener, pues así somos. Entonces, gástatelo y disfruta ahora, guardando algo para la vejez, cuando tendrás poca salud para disfrutar y pocas ganas de hacerlo.

Y mientras no lleguemos a eso, ¿en qué gastar el dinero?



Echemos un vistazo a los puntos principales a valorar:

1-Cuál es exactamente la discusión:  Aquí tenemos varias vertientes, ya que no se trata de una dicotomía "sí-no", de forma que hay distintos conceptos, casos o situaciones en los que hacernos la pregunta, como por ejemplo:

-En qué gastar el dinero que nos sobra, una vez descontados los gastos básicos (que serían la vivienda y sus suministros típicos de luz, agua, gas, calefacción, seguros, etc., la comida, el vestido y el transporte).

Lógicamente los gastos básicos son casi obligatorios, son la "bajada de bandera" por el mero hecho de vivir en esta sociedad actual, por lo que a partir de ahí se considera que el resto del dinero "nos sobra". Aquí entraría la discusión de si gastarlo en ocio puro y duro, en carísimos cacharritos electrónicos que son casi de usar y tirar hoy en día, en hedonismo puro, ya sea en más comida, ya sea en viajes de placer o en un spa, o también en espectáculos (que cada vez son más caros).

-En qué gastos básicos merece la pena gastar más dinero y en cuáles menos.

Aquí, aunque hemos hablado de gastos casi obligatorios, siempre se puede escatimar más en unos que en otros, y habría que ver si gastar más en comida y menos en ropa, si merece la pena más en calefacción, en luz, agua, etc... pero al fin y al cabo sí habría que decir que lo lógico es gastar lo que haga falta, por lo que discusión discusión no habría en este caso.

-Pagar ya o pedirlo prestado mientras. ¿Merece más la pena alquilar, comprar a plazos o pedir un crédito (con los correspondientes intereses), o directamente comprar a tocateja?

Aquí hemos de tener en cuenta que hay ciertos productos que valen mucho dinero, más del que muchos manejamos o llegamos a ver en nuestras cuentas, por lo que la única opción que nos queda si queremos tenerlos es la compra a plazos, el alquiler o pedir un crédito, con los consiguientes intereses que encarecen en lo menos un 25% el producto.  Entonces entraría la duda de si merece la pena acabar pagando más o no, pero es que si no lo hacemos así, tendríamos que ahorrar durante años, perdiendo el disfrute todo ese tiempo hasta poder comprarlo.


2-Posturas posibles:  Se trata un poco de actitud ante la vida. Habría unos 3 tipos de personas:

-Los muy agarrados: Siempre cierran los grifos inmediatamente y apagan la luz al salir de todas las estancias. Jamás comprarían un móvil (como mucho el que te dan las compañías). Sólo van a espectáculos gratuitos, y siempre aprovechan descuentos y cupones de los supermercados y prefieren ir a 4-5 antes de comprar para conseguir los mejores precios. Jamás comprarían algo a plazos porque saben de los intereses. No hacen grandes viajes porque valen mucho, ni compran coches caros, pero ante la necesidad sí que compran cosas.

-Los ni uno ni otro: También tienen cuidado con los gastos de la casa, pero menos. Se compran móviles pero de menos de 250 euros. Disfrutan con los espectáculos gratuitos pero aceptan pagar por las cosas que realmente les gustan. Aprovechan descuentos pero como mucho miran 2 sitios antes de comprar. Tampoco comprarían a plazos. Sí realizan algunos viajes, aunque prefieren sitios más cercanos y baratos. Tampoco compran coches caros, pero a veces no les tiembla el pulso cuando necesitan algo de verdad.

-Los alegres: Dejan luces y estufas encendidas sin tanto cuidado. Compran móviles de más de 300 euros. Van a menudo a comer fuera, pero no de tapas, y pagan sin dudar espectáculos sin que sean de sus ídolos. Van a un hipermercado sólo y ahí compran todo, sin mirar descuentos. Compran a plazos lo que hace falta y tampoco se preocupan de los intereses. Viajan a donde les place, aunque sea al otro lado del globo, y se compran coches que da gusto enseñar a los demás, que se quedan con la boca abierta.

Dentro de esto, seguramente vamos a encontrar en cada caso por tanto 3 posturas diferentes, y así con todo. 2 ejemplos:

-¿Qué vino comprar para esta Navidad? (Agarrados: de 2,5 euros; Ni fu ni fa: de 5 euros; Alegres: de 10 ó más).

-¿A qué hotel vamos a ir este fin de semana? (Agarrados: de 35 euros; Ni fu ni fa: de 55 euros; Alegres: de 80 ó más).

Y así sucesivamente se sucederían las posturas.

Lógicamente hay que tener en cuenta que esto sería para personas que ganen entre 1000 y 2000 euros. A partir de ahí, ser Agarrado es más difícil, porque el dinero sobra, así que casi todo el mundo sería de los "alegres", por lógica.




3-Matices posibles:   En este caso no es que existan matices realmente, pero es lo que comentaba antes, según el dinero que ganes opinarás una cosa u otra.


4-Historia:  Antiguamente la mayoría de la población compraba sólo para tener sus necesidades vitales cubiertas, de las que hemos hablado antes. Compraba o hacía trueque, por lo que más allá de eso no había posibilidad de gastar dinero.

Con la llegada del capitalismo y la economía de mercado, comenzamos todos a recibir sueldos que superaban las expectativas de nuestras necesidades, por lo que comenzamos a gastarlos en cosas que realmente no necesitábamos, y que esa sociedad nos forzaba a comprar con su manipulación.

Hoy en día, estamos inmersos ya en el capitalismo salvaje, en una evolución más allá, que nos convierte más allá de los seres humanos alienados que éramos en la ola anterior, en meros consumidores. Los productos se hacen para que se rompan y tengamos que comprar otros, entrando en la cadena que actualmente lleva al mundo a la destrucción...

Hoy en día, a muchos les sobran 500 ó 1000 euros todos los meses, incluso gente considerada "pobre", aunque también hay muchos "de clase media" que casi no llegan a fin de mes, e incluso ricos como Susana Díaz con unos pocos euros en su cuenta corriente, qué lástima. Y todos ellos seguro que tienen esta misma duda.



5-Frases míticas: "Poderoso caballero es don Dinero", "Nunca gastes tu dinero antes de tenerlo", "El cuento de la lechera", "el tiempo es dinero", "el dinero no da la felicidad pero ayuda", "viva el mal, viva el capital" (y aquí otro homenaje a Lolo Rico)


6-Mi experiencia: Dado que ya puse antes los 3 grados de gasto, simplemente tendría que posicionarme en uno de ellos, y sería el de "Ni uno ni otro", con rasgos de agarrado, ya que sí insisto mucho en apagar luces y agua, pero a veces no me importa, e intento no derrochar en cosas más allá de las que necesito (un ejemplo muy tonto es el del móvil, donde el 90% de la gente usa un dispositivo varios cientos de euros más caro del que realmente necesitan, sin darse cuenta de que por menos tendrían lo mismo y no notarían la diferencia), aparte de eso, me gusta lo gratis como a todos, pero no me importa pagar por un espectáculo a veces, y también salir fuera no siempre de tapas.

En fin, diría que hay una vez cubierto lo básico, también hay que gastar el dinero, siempre que haga falta, y a menudo cuando nos apetezca o casi necesitemos salir, que nos dé el aire, pero siempre con esa moderación. Mejor comprar a tocateja que a plazos, al final lo barato sale caro.


7-Resultado habitual: En este caso al final unos acaban siendo tachados de encogíos y otros de locos. Los que gastan mucho en coches o en fiestas dirán que es lo que les gusta, que les hace felices, que hay que vivir; y si se compran juguetes tecnológicos caros dirán que es porque lo valen, porque tienen cosas que el resto no. Los que gastan poco dirán que el resto están alocados por el capitalismo, que hay que ahorrar un poco más, que nos estamos volviendo tarumbas, y que ellos gastan lo que necesitan, que son igualmente felices.


8-Qué dicen los imparciales: Yo diría que por el hecho de ser persona te encuadras en alguna de las clasificaciones, así que no habría imparciales.

Sí habrá gente que de pronto nos sorprenda gastando un dineral cuando se encuadran en los "agarrados",y otros de los "alegres" que un día dicen que cierran el grifo y no pagan, quién sabe...


9-Qué dice este blog: Esta vez sí es un tema que he comentado bastante, por ejemplo en cuanto a en qué gastar el dinero los gobiernos (ya se sabe, si en cosas sociales o en las otras, según derecha o izquierda), hablando del dinero cuando hay miles de vidas en juego.

También en lo individual, hablé de qué hacer cuando te dan dinero infinito, en este caso para operarte; de si donar el 0,7% de nuestros ingresos, que también estaría muy bien, pues no todo el mundo tiene ese gran "problemazo" de en qué gastar el dinero, e incluso muchos acaban viviendo por encima de sus posibilidades, que también pasa. Por supuesto en el tema tan manido de los móviles (pues quieras que no ya son un nuevo bien básico, hablé de esa necesidad que nos inculcan de cambiar cada 6 meses de dispositivo).


10- Otros: Simplemente recalcar que me he referido mucho más a gastos personales, a en qué emplear el dinero doméstico, pero también está el tema del dinero gubernamental, del dinero municipal, del dinero en una asociación, en una agrupación, etc... Siempre habrá gastos y siempre habrá que emplear dinero en ellos, y no siempre estaremos de acuerdo.

Eso sí, esta discusión, sin dinero, difícil...

-----------------------------------------------------------------------
Otras entradas de la serie "15 temas bomba para discutir":
0- Introducción
1- Fútbol
2- Matrimonio
3- Cigarrillo
4- Homosexualidad
5- Amistad hombre-mujer
6- Cirugía estética
7- Manipulación genética
8- Pena de muerte
9- Aborto
10- Igualdad de Género
11- En qué gastar el dinero
12- Tecnología
13- Mascotas
14- Religión
15- Política

31 enero, 2019

Perdiendo por 27 a 0

Imaginemos la situación: partido de fútbol de alevines entre el Real Gran Ciudad "B" y el Villaplana de la Redecilla, a un lado jóvenes promesas que quizá algún día jueguen la Champions, y a otro lado unos chavales de pueblo pequeño que sólo toman esto como una diversión más. El resultado final lo dice todo: ¡¡ 27 a 0 !!

Un padre del Villaplana increpa al entrenador del Gran Ciudad por haber seguido animando a sus chicos a que metan más y más goles a unos rivales que acaban llorando avergonzados por la paliza recibida. El entrenador le dice que esto es un deporte de competición, y que no sería profesional decirles a sus jugadores que se dejen ir. El padre le dice que no tiene corazón, que en las categorías inferiores se está para enseñar a divertirse jugando, que eso no es el Mundialito... y así con todo.

En mi opinión no se trata de decirles a los mejores jugadores que dejen de jugar como saben, que se retengan y jueguen mal aposta, simplemente para no humillar a los que hoy en día son peores, porque quizá eso sería humillarles más, pero sí puede haber varias alternativas para que todos ganen, porque... estaréis conmigo en que ganando por 27 a 0 no se aprende demasiado. El equipo superior podría aprovechar un partido frente a un rival tan débil (qué te digo yo, quizá a partir del 10-0, que ya parece que el partido está resuelto) para probar otras cosas:

-Enseñar a los laterales y extremos a jugar a banda cambiada
-Permitir jugar a chicos que no lo hacen tan a menudo
-"Obligarse" a jugar como mucho a dos toques
-Disparar a puerta sólo con la pierna mala
-Sacar siempre el portero en largo para ensayar ese tipo de juego, etc.

No se trata de dejarse, pero sí de ponerse uno mismo más dificultades que sirvan por un lado para sacarle mucho más partido al encuentro y a la misma vez para permitir al rival un respiro. Quizá el partido acabe igualmente con una paliza, pero seguro que todos se lo pasan mejor.



A esto, también decir que las categorías inferiores españolas están llenos de entrenadores frustrados y sin alma, capaces de mandar a sus chicos presionar al rival a muerte cuando ganan por 15-0. El problema no es que lo hagan, el problema es que algunos no se dan cuenta de que en su equipo están los 10 mejores chicos de la provincia, los 10 chicos más altos y más fuertes, los 10 chicos de más edad dentro de la permitida, mientras en el otro sólo hay 10 chavales de pueblo, sin selección natural alguna, sólo los 10 que se apuntaron a jugar, muchos con 1 ó 2 años menos que los de la ciudad. ¿Tiene eso algún sentido?  Pues sí, a esos entrenadores les quitaría el carné, la verdad... O les daría una lección obligándoles a entrenar al equipo pequeño, a ver si así aprenden... Seguro que aprenderían mucho más.

Por otro lado, decir que tampoco podemos volvernos locos con lo de traumatizar a la infancia. Todos hemos perdido alguna vez de paliza con alguien, y no ha pasado nada, al revés, nos hemos picado para intentar mejorar la próxima vez, aunque la diferencia fuera brutal, aunque meter un solo gol o hacer un solo disparo a puerta ya fuera un récord mundial.

En mi caso, recuerdo que en la escuela, en 4º-5º jugábamos a menudo en los recreos un partido frente a chicos de 2 cursos superiores, con la diferencia enorme de calidad y fuerza que eso suponía, y con la retahíla de derrotas que significaba. Eso lógicamente nos hizo mejores en nuestro intento por ganar alguna vez (que alguna vez ganamos), y aunque no es exactamente el caso del que hablamos, cuando perdíamos de paliza, simplemente nos cabreábamos y olvidábamos...

También recuerdo haber jugado en un equipo de "retales" en verano, con gente que apenas sabía ni tocar la pelota y recibir alguna paliza de los mejores, y no pasaba nada, o tantas y tantas derrotas que uno se lleva en la vida, a veces unas más abultadas que otras, y sin embargo entonces nadie vino a decirle al rival que se dejara ir, y quizá nosotros mismos nos hubiéramos enfadado de haber visto algo así.

Por eso, mi propuesta sería clara: autodificultarse un poco las cosas, para el equipo superior, intentando no jugar en las mejores condiciones posibles, en los mejores puestos posibles, haciendo lo que mejor sabemos hacer, sino intentando potenciar lo que se nos da peor, aprovechando ese partido para practicarlo.

Ojo, no es cuestión de hacer ver a los que no son tan buenos que aunque no valgan nada, siempre habrá alguien que les facilite las cosas, no, tampoco sería buen aprendizaje; simplemente se trata de hacerles ver que todos podemos divertirnos en este mundo, en esta vida, porque al final de eso es lo que se trata, y quizá un día los que ahora son apalizados acaben jugando contra otros peores, y sólo si entonces ellos recuerdan que un día perdieron 27 a 0 pero se lo pasaron como nunca, permitan a los que ahora van a derrotar, pasarlo tan bien.

Y es que no lo olvidemos: nuestro niño no va a jugar nunca en el Real Madrid, porque es más fácil que nos parta un rayo a que eso pase, y lo que está ahí es para divertirse y no humillar a nadie, porque siempre habrá algo en lo que ese alguien podría humillarle también a él, y entonces quizá ya no nos gustaría ni le aplaudiríamos tanto, porque quizá no deberíamos preguntar: "cómo habéis quedado", sino: "cuánto os habéis divertido".

27 enero, 2019

Mi #10yearschallenge, aquí hace 10 años

Estos últimos días está de moda en redes sociales lo que se llama el #10yearschallenge, que consiste en poner una foto de hace 10 años y una foto de ahora para ver cuánto hemos cambiado. Como buen 'millenial', no voy a ser menos, pero en vez de usar las redes sociales lo dejaré por aquí.

En primer lugar y echando la vista atrás a ese "Cómo éramos", tendría que recordar qué escribía por aquí justo ahora hace 10 años. Se trataba de una entrada con vídeo, llamada Cuando fuimos los mejores..., que me surgió al ver el vídeoclip de "Memoria de jóvenes airados", de Loquillo, donde aparecían varios ídolos de mi infancia (qué casualidad, justo este mes hablaba de los ídolos deportivos de la infancia y aparecían algunos de ellos como Epi y "Jimix"). Justo en el artículo me preguntaba cómo o dónde se nos fueron o habían pasado esos últimos 20 años. Pues bien, ahora lo tendría que retocar a: "cómo han pasado estos últimos 30 años".

En cuanto a la parte gráfica del #10yearschallenge, que no voy a dejar pasar para hacer las cosas bien, recuerdo que hace no mucho publiqué varias fotos en plan "foto-película" de 4 fotogramas llamada "si es que se veía venir", que se referían a una época pasada hace más o menos 10 años, por lo que una de ellas podría servir para comparar, así que ahí la tenéis, mi #10yearschallenge...




Ahora podría incluso invitaros a sacar las 7 diferencias, pero no voy a hacer... no, porque casi ni llega a haberlas. Hala, nos vemos en el post de 2029, lo que no sé es si para entonces seguiré teniendo la chaqueta (que sí, que no os preocupéis, ahora dan subvención por las reliquias  xDD)

22 enero, 2019

Cuando un 8 es un 0, encuestas de satisfacción

"A continuación le pasaré una encuesta de satisfacción, pero por favor, póngame un 9 ó un 10, porque para la empresa un 8 es como un 0".

Supongo que a la mayoría nos ha ocurrido este caso, que nos digan semejante frase tras realizarnos un servicio, ya sea de venta, compraventa, atención al cliente, posventa, etc...  La típica situación en que somos clientes que acudimos o llamamos por teléfono, y una vez finalizado este servicio del que hablamos, nos pasan una encuesta de satisfacción, que supuestamente trataría de ver cómo de contentos estamos con la atención recibida o los trabajos realizados, con el objetivo de valorar la calidad del trato que nos han dado y por supuesto del producto que hemos comprado, arreglado, intercambiado, o de la información que hemos obtenido.

Lo cierto es que las encuestas de satisfacción son muy valiosas para quien da el servicio, ya que le permiten saber cómo le valora el cliente, qué puntos fuertes y débiles tiene y qué evolución positiva o negativa tiene en el tiempo, lo que da la posibilidad de mejorar unos aspectos o reforzar otros.

El problema viene cuando a ti una empresa te pide rellenar la encuesta y te obliga a poner la nota que ellos quieren, ya sea chantajeándote emocionalmente el comercial o empleado con que la nota es para él y menos de 9 es un suspenso (y por tanto piensas que lo van a despedir o algo así por semejante porquería de nota), haciéndote algún regalo en caso de que la rellenes con buena nota, o directamente no poniendo en la lista desplegable nada más que los valores 9-10 (verídico, lo he llegado a ver)... Eso habla fatal de la empresa, y de camino dan casi ganas de llorar al ver el podrido sistema capitalista en el que nos encontramos.



En este caso, lo normal es que si no estás contento del todo, le pongas un 9, ya que el 8 es un 0 ó un suspenso, evidentemente, para no arruinar la vida al pobre empleado o comercial, no sea que le echen nada más ver la nota. Nadie en su sano juicio, ni siendo la peor persona del mundo, se atrevería a poner notas como un 6 ó un 7, que de toda la vida han significado "Servicio bien" o "Servicio notable", a riesgo de ser tachado de personaje sin corazón.

Y luego, y aún mejor y para remate total, recibe uno la publicidad de la empresa, o la ve en los carteles en el propio centro y ve cosas como: "nuestros clientes nos ponen un 8,75 de nota", y claro, pienso: «Joder, qué pedazo de nota tienen, eso es que dan un gran servicio y los clientes están contentísimos con ellos, voy a fidelizarme y fidelizarme y fidelizarme...», pero no... resulta que si tenemos en cuenta que las notas posibles son 8-9-10, o como podríamos simplificar: 0-1-2, o incluso 0-5-10 para usar la escala típica del 0 al 10, la nota media es un 3,75 sobre 10, por lo que entonces debería haber pensado: «Joder, qué nota tan mala tienen, es la última vez que paso por aquí, directamente me voy a la competencia, estafadores...».

Todo esto ocurre debido a que este tipo de encuestas usan un sistema de puntuación bastante popular últimamente (y que me parece muy útil) llamado Net Promoter Score (NPS), que se basa en considerar que los que ponen un 6 o menos no están nada contentos con la empresa, los que ponen un 7 u 8 no la recomendarían, y los que ponen un 9 ó 10 están tan contentos que sí la recomendarían a todos sus conocidos. El problema es que se está falseando el dato por parte de las empresas, ya que el cliente debería pensar que está valorando en una escala de 0 a 10, sin siquiera conocer esa consideración, pero previamente se le está predisponiendo negativamente a poner una nota por debajo de 9, lo que significa mentir dando una opinión que no es la suya real.

¿Para qué nos intentan engañar con artimañas como esas? ¿Para qué inventarse y llorar diciendo que un 8 sería un suspenso, cuando luego la empresa se jacta en su publicidad de tener un 8,75 como nota (haciendo creer que es en una escala de 0 a 10 y no de 8-9-10)?



Desde aquí os sugiero renunciar a hacer este tipo de encuestas si antes os predisponen a puntuar de cierta manera, pues así son engañosas y en nada ayudan al empleado que os ha dado el servicio, ya que al final la empresa sabe que las valoraciones son sólo mentiras piadosas y para nada las tendrá en cuenta a la hora de su futuro laboral. Sin embargo, si nadie rellenara estas encuestas, la empresa dejaría de usarlas como falsa publicidad...

Y luego piensa uno en la preocupación que yo tenía cuando los alumnos realizaban las encuestas de satisfacción, con valoración libre de 1 a 5, donde normalmente la media era un 4,5 más o menos, lo que podríamos ver como un 9 (salvo si tenemos en cuenta que la escala era de 1 a 5 y no de 0 a 5), y donde el que estaba enfadado por algo o simplemente era un rebelde con causa, te plantaba un sonoro "1" para hacer media con mejores notas, hundiéndote en la miseria. ¿Y pasa algo? Pues no, para eso estamos, y faltaría más que uno ni siquiera pudiera dar su opinión.

Si no predispusieran a sus clientes, es normal que las valoraciones bajaran, y mucho, pero así sí serían valoraciones reales, de clientes reales, con problemas reales y satisfacción real, que en ellas estaría diciendo a la empresa qué opinan en realidad de ella, y cómo piensan que podrían mejorar su servicio. No como ahora, que sólo son encuestas de autobombo.

Aviso a navegantes, a la próxima que me mande una encuesta de satisfacción, le pondré la nota que se merezca...

16 enero, 2019

Mis ídolos deportivos, cerrando una etapa

Los ídolos deportivos, junto con muchos otros ídolos (ya sea cinematográficos, del mundo de la Ciencia, la cultura, las letras o el Nobel de la Paz), son esas personas a las que uno admira con ilusión, defiende con pasión y que hacen que en cierta manera al verlos o saber de sus nuevas hazañas a uno se le hinche el pecho de orgullo sintiendo todo eso como tuyo propio.

Los ídolos son esas personas a las que uno admira y por las que jamás siente, ha sentido ni sentirá envidia, porque simplemente los ama en cierta manera y son tan suyos que incluso rechazaría cualquier acusación a ellos por verídica que fuera.

El idolatrar a alguien suele ser mucho más proclive en la infancia, por lo que la mayor parte de nuestros ídolos en la vida van a ser siempre personas mayores que nosotros, ya que no sé por qué, en cierta manera no es fácil idolatrar a alguien más joven que tú (ya que se entiende aquello de que el joven es el que tiene que aprender de ti o ser tú su modelo, y no a la contra).



Tenemos varios tipos de ídolos según la edad: los primeros modelos de super-humanos que conocemos cuando somos muy pequeños, y que no sólo idolatramos sino que idealizamos y magnificamos ya para siempre; luego llegan otros que conocemos antes o en la adolescencia, y que comienzan a ser verdaderos modelos, no sólo super-humanos, sino realmente y de forma pensada, querríamos ser justo como ellos; luego llegan otros que tienen prácticamente o algo menos de nuestra edad, y quizá en estos casos ya se pierde esa idealización y es más admiración, aunque en cierta manera también se idolatren; finalmente, también podemos idolatrar a gente más joven, pero hay algo en nuestra naturaleza que se opone a ello, permitiéndonos sólo admirarlos a tope, y diríamos que desear que fuesen nuestros hermanos pequeños, hijos o incluso nietos...

Recuerdo mis primeros ídolos deportivos de niñez, que lo serían para toda la vida, allá en los 80 y primeros 90, cuando aún casi ni sabes por qué los idolatras, pero sí sabes bien que ellos son los tuyos, y no otros. Recuerdo que en el ciclismo era más de Perico Delgado que de Induráin (por aquello de que era más veterano y que daba más espectáculo), no sé por qué siempre he tendido a idolatrar a la gente que ya veterana es capaz de permanecer ahí y seguir ganando. El tenis español era un páramo, pero ahí estaba Arantxa para idolatrarla, y también como mujer Blanca Fernández Ochoa y esas primeras hazañas femeninas de nuestro deporte. En el fútbol era del Barça, así que tuve varios de ellos, como Guardiola, Bakero o Stoichkov. En el baloncesto yo era muy de Epi (aunque no llegué a verlo en plenitud) y por ser paisano Andrés Jiménez, en waterpolo de Estiarte y Rollán o en balonmano de Lorenzo Rico, pero ya digo, más o menos todos eran porque ganaban. En el mundo del motor yo era de Aspar o Carlos Sainz, y me caía bien Tarrés y mal Colomer (que venía a quitarle el trono), y en el atletismo de Fermín Cacho, como todos...



Luego fui creciendo y estos primeros ídolos retirándose, y necesitaba otros, otros que aún fueran mayores que yo, y la mayoría los fui conociendo en la adolescencia e incluso alguno (que ya era más admiración que idolatría) incluso recién comenzada la carrera.

En el ciclismo luego fui muy de Carlos Sastre, pero el mío mío era Alejandro Valverde (incluso por delante de Contador que era el que más famoso era). En tenis el mío era Juan Carlos Ferrero, pero se retiró pronto, y mientras fui idolatrando a gente que iba llegando a veterana como Corretja, Moyá o David Ferrer. Por ejemplo con Nadal, que es menor que yo, ya no tengo nada de idolatría, simplemente admiro su enorme carrera, pero sin emoción ni palpitaciones, ni defensa a ultranza. En fútbol fui completamente de Xavi desde que apareció (aunque los focos no eran de él aún), y en parte luego también de Villa e Iniesta (aunque a él sí le llevo unos meses). En baloncesto fui completamente de la "Bomba" Navarro, que justo se retiró este año, y en balonmano sí podría decir que no lo tuve nunca claro: quizá los veteranos Masip, Garralda y Barrufet, y luego cuando llegaron también a mayores, los Juanín García y Alberto Entrerríos. Si miramos un poco más allá, tenemos a Alonso, pero a este simplemente lo admiré, pero sin idolatría. En el atletismo era de Reyes Estévez y Marta Domínguez (aunque a esta ya la desenmascaramos del todo).



Así es la historia, y poco a poco todos hemos cumplido años, por lo que mis ídolos de adolescencia que aún siguen en activo ahora peinan canas o ni siquiera tienen nada que peinar (pues al final como yo, que les sigo 2-3 años por debajo en la edad). ¿Qué pasará luego? Pues no lo sé, llegarán chicos y chicas que admiraré y seguramente me identifique con ellos, pero será otra cosa, será cierta admiración, pero ninguna ferviente idolatría, que para eso la edad poco a poco va relativizando todo y nos hace partícipes de esa misma relatividad.

Mientras tanto, disfrutemos los últimos coletazos de aquellos que vimos comenzar y ahora se baten en retirada, los Gasol, Villa, Raúl Entrerríos, Aginagalde, Gibernau, Hombrados, Valverde, Xavi, Iniesta, Juanín García, Sainz, Alonso, David Ferrer, Feliciano López, Calderón..., sin duda para nuestra generación, ellos y no otros serán aquellos ídolos que tuvimos. Lo que venga después, lo viviremos de otra manera, ni mejor ni peor, pero no será igual, por eso vivamos el momento, porque se está cerrando una etapa...

12 enero, 2019

Elige es con ge, también para tapas emigrantes

Este lo cogí hace un tiempo en el centro comercial Parque Corredor, en Torrejón de Ardoz (Madrid). Se trata de una franquicia que simula una especie de bar de tapas andaluz, llamado Indalo Tapas.



Esta vez se les fue la mano con la "elección", así que como siempre no olvidadlo: elige es con ge

07 enero, 2019

¡Nos atacan las ONG!

El otro día, andaba yo paseando por la gran ciudad junto a ememe, henchidos de orgullo, epatados por la iluminación invernal, prendidos por el espíritu navideño y enviciados en las compras a las que nos incitan las grandes y pequeñas superficies con sus suculentos e irrechazables descuentos. Todo idílico: escaparates engalanados al uso de la época, guirnaldas en las puertas, gente con algún gorro de Papa Noel, villancicos de fondo (lógicamente inclusivos, por lo que no nombran para nada a ningún niño, mula ni buey, para no herir sensibilidades de otras religiones, que de eso quizá hablemos otro día), etc., una estampa que no hacía presagiar lo que luego pasó.

En una de esas famosas calles peatonales de la gran ciudad, tan concurridas cualquier día por estar llenas de comercios, de pronto salió a nuestro paso una chica joven, de unos 20 años, pelo rizado moreno, vestida con una especie de uniforme y pertrechada con una carpeta y un boli, que con amable dulzura nos invitaba a escuchar un rato lo que tenía que decir sobre la ONG Acnur, a la que representaba y para la que se dedicaba en sus huecos libres de la Universidad a conseguir nuevos socios que costeen su magnífica labor en nuestra sociedad, a nivel mundial.



En este momento no nos pillaba con nada suelto, ni ganas de pararnos, porque hacía frío, ni ganas de ahí, en mitad de la calle dar nuestro número de cuenta o datos personales (incluyendo DNI) en mitad de la calle a nadie, por muy carnet de una ONG que tuviera colgando en la solapa. Simplemente no nos apetecía, pero lógicamente eso no nos convierte en unos desalmados capitalistas automáticamente, o no debería hacerlo, por lo que tranquilamente le dijimos que no nos interesaba y tras insistir levemente, nos dejó ir.

Fue tal nuestra suerte que unos metros más adelante nos aborda un chico alto, con el pelo largo y pinta de perroflauta bohemio, de manual, de los que a veces gusta encontrarte porque es más probable poder hablar de Baudelaire o de la última ocurrencia de Emilio Lledó que con los demás que van por la calle con 5 bolsas del Bershka o con los calzoncillos al aire por tener los pantalones casi bajados o con zapatillas tan fucsias y uñas tan fluorescentes que harían palidecer juntos a la vez al color fucsia y a la aurora boreal más fluorescente. «¿Tienen un minuto?». Pues no, a la de antes, mucho más guapa, donde va a parar, le habíamos dicho que no, así que seguramente no era el momento de pararnos a dar explicaciones exactamente por lo mismo, por lo que insistimos en que no, diciendo que llevábamos algo de prisa, por lo que automáticamente nos dio las gracias y grácilmente se dio la vuelta para repetir su pregunta a otra pareja que caminaba en sentido contrario.

Parecía que todo estaba solucionado por hoy, y de hecho más adelante pasamos junto a otros dos voluntarios, de Aldeas Infantiles creo, que hablaban entre ellos, aunque mirando un poco de reojo el panorama. Nosotros un poco cohibidos nos hicimos los locos, como si no fuera con nosotros el camino de escaparates que estábamos haciendo, y hicimos más raudo nuestro paso, a ver si no se percataban de nuestra existencia, cosa que nos salió bien...

Pero fue después, otros pocos metros más (ojo, ya irían 5 "comerciales" de ONG en menos de 30 metros), nos aborda un chico joven también, como todos, mucho más bajito que el otro, mucho más "pijo", como una versión masculina de la primera chica, y nos repite lo de siempre. «Lo siento, tenemos prisa» -dijimos-. «No pasa nada, puedo ir andando junto a vosotros y os voy contando» -contestó él-.  Y la verdad es que como táctica comercial era genial en ese momento, porque nos ponía en un brete, entre la espada y la pared, ya que si teníamos prisa y ése era el problema, él nos seguiría casi hasta nuestra casa para revelarnos su rollo, poniéndonos las cosas fáciles; y si el problema era que habíamos mentido, tendríamos que decírselo, o quizá pegarle un bofetón o un simple bufido, un insulto cortante: "¡¡hombre ya, pesado!!"...

El caso es que no supimos que decir, y aunque volvimos a aligerar el paso, comenzó a andar a nuestra par con el objeto de contarnos. Fue en ese momento cuando la situación empezó a hacerse tensa, ya que por la izquierda nos adelantó otra pareja que iba a toda velocidad y llevaba pegada a la chica que nos abordó al principio, persiguiéndoles impenitentemente, contándoles su rollo sin que pudieran desembarazarse de ella. Nosotros les miramos con lástima e insistimos al chico con un «que de verdad, que no», y ahí quedó todo...

Y mientras la chica se alejaba con ellos, veíamos a los dos que habían quedado atrás y que hablaban entre ellos, abordando de nuevo gente en la calle, y también al chico hippie alto, al que esta vez sí parecían escuchar con atención, y me imaginaba una clara escena de película de serie B de los setenta, con una ciudad tranquila en época de Navidad, que acababa siendo atacada por hordas de colaboradores/comerciales de las ONG, que eran capaces de perseguirte a casa, que estaban sedientos de sangre, todos a una sola "conversión" de llegar a objetivo, a unas horas de acabar el mes, poniéndoseles la cara de zombie, los dientes afilados con colmillos draculescos, con el tesón intacto y la fiereza de un doberman. Atacan y atacan sin piedad, y en unos pocos minutos han arrasado con todo en esa calle que poco rato antes era el símbolo de la tranquilidad consumista, y ahora es sólo un cementerio de cuerpos inertes y sanguinolentos, todos socios de Acnur y Aldeas Infantiles, claro que sí...


Por Cierto: Y si podéis, no dejéis de ayudar, claro, aunque siempre podéis haceros socios por internet. Los refugiados (ACNUR) y los niños sin hogar, os lo agradecerán (Aldeas Infantiles SOS).

03 enero, 2019

Típico balance del año acabado (Año 13)

Quizá debiera remitirme a lo comentado ya en el balance del año 2013, pero antes expresaré mi indignación ante la numerología, que me dice que mi 2013 fue una mierda, y que la decimotercera (o 13) vez que voy a hacer un balance de un año acabado, también voy a analizar un año que fue una mierda.

Ambos, 2013 y mi año 13 han sido un mojón, una mierda, detritus, hablando sin pensar, hablando en caliente, hablando en frío y tomándolos con perspectiva, ambos, casi completa y totalmente fueron una verdadera basura, y así quiero que conste.

Por ello, valorando pros y contras, teniendo en cuenta todo el histórico y las variables pasadas y futuras, y evaluando posibles atenuantes y agravantes, sí: el año que pasó fue una mierda también, y yendo lastimosa y fatalmente mal el año que estos días comienza, nos irá a todos mucho mejor que en el que ya pasó.

Por tanto, y sin más dilación ni paliativos, a todos, y en cualquier caso: ¡Que tengáis un feliz y dichoso 2019, que a muchos seguro que sí os irá de lujo!, disfrutadlo, que los años son finitos y se acaban.